EXPECTATIVAS CON CAUTELA

La inflación esperada bajó a 33,5% anual, pero subió la previsión para marzo al 4%

La encuesta de la Universidad Torcuato Di Tella mostró una caída de 2,2 puntos porcentuales en la inflación esperada para los próximos 12 meses. Sin embargo, para los próximos 30 días el promedio subió a 4%, una señal de que el proceso de desaceleración todavía convive con cautela en el muy corto plazo.

El costo de la canasta básica subió 25% en un año. Foto: Municipalidad de Corrientes.

Las expectativas de inflación volvieron a mostrar una baja en marzo, aunque con una advertencia en el corto plazo. Según la encuesta del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, la inflación esperada para los próximos 12 meses se ubicó en 33,5% a nivel nacional, contra 35,7% en febrero. De todos modos, para el corto plazo, la inflación esperada subió a 4% para marzo promedio, desde el 3,65% del mes anterior

 

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El dato sugiere que las expectativas de mediano plazo siguen una trayectoria descendente, algo relevante para el Gobierno en un contexto en el que busca consolidar la desaceleración nominal. En economía, las expectativas de inflación importan porque influyen sobre decisiones de consumo, negociación salarial, fijación de precios y tasas de interés. Si bajan, ayudan a estabilizar el sistema. Si se resisten, la desinflación se vuelve más difícil.

Vale señalar que la encuesta se realizó entre el 4 y el 13 de marzo pasado, sobre 1.000 casos en grandes centros urbanos de todo el país, con un margen de error de +/- 3,5%. El relevamiento es elaborado por Poliarquía para el CIF de la Universidad Torcuato Di Tella.

 

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Pero el informe también dejó una señal menos favorable. Para los próximos 30 días, la inflación esperada en marzo subió a 4% en promedio, desde 3,65% el mes anterior, mientras que la mediana permaneció en 3%. Es decir, aunque el horizonte anual mejoró, en el muy corto plazo los hogares perciben una dinámica de precios todavía elevada.

La baja de las expectativas a 12 meses se verificó en todas las regiones relevadas. La Ciudad de Buenos Aires encabezó el ranking con 36,1%, seguida por el Gran Buenos Aires con 35,7% y el Interior con 32%. Aun con la mejora general, el GBA fue la zona donde se observó la mayor corrección mensual, con una caída de 3,7 puntos porcentuales.

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También hubo diferencias por nivel de ingresos.

- En los hogares de menores ingresos, la inflación esperada promedio pasó de 36,3% a 35,2%.

- En los hogares de mayores ingresos, bajó de 35,4% a 32,9%.

La brecha entre ambos segmentos se amplió a 2,3 puntos porcentuales, contra 0,9 puntos en febrero. El dato muestra que la percepción sobre la evolución de los precios sigue siendo más pesimista entre los sectores más vulnerables.

Otro punto relevante del trabajo es la dispersión de las respuestas. El percentil 25 se ubicó en 20%, la mediana en 30% y el percentil 75 en 50%, lo que dejó un rango intercuartil de 30 puntos, sin cambios frente al mes previo. Esa amplitud refleja que, aun con una tendencia descendente, las expectativas siguen lejos de converger de manera homogénea.

Para el mercado, el dato deja una lectura doble: por un lado, una inflación esperada de 33,5% anual marca una mejora respecto de los registros previos y acompaña la idea de una desaceleración. Por otro, el repunte de la expectativa mensual a 4% muestra que la percepción social sobre los precios todavía no termina de alinearse con una nominalidad más baja.

En otras palabras, hay una mejora en el horizonte largo, pero todavía no una señal contundente de alivio en el corto,

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