PRECIOS MAYORISTAS

Javier Milei se apoyó en la inflación mayorista para sostener que los precios seguirán bajando

El índice mayorista mostró una desaceleración de 0,7 puntos frente a enero, según INDEC. La baja estuvo ayudada por la caída de los productos importados. Javier Milei celebró el dato y sostuvo que anticipa lo que puede venir para el IPC.

Inflación Córdoba Foto: .

Javier Milei encontró en la inflación mayorista de febrero algo más que un buen número: vio una oportunidad para reforzar su principal promesa económica centrada en la baja del índice de Precios al Consumidor (IPC) que viene estancado desde hace varios meses.

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Después de que el INDEC informara que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) subió 1% en febrero, contra 1,7% en enero, el presidente usó ese dato para insistir en que la inflación “está bajando”, incluso si esa desaceleración todavía no aparece con la misma claridad en los precios que enfrentan los consumidores.

El argumento presidencial no apunta tanto al presente como al futuro. En su posteo en X, Milei sostuvo que los precios mayoristas “anticipan lo que viene a futuro en minoristas” y agregó que el IPC todavía “debe purgar” el ajuste de tarifas y los desequilibrios monetarios, que -según su lectura- tardan más en corregirse que el índice mayorista. La idea de fondo es política y económica a la vez: el Gobierno intenta mostrar que la desinflación ya empezó, aunque todavía no haya llegado del todo al mostrador.

Los números de INDEC le dieron una base concreta para ese razonamiento. El informe mostró que en febrero los productos nacionales subieron 1,3%, mientras que los importados bajaron 2,7%, una combinación que empujó hacia abajo el índice general. Dentro de los rubros con más incidencia aparecieron petróleo crudo y gas, alimentos y bebidas, productos agropecuarios, refinados del petróleo y energía eléctrica. Es decir, aun en un mes de desaceleración, siguieron activas varias de las usinas clásicas de presión sobre los costos.

Ahí aparece el punto más delicado del discurso oficial. La inflación mayorista mide los precios a los que productores e importadores venden en el mercado interno; es un termómetro de costos, no de góndola. Puede anticipar parte de la dinámica general, pero no se traslada de manera automática ni lineal al consumidor. Entre ambos índices se meten tarifas, servicios, márgenes comerciales, impuestos y rezagos propios de una economía que todavía arrastra correcciones pendientes. Esa es, precisamente, la zona donde Milei ubica la explicación de por qué el IPC sigue corriendo por encima del IPIM.

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Más que celebrar una décima, el Presidente buscó fijar una interpretación: que la inflación de la economía ya viene en descenso en su capa más profunda y que lo que falta es tiempo para que esa baja permee al resto de los precios. En esa lectura, el 1% mayorista no funciona sólo como dato estadístico sino como pieza de validación del programa económico.

El problema para el Gobierno es que la política no se juega en los índices mayoristas, sino en la inflación minorista. Y ahí la baja todavía resulta menos contundente. Por eso Milei eligió apoyarse en un indicador técnico para defender una tesis más amplia: que la desinflación ya empezó antes de que termine de percibirse en la vida cotidiana.

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