TRES CONGRESOS

El sector privado insiste en la debilidad política del Gobierno y para invertir exige crecimiento, consensos y un plan de largo plazo

Mientras el Gobierno agita el fantasma de la oposición para retener el apoyo corporativo, los dueños del capital miran de reojo las debilidades de la cúpula libertaria. Tres cumbres empresariales en 24 horas dejaron un mensaje unánime sobre las verdaderas barreras que hoy demoran la tan esperada lluvia de inversiones.

IAEF. Foto: X @IAEF_oficial

El pulso político en los negocios se aceleró de manera inusual, cuando todavía falta poco menos de un año y medio para las elecciones presidenciales. El Gobierno captó ese clima y envió al ministro de Economía, Luis Caputo, a insistir con el “riesgo kuka”. Pero los empresarios desecharon el rol de vocero político del jefe del Palacio de Hacienda y rescataron la sostenibilidad del plan económico. El esfuerzo no alcanzó para deshielar los desembolsos de divisas de nuevos jugadores, pero sí permitió pensar en una eventual transición que no altere la hoja de ruta de la estabilidad macroeconómica. “Tiene que haber consenso político para mantener la base económica, pero que sea creíble”. De eso ya se habla en la City.

Este clima se vivió en los eventos más encumbrados del círculo rojo que pasaron por Buenos Aires en las últimas 24 horas. Tres fueron los lugares en donde hombres y mujeres de negocios industriales y financieros debatieron del tema. No sólo empresarios nacionales, sino también brasileños y de otras partes del mundo que están mirando con atención los movimientos de un Estado que garantizó estabilidad financiera, pero que todavía genera dudas sobre una sostenibilidad macroeconómica que incluya crecimiento y la política electoral.

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“Nos vamos con expectativas por las bases del crecimiento que se construyeron, pero todavía falta el crecimiento. Es un gran paso, en términos de la historia de la Argentina, aunque está claro que eso no alcanza para proyectar negocios de 10 años. Lo que se necesita es un consenso político y social de que este es el camino que hay que mantener, pero solo se logra si a los argentinos le llegan las mejoras a su vida diaria”, le dijo a PERFIL un empresario que participó del Cambras Business Day que organizó la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña, durante la mañana del martes en el Museo Malba.

Pragmatismo diplomático y el debate corporativo

Fue la primera vez que un funcionario del Gobierno argentino participó de un evento organizado por Cambras. La presencia de Caputo mostró un cambio de clima en la relación Argentina-Brasil, que mantiene en veredas ideológicas opuestas a sus presidentes Javier Milei y Lula Da Silva, pero que encontró vías de pragmatismo diplomáticas para aceitar los negocios en ambos lados de la frontera. A los brasileños les interesa sortear los problemas de infraestructura que tiene la Argentina para acceder al gas de Vaca Muerta; y los argentinos esperan más flexibilidad de Brasil para ingresar a un mercado al que catalogaron como “duro”, por su cerrazón competitiva.

Cambras realizó su cumbre argentina-brasileña en el Museo Malba

Al mismo tiempo, CEO y ejecutivos de empresas de finanzas y productivas estaban a unas pocas cuadras, en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, debatiendo sobre la sostenibilidad de las reformas. Para el Gobierno, el techo de las condiciones políticas no es tan cierto. Pero en una suerte de encuesta en vivo, ante una consulta de la periodista y moderadora Florencia Donovan, en la charla con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, sobre las implicancias que intercedían de manera negativa en la gestión producto de la interna libertaria, una mayoría abrumadora afirmó que sí afectaban a la toma de decisiones.

El cónclave que fue organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) y su presidente, Pablo Miedziak, dejó claro el doble espejo por donde miran la realidad: “Hoy la Argentina atraviesa un momento bisagra, fundamental para nuestro futuro como país. Hay mejoras macroeconómicas concretas que no podemos ignorar”. Luego de plantear los avances, alertó por los faltantes, los motivos de la ausencia de la lluvia de inversiones y las necesidades de consenso.

