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MODO FONTEVECCHIA
Economía del cuidado

CuidarNOS: El Uber del cuidado de adultos mayores impulsado por un “oligarca rural” y la Economía Popular

Gabriel Grobocopatel y Alejandro Gramajo explican cómo la plataforma busca formalizar el trabajo de cuidado y conectar a trabajadoras capacitadas con familias, con respaldo cooperativo y tecnología.

Gustavo Grobocopatel y Alejandro Gramajo 25032026
Gustavo Grobocopatel y Alejandro Gramajo | Collage

“Nos cuidamos entre todos", sostuvo el empresario Gustavo Grobocopatel y el dirigente de la UTEP Alejandro Gramajo que impulsan CuidarNOS, una plataforma que busca “organizar el trabajo” y “utilizar la tecnología en favor del bien común”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), explicaron que la iniciativa apunta a dar respuesta a un fenómeno creciente “vivimos más años, nacemos menos” y a formalizar un sector atravesado por la precariedad: “hay gente que está trabajando duramente, pero lo hace informalmente”. En ese cruce, ambos destacan que el objetivo es claro: “resolver problemas concretos” y “empezar a construir un camino de formalización del sector”.

Gustavo Grobocopatel es empresario, ingeniero agrónomo graduado en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. Fundó y presidió el grupo Los Grobos, un conglomerado agroindustrial que lideró hasta el año 2020 y que transformó la producción agrícola en la región mediante el uso de tecnología y servicios. Se desempeña como consultor para gobiernos de diversos países en temas de desarrollo agrícola y gestión. Recientemente publicó el libro Desde el Campo, una obra donde reflexiona sobre sus 40 años de carrera, historia del sector agropecuario argentino y sus ideas para el futuro del país.

Alejandro Gramajo es dirigente social y sindical que actualmente se desempeña como secretario general de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular. Cuenta con una extensa trayectoria en el Movimiento Evita, principalmente en el conurbano bonaerense. En mayo de 2025 integró por primera vez la comitiva de la CGT en la cumbre de la Organización Internacional del Trabajo, representando al sector de la economía popular.

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Cuéntenos qué es esto de cuidarnos y por qué juntos.

Alejandro Gramajo: Cuidarnos es una iniciativa que surge a partir de participar de un ámbito común con Gustavo, donde participan otros empresarios, dirigentes sindicales, sectores políticos diversos, que es un espacio que se llama Argentina Armónica. Y que, en uno de los debates que tuvimos, una de las problemáticas que salió, o de las preocupaciones que salió, fue el desarrollo y el avance de la inteligencia artificial. Y que teníamos la necesidad de explorar alguna alternativa, algún camino que aborde la problemática, es decir, que nos permita empezar a buscar caminos alternativos y utilizar la tecnología en favor del bien común.

Y a partir de eso empezamos a explorar la posibilidad de trabajar sobre algo que nosotros venimos observando, que es la transición demográfica. Es decir, que vivimos más años, nacemos menos y vivimos más años. Y combinar ese problema con algo que nosotros traemos, que es la organización de trabajadoras que se dedican al cuidado, al cuidado comunitario, pero también al cuidado de adultos mayores. Y bueno, empezamos a pensar cómo potenciar eso, esa herramienta, esos saberes, esos conocimientos y un montón de trabajadoras.

Entonces utilizamos una experiencia concreta, que es una cooperativa que se llama Cuidar. Con el soporte de Gustavo, el conocimiento de Gustavo, un grupo de desarrolladores nos ayudó a desarrollar una plataforma. Entonces organizamos a las trabajadoras cuidadoras, que están capacitadas, que tienen formación en enfermería y en diferentes temáticas más vinculadas al cuidado de adultos mayores.

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La cooperativa y la utilización de una herramienta tecnológica, que es una plataforma, que intenta conectar el servicio de las trabajadoras con las familias, en este caso. Pero que no solamente se acota a las familias independientes, sino que venimos dialogando con gobiernos, con obras sociales, con empresarios, tratando de mostrar que es posible organizar el trabajo, que es posible utilizar la tecnología en favor de los trabajadores, en este caso. Que las trabajadoras de la economía popular que desarrollan tareas del cuidado de adultos mayores tenemos la posibilidad de pensarnos con mecanismos para que tengan acceso a un seguro de salud, a un seguro por accidente. Es decir, intentando construir un camino también de formalización del sector.

Y Gustavo, ¿qué surge de tu ánimo emprendedor? ¿Una especie de Uber o Rappi, pero de cuidado y con responsabilidad social? ¿Viene de tu experiencia empresaria, de crear organizaciones que sean autosustentables?

