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MODO FONTEVECCHIA
Crisis energética

Martín Redrado puso el foco en tarifas: “Hoy el precio de combustible está atrasado un 30%”

El economista trazó un diagnóstico preciso sobre las tensiones que enfrenta la economía entre oportunidad exportadora y presión inflacionaria. Además, advirtió sobre los desafíos clave que el país deberá resolver para recuperar previsibilidad y atraer inversiones hacia 2027.

UIA MARTIN REDRADO 13112025
UIA MARTIN REDRADO | Pablo Cuarterolo

La suba del petróleo por la crisis energética global reconfigura el tablero económico argentino, con efectos que combinan oportunidad exportadora y presión inflacionaria. Ante ese escenario, Martín Redrado analiza en Modo Fontevecchia, por Net TV, las tensiones del modelo actual y advierte sobre los desafíos estructurales pendientes, al tiempo que lanza una definición contundente: “Hoy el precio de combustible está atrasado un 30%”.

El economista, académico y dirigente político, Martín Redrado, fue presidente del Banco Central de la República Argentina entre 2004 y 2010, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, etapa en la que impulsó políticas de acumulación de reservas y estabilidad cambiaria. Antes de eso, se desempeñó como secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, y también trabajó en organismos internacionales.

Irán anunció que cree que los precios del petróleo y de todos los combustibles van a continuar caros durante bastante tiempo, y algunos analistas llegaron a comparar la crisis energética y las consecuencias sobre la economía que están teniendo estas actuales con las del famoso embargo petrolero de los años 70. ¿Qué creés que puede significar esta crisis petrolera y gasífera? ¿Y qué ventajas podría traer al país?

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En términos de equivalencias con la crisis de los 70, estamos frente a un shock de oferta, lo que los economistas determinamos cuando hay un incremento de precios y una falta de oferta de un combustible, tanto el petróleo como el gas natural licuado, que son esenciales para todas las industrias. La clave del impacto de este shock de oferta va a estar dada por la duración del conflicto y por cuánto tiempo el precio del combustible, sobre todo el del petróleo, va a quedar por encima de los 90 dólares, como está hoy.

Hay que diferenciar, ¿sí?, cuando uno hace los impactos sobre las distintas economías, petróleo de gas natural licuado. En el caso del gas natural licuado, tanto las plantas que se han bombardeado en Qatar como en Irán, sin duda van a llevar bastante tiempo en poder readecuarse y comenzar nuevamente el suministro. Por lo tanto, cuando vamos a la Argentina, como vos sabés, todavía nuestro país, si bien es cierto que estamos en camino de ser autosuficientes en gas natural licuado, durante los meses de invierno importa 28 buques, y al precio del LNG eso significa 1400 millones de dólares adicionales que Argentina va a tener que pagar de importación.

Por supuesto, como dato positivo está que Argentina, con este nivel de precios, mejora en la parte del petróleo su balance energético y su balance comercial. Nosotros calculamos desde Fundación Capital, estableciéndose el precio del barril en 90 dólares, un incremento de 1200 millones de dólares en divisas durante todo este año. Es decir, cuando uno mira lo que gana por exportación de petróleo y lo que pierde por importación de gas natural licuado, estaríamos relativamente equivalentes.

Donde, por supuesto, tiene impacto es en el precio de los combustibles que todos pagamos cuando cargamos nafta. Hoy, con un barril en torno a los 90 dólares, el precio del combustible en la Argentina está atrasado un 30%. Por lo tanto, hay impacto sobre la inflación, que se va morigerando, sobre todo porque YPF lleva una política gradual de trasladar esto a los precios internos y, como sabemos, es la empresa con mayor participación de mercado en la venta de combustibles en el país.

Así que, como primera síntesis, podemos decir: positivo en exportaciones de petróleo, negativo en inflación y bolsillo, y también en los meses de invierno por la importación de gas natural licuado.

Millones de dólares más en los meses de invierno por importación de gas. Gas que, como todo el mundo sabe, Argentina tiene; simplemente es un problema de transporte. Si se hubieran hecho las obras que este gobierno, al asumir, paró, ¿se hubieran ahorrado esos millones? ¿Y cuánto hubieran costado esas obras?

En realidad aquí, por suerte, está el sector privado bastante activo en poder realizarlas. Tenemos ya distintos proyectos, como los oleoductos Oldelval 2 y Oldelval Sur, y también un esquema donde participan empresas privadas que culmina con el alquiler de un buque regasificador previsto para 2028.

