AGENDA ECONOMICA DE LOS HOGARES

La desocupación pasó a ser el principal problema y más del 50% de las familias enfrenta dificultades económicas

La falta de trabajo desplazó a los aumentos de precios y tarifas como principal problema del país. Un relevamiento nacional de Management & Fit muestra un deterioro de la percepción económica.

Desocupación Foto: Cedoc

La desocupación se convirtió en el principal problema de la Argentina y desplazó a los aumentos de precios y tarifas, en un escenario en el que más de la mitad de las familias declara algún grado de dificultad para cubrir sus gastos y casi siete de cada diez preocupaciones personales están directamente vinculadas con la economía.

Los datos surgen del último Monitoreo de Opinión Pública de Management & Fit, correspondiente a septiembre de 2026. El relevamiento muestra que el 19,8% de los encuestados identifica a la desocupación como el principal problema del país, 2,2 puntos porcentuales más que en julio. En paralelo, la preocupación por los aumentos de precios y tarifas retrocedió 3,5 puntos, desde 22,4% hasta 18,9%.

La desocupación trepó al 7,9% durante el segundo trimestre, informó el INDEC

El cambio resulta significativo porque refleja un desplazamiento dentro de la agenda económica de los hogares. Aunque la inflación y las tarifas continúan entre las principales preocupaciones, el empleo pasó a ocupar el primer lugar, mientras aumenta también la inquietud por la falta de trabajo y el temor a perderlo en el plano personal.

Según el informe, la corrupción aparece en tercer lugar entre los problemas nacionales, con 15,9% de las menciones, seguida por la inseguridad, con 13,7%, y la pobreza, con 13,5%.

El 69% de las preocupaciones personales está ligado a la economía

La situación aparece con mayor claridad cuando se consulta por los problemas que afectan directamente a los hogares. Las dificultades económicas concentran el 69,1% de las menciones, según Management & Fit.

La principal preocupación personal continúa siendo la dificultad para llegar a fin de mes, mencionada por el 22% de los consultados. Le siguen los bajos ingresos, con 17,2%, mientras que los problemas de endeudamiento personal o familiar aparecen con 10,4%.

También creció la incidencia de las preocupaciones vinculadas con el mercado laboral. La falta de trabajo o estar desocupado fue mencionada por el 9,4%, por encima del 8,9% registrado en julio, mientras que la inseguridad de perder el empleo pasó de 3,5% a 4,5%.

A eso se suma la dificultad para alquilar o acceder a una vivienda, que aumentó de 4,9% a 7,4% entre julio y septiembre.

Más de la mitad de las familias enfrenta dificultades con sus ingresos

Otro de los indicadores que muestra el deterioro de la economía cotidiana es la situación de los ingresos familiares. El 52,4% de los hogares asegura que sus ingresos no alcanzan o que logra cubrir sus gastos con dificultades.

El 31,2% respondió que el dinero “alcanza justo, sin grandes dificultades”, mientras que el 21,2% indicó que los ingresos no alcanzan y que enfrenta “algunas dificultades”. Otro 11,8% señaló que atraviesa grandes dificultades.

La inflación de septiembre fue 2,1% y se acelera: la canasta básica ya supera los $2 millones

En el extremo opuesto, apenas el 11,8% de los hogares afirma que sus ingresos alcanzan bien y les permiten ahorrar.

El estudio detecta, además, diferencias según género, edad y nivel educativo. Las dificultades económicas son más frecuentes entre las mujeres, las personas mayores de 40 años y quienes poseen menor nivel educativo.

Empeoró la evaluación de la situación económica personal

La percepción sobre la economía propia también se deterioró frente al relevamiento anterior. El 39,3% evalúa negativamente su situación económica personal, 1,8 puntos porcentuales más que en julio, mientras que solo el 25,7% la considera positiva.

Dentro de las respuestas, un 34,9% calificó su situación como “mala” y un 21,6% como “muy mala”, mientras que el 16,8% la consideró buena y apenas el 0,1% muy buena. El informe señala que la evaluación negativa crece especialmente entre las mujeres y entre los sectores de nivel educativo bajo y medio.

El deterioro no se limita a la economía personal. Cuando los encuestados fueron consultados sobre la situación económica y social general del país, el 56,7% realizó una evaluación negativa, frente al 54,8% de julio. La valoración positiva quedó prácticamente sin cambios, en 16,8%.

Se alarga el horizonte para una recuperación

La encuesta también muestra que, entre quienes todavía esperan una mejora, el horizonte se corrió hacia adelante.

Un 45,8% considera que la situación económica podría mejorar recién dentro de más de un año, frente al 40,4% que pensaba lo mismo en julio. Otro 10,1% espera una recuperación en un plazo de entre seis meses y un año.

Solo el 0,8% prevé una mejora en los próximos tres meses y el 2,4% cree que podría producirse entre cuatro y seis meses. Al mismo tiempo, el 35,2% directamente considera que la economía “no va a mejorar”.

El callejón sin salida de la política económica actual

El propio estudio resume que un 59,1% considera que existe alguna posibilidad de mejora futura, pero las respuestas están concentradas en plazos largos. Entre los menores de 40 años crece la expectativa de que la recuperación demande más de un año, mientras que entre los mayores aumenta la proporción de quienes creen que directamente no habrá una mejora.

Crece el pesimismo sobre el próximo año

El deterioro también aparece cuando se consulta cómo estará el país dentro de doce meses. El 46,4% proyecta un escenario peor, 3,2 puntos más que en julio, mientras que el 33,8% espera una mejora.

Un 22,3% cree que el país estará “mucho peor” y otro 24% considera que estará “peor”. En contraste, el 21,8% espera que esté mejor y apenas el 2,5% anticipa que estará mucho mejor.

La encuesta fue realizada entre el 14 y el 28 de septiembre de 2026 sobre población de entre 16 y 75 años residente en la Argentina. Se relevaron 2.600 casos efectivos y se ponderaron 2.200 a nivel nacional. El margen de error informado es de +/-2,1%, con un nivel de confianza del 95%.

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