La estrategia con los precios

Horacio Marín dijo que YPF no trasladará de inmediato la disparada del petróleo a los surtidores

En medio de la disparada del crudo por la guerra en Medio Oriente, el CEO de YPF aseguró que la petrolera aplicará su esquema de micropricing y “moving average” para amortiguar la volatilidad y sostener precios más estables en los surtidores argentinos. El crudo superó los US$ 100 y llegó a rozar los US$ 120 en la apertura semanal.

Horacio Marin, CEO de YPF en la inauguración del RTIC de La Plata. Foto: YPF

Con el petróleo otra vez en zona de máxima tensión, YPF salió a enviar una señal que apunta directo al bolsillo. Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera, aseguró que la compañía no provocará “cimbronazos” en los precios de los combustibles, aun cuando el mercado internacional atraviesa un nuevo shock por la guerra en Medio Oriente. La definición no es menor: en la Argentina, cualquier salto en naftas y gasoil tiene impacto sobre transporte, logística, costos empresarios e inflación.

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“YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles, somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”, sostuvo Marín. Según explicó, la empresa trabaja con una estrategia de micropricing, con seguimiento permanente de precios, y con un sistema de “moving average” o promedio móvil que busca suavizar tanto los picos de alza como las bajas bruscas. El mensaje de fondo es claro: YPF no quiere que la volatilidad externa se traslade de manera automática a los surtidores locales.

La apuesta oficial es introducir previsibilidad en un mercado históricamente sensible. Marín planteó que la volatilidad del crudo no genera valor real, sino especulación de corto plazo, y que por eso la petrolera buscará sostener una trayectoria más estable. Es una definición que combina lógica comercial con señal política: si el barril sube violentamente por un conflicto geopolítico, la compañía no pretende replicar ese salto en tiempo real sobre el consumidor argentino.

El petróleo volvió a encender la alarma

La declaración del CEO de YPF llegó mientras el mercado internacional seguía recalculando el efecto de la guerra sobre la oferta energética global. El Brent volvió a superar los US$ 100 por barril por primera vez desde 2022 y en la apertura de la semana llegó a tocar valores cercanos a US$ 118/120.

Todo esto ocurre en un escenario atravesado por el temor a interrupciones en el suministro y al riesgo que supone el estrecho de Ormuz para el comercio petrolero mundial. AP reportó que cerca del 20% del petróleo global pasa por esa vía marítima, una referencia central para entender por qué el conflicto disparó la reacción de los mercados.

En ese marco, la discusión local ya no pasa solo por la geopolítica sino por el eventual traslado a la economía doméstica. Aunque Argentina ganó relevancia energética por el desarrollo de Vaca Muerta, los combustibles no están completamente blindados frente a un shock internacional persistente. Por eso, la promesa de YPF funciona hoy como una barrera de contención: amortiguar el impacto mientras el mercado global define si se trata de un salto transitorio o de un nuevo escalón para el crudo.

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Para muchos analistas, la clave de lo que pase estará en la duración del shock. Si el alza del petróleo se desinfla en pocos días, el esquema de promedio móvil que describió Marín le permite a YPF evitar una corrección abrupta. Pero si el Brent permanece durante semanas en niveles de tres dígitos, la presión sobre los precios internos puede empezar a crecer, incluso con una estrategia de administración gradual. Es decir: la petrolera puede ganar tiempo y suavizar el traslado, pero no necesariamente eliminarlo si el nuevo contexto internacional se consolida. Esa es, en definitiva, la tensión que empieza a mirar el mercado argentino.

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Con esa advertencia implícita, Marín eligió pararse en una posición de cautela. No negó el problema externo, pero buscó despegar a YPF de una reacción automática frente a la suba del barril. En una economía donde el precio de los combustibles impacta rápido en expectativas, costos e inflación, la petrolera ensaya así una promesa ambiciosa: sostener estabilidad en medio de un escenario global cada vez más inestable. 

 

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