Por supuesto, esto quizás uno puede plantear como falta de anticipación del gobierno anterior, pero lamentablemente esas obras no se hicieron por distintos motivos. Ahora es el sector privado el que tiene la capacidad de financiarlas y lo está haciendo. Sin duda, llega tarde. Creo que lo importante es mirar hacia adelante, más allá de puntualizar si esto podría haber comenzado antes.

El gobierno anterior, como sabemos, priorizó el gasoducto hacia el centro de la provincia de Buenos Aires, desde Añelo hasta Salliqueló, el conocido Gasoducto Néstor Kirchner, que luego fue rebautizado. Esa fue la prioridad en ese momento, y no la infraestructura orientada a la exportación.

Pero había otro gasoducto que este gobierno, al asumir, dejó de hacer cuando frenó la obra pública.

Entiendo que había, al menos en lo que tengo en el radar, el proyecto de Petronas con YPF, con una carta de intención firmada. Luego Petronas desistió por temas de costos y oportunidad. En general, los proyectos de gasoductos hacia plantas de licuefacción para exportación han sido de carácter privado.

A nivel mundial, un petróleo en torno a 90 dólares, ¿significa algo comparable, desde el punto de vista económico, con el shock petrolero de los años 70?

Quizás las imágenes que tenemos de ese shock fueron las colas para cargar combustible. Eso no lo vas a ver en Estados Unidos, porque hoy es el primer productor mundial de petróleo, gracias a la cuenca de Permian y al desarrollo del fracking. Por lo tanto, tiene autoabastecimiento.

Sí podés ver problemas en Europa con el suministro de gas natural licuado, aunque ahora están entrando en verano, no en invierno. No vamos a tener esas imágenes, pero sí, en términos económicos, entrás en un período de menor crecimiento, que puede volverse recesivo, con aumento de la inflación. Es decir, la economía mundial entra en un escenario de estanflación si esto se prolonga y los precios se mantienen por encima de 90 dólares.

Y uno lo ve en la India, con colas por garrafas.

India, tercera economía del mundo, es un importador neto de petróleo y gas. Además, recientemente volvió a importar petróleo de Rusia, lo que muestra otra dinámica del conflicto. Países como India, que dependen de la importación de energía, sienten mucho más el impacto en su economía.

Decías que YPF viene graduando el traslado a precios. ¿Es una ventaja contar con una empresa así?

En otras economías, como Estados Unidos, hay más competencia y múltiples actores. En Argentina, YPF es una empresa mixta, con controles y cotización en bolsas, lo que le exige transparencia. Pero en economía, siempre alguien paga: si no se traslada a precios, se absorbe con menor rentabilidad o mayor endeudamiento.

Por supuesto, que el traslado sea gradual ayuda en un contexto donde Argentina busca bajar la inflación, que ha sido difícil en los últimos meses.

En aquellos años 90, cuando Cavallo era el superministro en Argentina y ministro de Economía, te llamaban el Golden Boy y eras, podríamos decir, la joven promesa que tenía Cavallo en su equipo. Hoy, Cavallo empieza a hacer críticas, ya desde hace un tiempo, cada vez más marcadas respecto a la inconsistencia de la política cambiaria y a problemas incluso en la política antiinflacionaria.

El Golden Boy me lo puso el Washington Post, el corresponsal que estaba en Argentina. Después quedó como apodo en esos años. Yendo al día de hoy, vos sabés, Jorge, que soy un hacedor más que un opinador, ¿no? Por lo tanto, te voy a decir lo que creo que se debe hacer con la economía argentina. Sin duda, el desafío para toda Argentina es tomar como base que la política económica debe tener equilibrio presupuestario, y esto me parece esencial. También plantearlo hacia delante: no creer que volviendo atrás o con recetas del pasado podemos resolver los problemas de un mundo tan cambiante y con tanta incertidumbre como acabamos de conversar.

Lo que uno puede decir desde el punto de vista macro es que el pilar fiscal es la condición necesaria para hacer política económica hacia adelante, en cualquier escenario más allá del 2027. Y entiendo, por mi lectura de la sociedad argentina, que no hay marcha atrás en esto. Esto, como decimos los economistas, es condición necesaria pero no suficiente. Son los nuevos pilares para generar un nuevo edificio económico.

En este sentido, falta precisar cuál será la política cambiaria de largo plazo, la política monetaria de largo plazo y la política financiera. A mi juicio, esto es como una mesa de cuatro patas: la pata fiscal, sólida; la pata cambiaria, que requiere un horizonte definido; la pata monetaria, que ha tenido altibajos; y la pata financiera, para que Argentina pueda financiarse en los mercados mundiales de capitales como cualquier país normal.