Consensos políticos y las internas en la mira

El dirigente remarcó que el país logró restablecer el equilibrio fiscal, bajar el riesgo país y ordenar el mercado cambiario, factores que consideró como el punto de inicio de “cualquier estabilización seria”. Al respecto, el ejecutivo aseguró que “hoy existe más certeza de lo que puede pasar en el país durante los próximos meses frente a un mundo sumamente volátil”, aunque advirtió que el ordenamiento de las variables “no es un punto de llegada, sino apenas un comienzo”. "Una significativa parte de la sociedad está asumiendo con gran esfuerzo cambios profundos en la matriz económica y cultural del país", reconoció Miedziak, aunque advirtió que “el bienestar de todos los argentinos depende, en buena medida, de la continuidad de una ruta”.

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A la hora de desmenuzar los motivos que demoran la llegada de grandes capitales, el titular del IAEF enumeró tres ejes enfocados en el crecimiento vía inversión, en la urgencia de fijar reglas claras y en la necesidad de profundizar la articulación entre el Estado y el sector privado. En ese sentido, planteó que los desembolsos no llegan por decreto, sino cuando el que arriesga capital sabe que las normativas no cambian de un día para el otro. "Las empresas no invierten en función del próximo trimestre, invierten en función de los próximos diez años", sentenció frente al auditorio.

Pablo Miedziak reclamó crecimiento, reglas claras y consensos público-privado

“Y hay algo que une a estos tres desafíos: todos requieren acuerdos, continuidad y previsibilidad sostenida por los gobiernos de turno, que vayan más allá de una gestión. La Argentina tiene una larga historia de reformas a medias, que duran lo que dura un gobierno. Lo que necesitamos son reformas que duren décadas. Y para eso hace falta algo que históricamente nos ha costado mucho: construir consensos. Necesitamos poner los intereses del país por delante de los personales y sectoriales”, enfatizó.

Un nuevo modelo industrial y la búsqueda de acuerdos

En los pasillos se hablaba de la “renuncia de Patricia Bullrich” a la jefatura del bloque libertario en el Senado. También de los chispazos en el seno de La Libertad Avanza, encabezados por Menem y Santiago Caputo, con Karina Milei en el medio de la escena. Y de las causas de corrupción, que involucran a Manuel Adorni y a Facundo Leal. Para algunos, “Pato” está tanteando la posibilidad de ser el reemplazo de un Milei sin margen de reelección. También se mencionó el intento de retorno del expresidente Mauricio Macri. “Ninguno confrontará en una interna, pero muestran sus pergaminos”, analizó el líder de una entidad empresaria, en diálogo con PERFIL.

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En paralelo a la tarde en el CEC, y a un par de kilómetros, Misión Productiva, que encabezan los economistas Martín Alfie, Paloma Varona y Daniel Schteingart, reunió a figuras de la política, empresarios y analistas vinculados a la industria para “pensar en un manifiesto productivo inteligente”. Por los pasillos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) pasaron el exministro Matías Kulfas, el director ejecutivo del Cippec y exdiputado macrista, Luciano Laspina, el exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el empresario automotriz Daniel Herrero, la directora de Sinteplast Marysol Rodríguez, y el ex Accenture y especialista en desarrollo tecnológico Sergio Kauffman.

El Congreso de Misión Productiva llevó el debate industrial a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA

Fue justamente Kauffman quien, autodefinido en el centro ideológico, se mostró “entusiasmado” por el planteo del think tank productivista, que dejó claro que “un nuevo modelo industrialista debe aceptar que no todos los sectores tienen condiciones de sobrevivir en la Argentina de la actualidad”, aunque reclamó que las políticas del Estado deben incluir al desarrollo productivo, que genera empleo de calidad.

Tres eventos de un martes de alta actividad, en donde las palabras “consenso” y “largo plazo” ganaron la escena, aun cuando cada cuadro parecía ir en dirección contraria, desde su planteo ideológico inicial. Pero que las necesidades para el crecimiento inclusivo lograron el milagro de encontrar puntos en común, a pesar de que en las urnas muy probablemente terminen diferenciados.

 

ML