Gustavo Grobocopatel: Y hay algo de eso, pero se trabaja sobre algo que ya está funcionando, que son trabajadoras que están dando este tipo de servicios, la mayoría que se han capacitado y que requieren, de alguna manera, un modelo para formalizar, para profesionalizar eso. Entonces, si esto funciona bien, que pensamos que sí, porque la primera semana realmente fue exitosísima, si esto funciona bien estamos dando un pequeño gran paso en varios sentidos.

En el sentido de armar un sistema de cuidado de adultos mayores absolutamente nuevo, profesional, y resolver el problema de la mayoría de las familias que tenemos este tipo de problemas. Resolverlo de una manera virtuosa. Por eso la plataforma se llama Cuidarnos, porque nos cuidamos entre todos. Está vinculado con la economía del cuidado.

Y además tiene ribetes interesantísimos, porque es un encuentro de mundos que venían dispersándose, que estaban separados, que no había confianza, etcétera. Y vamos caminando hacia el revés de ese camino. Estamos caminando por otro lado.

Eso respecto de UTEP y un empresario, para decirlo de alguna manera. Pero mi pregunta es, vos te referís a la desconfianza que puede existir entre quien contrata el servicio y quien lo brinda.

GG: Sí, y en la sociedad en general. Es decir, en la sociedad en general existen como islas donde existe ese capital social, esa confianza, pero no hay conexión entre esas islas. Esto es un puente que conecta islas, poniéndonos todos en el lugar del otro, tratando de no solamente entender, sino de sublimar el capital social a través del hacer juntos.

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¿Existe el ejemplo de hacer en otra parte del mundo?

AG: No, la verdad que no, a ver, existen ámbitos de encuentro. Lo que falta es práctica común. Entonces, para nosotros, lo que siempre discutimos y pensamos con Gustavo y un montón de compañeros más y otros sectores más, es que las diferencias las debatimos, los puntos en común los construimos. Y es un poco lo que intentamos hacer con esta iniciativa: que no quede solamente en ámbitos reservados, en donde debatimos y hay matices y hay diferencias, y está bien que así sea, pero que las cosas que nos unen, que tenemos acuerdo, que coincidimos en el quehacer, pongámoslas en práctica.

Para nosotros lo central, desde nuestra humilde mirada, es siempre pensar en el bien común y cómo somos capaces de resolver problemas concretos, problemas específicos. En este caso, por eso planteamos: hay un problema que va a atravesar la Argentina en el futuro, que ya lo estamos viviendo, pero tenemos tiempo para construir dispositivos públicos, privados, comunitarios, que aborden la problemática de la transformación demográfica.

En la Argentina, por ejemplo, en la otra punta tenemos dispositivos comunitarios, públicos, privados, que tienen que ver con el acompañamiento a la niñez, que seguramente hay que perfeccionarlos. Pero acá tenemos un problema que la Argentina lo va a atravesar con magnitud importante y tenemos que ser capaces de pensar cómo abordamos colectivamente ese problema.

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¿Cuánto paga?

GG: Cuidarnos.com.ar es el lugar donde uno tiene que entrar. Y ahí pide el servicio, porque el servicio puede ser muy diverso, desde un acompañamiento mínimo hasta 7 por 24. Entonces definen ahí cuáles son los requerimientos. En 24 horas se le hace un presupuesto y, si aceptan el presupuesto, presentamos tres candidatos para que la familia elija y comienza el servicio. Pero es muy importante esto: el servicio no solamente incluye el salario de la persona, debidamente calificada, auditada, etcétera, sino también el tema impositivo, los seguros sociales.

Que esté en blanco, es decir, tiene seguro, tiene seguros de riesgos, tiene resolución de los cuadros de reemplazo por si alguien falla. Es decir que la familia se desentiende prácticamente de todos los problemas que tiene. Y la otra cosa muy importante es que, al ser una cooperativa, detrás de esa persona que está en la familia hay una organización. No es un free rider, como decimos en las empresas, sino es alguien que pertenece a una organización y que debe, de alguna manera, la confianza, o tiene la confianza y el apoyo de toda la organización. Así que me parece que es un producto totalmente distinto.

Pero hay una cosa que quería decir, relacionada con lo que decía “Peluca”. En realidad, el tema de la economía popular yo no lo he visto en otros lugares de la forma en que ha sido tratado acá o que es tratado acá. Y no nos olvidemos que la mayoría de los trabajadores que hay en Argentina son informales: hay más trabajadores informales que formales.

Es decir, que no es gente vaga que no quiere trabajar, sino que hay gente que está trabajando, que lo hace, que trabaja duramente, pero lo hace informalmente y poco profesionalmente. Lo que queremos con esta plataforma es dar ese marco de profesionalización, de formalizar este tipo de servicio y hacerlo de gran calidad.

AG: Estamos con obras sociales, estamos con gobiernos, porque es un problemón para todos. Es decir, todos tenemos ese problema. Yo lo tengo en mi casa también, pero digamos, todo el mundo con el que hablamos tiene este tipo de problema.