Sobre esta base macro, debe existir un programa de desarrollo que trabaje en la reducción de costos en Argentina: costos impositivos, costos de infraestructura, tasas de interés y una verdadera revolución federal que devuelva a las provincias los recursos que les corresponden. Además, una revolución impositiva, logística, financiera, federal y exportadora, que permita integrarnos en las nuevas cadenas de suministro globales.

En un mundo conflictivo, se están reconfigurando las cadenas de producción. Ya no se buscan los productores más baratos, sino los más confiables, que puedan proveer insumos, piezas y accesorios para producir autos, urea, fertilizantes, productos de metalmecánica, cosechadoras, y más. Argentina debe hacer negociaciones económicas internacionales que bajen aranceles con países complementarios. Esta es la agenda que debe abordar Argentina para incluir a todos los sectores productivos, no solo a la energía, minería y agroindustria.

Cuando uno analiza la acción al mes 27 de distintos planes antiinflacionarios, la convertibilidad se muestra como el más exitoso, y el actual plan está lejos de lograr resultados similares: tener inflación cercana a cero mensual a poco menos de año y medio. ¿Cuál es el problema de que la inflación dejó de bajar a partir de abril y comenzó a subir? Llevamos nueve meses interrumpidos en que es igual o mayor que el mes anterior.

La incertidumbre cambiaria en el periodo preelectoral y la falta de eliminación de restricciones en el mercado cambiario de Argentina. Las empresas todavía enfrentan limitaciones. Mucho de mi trabajo en el exterior es atraer inversiones internacionales hacia América Latina, y cuando me preguntan sobre Argentina, siempre dicen: "Martín, explicame qué es el dólar CCL, el dólar MEP, el dólar blue". En cualquier país normal hay un solo tipo de cambio que permite calcular la rentabilidad de una inversión. La falta de un tipo de cambio único y restricciones genera incertidumbre y no da un escenario de largo plazo como sí lo tenía la convertibilidad.

Esto no significa que la convertibilidad sea la panacea; en los años 90 había tipo de cambio fijo. El mundo cambió, sobre todo tras el efecto Tequila en 1995 y la devaluación de México. Incluso Brasil, en enero de 1999, salió del tipo de cambio fijo. Pero lo comparable es la necesidad de una política cambiaria de largo plazo, que Argentina todavía no tiene. El salto del tipo de cambio de julio pasado y la inflexibilidad de precios nominales generan menos ventas y menor capacidad de compra de los argentinos.

Fuiste candidato a ministro de Economía de distintos aspirantes a presidente en los últimos años. ¿Qué hubieras hecho distinto frente a la economía argentina en estos dos últimos años?

Sí, muchas veces candidato sin haber sido consultado, incluso de manera irónica. Siempre digo que la política económica necesita un enfoque integral, considerando equilibrios macroeconómicos y problemas de los sectores productivos. Más que mirar atrás, habría solidificado la macro con una política cambiaria, financiera, monetaria de largo plazo y una política que incentive la competitividad: revolución impositiva, logística, exportadora, financiera y federal. Esto es lo que Argentina debe encarar para aprovechar oportunidades.

Lo que veo, volviendo a tu planteo internacional, es que Argentina y la región vuelven a tener una oportunidad, no solo por lo que producimos, sino porque estamos lejos de cualquier hipótesis de conflicto. Cualquier empresa internacional buscando un proveedor confiable debe mirar a América Latina, al cono sur y a Brasil, pero Argentina vuelve a tener oportunidad, y esto es un desafío nacional, no solo del gobierno. ¿Cuál es tu pronóstico para 2026 y 2027? ¿Qué les decís a tus clientes?

A mis clientes les planteamos distintos escenarios probabilísticos. El escenario base: inflación del 30%, crecimiento del producto del 3%, tipo de cambio dentro de bandas. Mirando hacia adelante, el último trimestre tendrá menor ingreso de divisas, suplido parcialmente con dólares financieros de empresas que colocaron títulos en mercados internacionales. Los riesgos incluyen los vencimientos de deuda de 28.000 millones de dólares en 2027 y la estrategia de financiamiento a corto plazo, que implica pagar deuda previa.

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Por eso es necesario normalizar relaciones con mercados de capitales internacionales y extender plazos, otorgando un horizonte financiero estable, hoy inexistente para Argentina en materia de tasas de interés.

MV