Presión adicional en los hogares

La crisis de crédito prolongará la recesión en consumo y amenaza la recuperación económica

Casi 20,5 millones de personas están endeudadas y el 25% de los préstamos presenta irregularidades, según datos oficiales y relevamientos económicos. Especialistas advierten que la combinación de salarios licuados, tasas elevadas y mayor morosidad puede demorar la recuperación económica.

Alejandro Barros: “Somos uno de los países que menor índice de crédito al sector privado sobre el producto bruto tiene” Foto: Cedoc Perfil

La crisis de crédito en Argentina profundizó la recesión del consumo y amenaza la recuperación económica, en un contexto en el que casi 2 millones de personas tomaron nuevos préstamos en el último año y el total de endeudados alcanzó los 20,5 millones, con un aumento de la mora y mayores tensiones sobre salarios, producción y actividad.

Durante el 2025, cerca de 2 millones de argentinos accedieron a nuevos créditos, lo que implicó un crecimiento del 8% respecto del cierre de 2024. De esta manera, el universo de personas endeudadas con bancos, fintech, plataformas digitales, tarjetas de supermercados y otras entidades llegó a 20,5 millones.

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Este avance del endeudamiento no solo reflejó mayor utilización del financiamiento, sino también la pérdida de poder adquisitivo y la persistencia de la recesión en el consumo, un escenario que, según distintos economistas, puede transformarse en un obstáculo para la recuperación económica.

De acuerdo con un relevamiento del Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia, “la dinámica entre canales de crédito fue heterogénea: en tanto que las personas solo endeudadas con entidades financieras se redujeron 4% (-0,4 millones de personas), las que solo le deben a entidades no financieras treparon 18% (+0,7 millones de personas)”.

A su vez, según datos de la Central de Deudores (CENDEU), más de 2 millones de créditos ingresaron en situación de atraso en el último año: 1 millón corresponde exclusivamente a fintech y otras entidades no financieras; 450 mil solo a bancos; y el resto a deudores con compromisos en ambos segmentos. En total, el 25% de los préstamos presenta algún tipo de irregularidad en su pago.

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Salarios, tasas y actividad: el impacto en la economía real

El economista y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, sostuvo que el aumento de la mora genera una presión adicional sobre los hogares. “Por lo tanto, para pagar eso, tienen que consumir menos en otra cosa”, afirmó, al señalar el efecto directo sobre la demanda.

Además, Letcher advirtió que “en paralelo golpea en la actividad porque lo que está generando es un piso de tasas para compensar los cargos por incobrabilidad que tienen los bancos”, lo que consolida un esquema de financiamiento caro.

En la misma línea, la economista y directora del Banco Ciudad, Delfina Rossi, señaló que “vemos un aumento en la mora y en la irregularidad de la cartera del sistema financiero, particularmente lo vemos primero en individuos y en créditos a las pequeñas y medianas empresas”. También advirtió que se observan “grandes concursos que han salido en los medios”, en referencia a casos recientes.

Rossi explicó que la situación responde a una combinación de factores: “Por un lado, el efecto de la caída de la actividad en lo que es la industria y particularmente la caída del consumo debido a la licuación del poder adquisitivo de los salarios”. Y agregó que “en términos de la economía real te pega el hecho de que está licuándose el salario y que está cayendo la producción industrial producto de la apertura y la desregulación”.

Desde su mirada, el frente monetario también agrava el cuadro. “En términos monetarios y financieros, las tasas de interés han tocado máximos en lo que fue el 2025 y eso tiene también un comportamiento nocivo para la cartera”, afirmó. Y cuestionó que “una de las primeras medidas que hace el gobierno es desregularizar y no poner un tope, por ejemplo, a la tasa de financiamiento de las tarjetas de crédito, ni tampoco a la de los plazos fijos, ni a los personales, ni le pone un tope a lo que es más nocivo y donde estamos viendo comportamientos muy dañinos, que es el manejo de la fintech”.

La crisis de crédito y su efecto multiplicador

El director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), Leo Anzalone, sostuvo que “la crisis de crédito va a prolongar la caída de la economía y, por lo tanto, del consumo, especialmente si se combinan tres factores: tasas reales positivas elevadas, restricción de liquidez y deterioro del ingreso disponible”.

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“Cuando el crédito al consumo (personales, tarjetas, prendarios) se frena o se encarece, el canal de suavización intertemporal del gasto desaparece. En una economía con salarios reales negativos, eso pega directo en bienes durables y semidurables”, explicó.

Asimismo, agregó que “menos oferta de crédito implica menor demanda agregada. Las empresas venden menos, ajustan producción, cae el empleo o se frena la recomposición salarial. Eso retroalimenta la debilidad del consumo. Es un clásico canal de transmisión monetaria vía crédito”.

Mora elevada y debate sobre el sistema financiero

En paralelo, la mora de las familias alcanzó el 8,8% en entidades bancarias, según datos del Banco Central para noviembre de 2025. En las entidades no financieras —como fintech y tarjetas de supermercados— el nivel llegó al 24,6% hacia fines del año pasado.

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Sobre este fenómeno, Anzalone aclaró que “las apps de crédito o fintech operan fuera del circuito bancario tradicional, pero no configuran un sistema paralelo con capacidad de generar riesgo sistémico”. Y precisó que “el problema local es más microeconómico que macroprudencial: tasas muy altas, segmentación del crédito y posibles riesgos para el consumidor”.

Aunque planteó que “si el ajuste monetario logra estabilizar expectativas y bajar la prima de riesgo, el crédito puede reactivarse más adelante con tasas más bajas y mayor plazo”, los analistas coinciden en que, mientras persista la combinación de salarios debilitados, tasas elevadas y alta morosidad, la crisis de crédito seguirá condicionando el consumo y amenazando la recuperación económica.

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