Gustavo, en el campo hubo cooperativas exitosas. ¿Ese origen pudo haber también influido en que pensaste que te podía parecer que era absolutamente compatible el desarrollo capitalista con la cooperativa?

GG: Mi abuelo fue fundador de la cooperativa. Es decir, y toda la gente de mi colectividad fueron los fundadores del movimiento cooperativo en Argentina. Es una forma de organización como lo es una empresa, como es una sociedad anónima, como cualquiera, tienen las particularidades vinculadas con la distribución de los resultados y con esta cuestión colectiva. Yo no digo que sea mejor o peor ni tengo prejuicios en absoluto. Yo creo que una cooperativa, y ese es uno de los desafíos que tenemos, es mostrar que una cooperativa puede ser competitiva en esta sociedad tan compleja, usando tecnología, capacitando.

Y tengo fe que va a suceder. Y tiene ventajas el hecho de ser una cooperativa, como ya lo manifesté. El hecho de que sea una cooperativa en una empresa que se dedica a los cuidados es muy importante, porque existe un affectio societatis mucho más fuerte que si fuera una empresa.

Alejandro, en la primera entrevista que le realizo al creador de la UTEP, mi planteo era: el éxito de la tarea de ustedes es quedarse algún día sin trabajo. Porque el éxito sería que un día la UTEP no sea necesaria. ¿Cómo ves esa evolución a lo largo de 11 años y cómo te imaginás la Argentina de dentro de 10 años, si creés que es una hipótesis posible o una utopía de mi parte?

AG: En primer lugar, yo creo que hubo un debate que se dio durante estos 12 años que permitió, por lo menos, visibilizar el problema, que eso es un avance. Que todavía falta, por lo menos desde nuestra visión, sectores políticos, sectores empresarios, incluso sectores del movimiento obrero organizado, en terminar de comprender cómo es la nueva realidad del mundo del trabajo.

Que el problema de la informalidad no se acota solamente a algunos fraudes laborales que puedan hacer algunos empresarios, sino que es mucho más complejo. Es decir, si nosotros, por ejemplo, vamos al número de desempleo en la Argentina, es de 7,5 según los últimos datos. Es decir, los niveles de desempleo en la Argentina no son tan elevados, son graves, por supuesto.

Eso quiere decir, o refleja en la realidad, que también se vivió cuando fue la inscripción al IFE, que el gobierno había preparado el dispositivo institucional para absorber a 3 millones y medio de personas que creían que se iban a inscribir al IFE, y se inscribieron cerca de 12 millones de personas. Es decir, son datos concretos que nos tienen que hacer pensar cómo abordamos un problema, porque esa gente está trabajando de alguna forma: está trabajando en la informalidad, en la changa, en la economía popular.

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¿Cómo somos capaces de pensar sector por sector formas para que esos trabajadores tengan niveles de formalidad, tengan plenos derechos? Y para eso hay que construir nuevas legislaciones, nueva institucionalidad, que es un poco lo que intentamos hacer nosotros ahora con Cuidar, y como lo hicimos en su momento con Cartoneros o como intentamos hacerlo con la agricultura familiar.

Si uno tiene vocación de resolver los problemas, se pondría a pensar y a estudiar cómo somos capaces, que incluso no lo decimos nosotros solos, en este caso, en el trabajo de cuidado, lo dice la Organización Internacional del Trabajo: en la Argentina se podrían planificar cerca de 800.000 nuevos empleos si hay planificación y si hay vocación de abordar los problemas.

Entonces, creo que en 12 años nosotros tuvimos avances y retrocesos. Hemos cometido seguramente errores, pero sí hay una discusión en general en los medios de comunicación, en la política, en la academia. Hoy se estudia la economía popular en la academia: ha sido producto de la lucha popular y del debate que hemos tenido con diferentes sectores. Por supuesto, falta mucho. A mí me parece que incluso, en el marco de la reforma laboral, tendríamos que haber sido más osados en la discusión y plantear la integralidad de los problemas de la clase trabajadora, y no acotarlo solamente a una franja de la informalidad.

Y, por supuesto, creo que en 10 años, yo me imagino, por la evolución incluso del mundo, del capital y hacia dónde va el mundo, que si no abordamos colectivamente este problema enorme que tiene la clase trabajadora, los niveles de descomposición, sobre todo en nuestro país, donde el deterioro social producto de la violencia horizontal, del narcotráfico, de los problemas de salud mental, del consumo en los sectores populares. Bueno, creo que si no abordamos el problema para darle institucionalidad, formalidad, a los trabajadores que se autoinventan su trabajo, que están en la economía popular, quizás los niveles de retroceso y de descomposición van a ser irreversibles. Entonces, este granito de arena que intentamos aportar también empuja en una dirección estratégica en el debate sobre el sector.

RM/ff