Lula ganó en Brasil: crece la preocupación en Argentina por la caída del real y el futuro de las exportaciones
Las diferencias diplomáticas entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva no impidieron que ambos países mantuvieran sus vínculos productivos y comerciales. Sin embargo, analistas advierten que una desaceleración de la economía brasileña podría afectar especialmente a las empresas industriales argentinas.
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil abrió un nuevo escenario de incertidumbre para el comercio argentino, en medio de la depreciación del real, las dudas sobre el rumbo económico brasileño y las diferencias diplomáticas con el gobierno de Javier Milei. El resultado del balotaje genera interrogantes sobre la competitividad de las exportaciones nacionales, especialmente las industriales y automotrices, que dependen del mercado brasileño. Aunque se descarta un impacto comercial inmediato por la continuidad de Lula, los especialistas advierten que la evolución del tipo de cambio, la actividad económica y las decisiones del próximo gobierno serán determinantes para el intercambio bilateral.
Lula da Silva fue electo presidente por cuarta vez: las reacciones en Argentina
La importancia de Brasil para la economía argentina queda reflejada en los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Según el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) de septiembre de 2026, las exportaciones hacia ese país alcanzaron los u$s1.206 millones, con un crecimiento interanual del 2,7%, mientras que las importaciones totalizaron u$s1.375 millones, una caída del 19,2%. De esta manera, el intercambio bilateral dejó un déficit de u$s169 millones, en un contexto en el que Brasil se mantuvo como el principal destino de las ventas argentinas al exterior.
La relación comercial también muestra su importancia en el acumulado del año. Entre enero y septiembre, Argentina exportó a Brasil u$s9.789 millones, equivalentes al 12,7% de todas las ventas externas del país, mientras que las importaciones desde ese mercado alcanzaron los u$S12.005 millones. Esto representa un déficit bilateral de u$s2.216 millones, en una relación comercial especialmente relevante para la industria nacional. Por eso, cualquier cambio sostenido en la cotización del real o en el crecimiento económico brasileño podría modificar las condiciones de competitividad de las empresas argentinas.
La depreciación del real y el riesgo para las exportaciones argentinas
Yanina Lojo, consultora de comercio exterior y titular de la Consultora Lojo, consideró que la reelección de Lula no debería interpretarse automáticamente como una noticia positiva o negativa para Argentina. Según explicó, Brasil es un socio estratégico para la industria nacional y el desempeño del comercio bilateral dependerá principalmente de su crecimiento económico, la evolución del tipo de cambio y las condiciones de competitividad. En ese sentido, advirtió que todavía es demasiado pronto para determinar si los movimientos cambiarios posteriores al balotaje tendrán consecuencias duraderas sobre las exportaciones e importaciones.
La evolución del real aparece como una de las principales variables bajo seguimiento. Antes de la primera vuelta electoral, el dólar cotizaba a 5,21 reales, mientras que después de esa elección descendió a 4,99 reales y llegó al balotaje cerca de 4,98 reales. Posteriormente, la cotización alcanzó los 5,60 reales por dólar, aunque luego comenzó a retroceder hasta ubicarse alrededor de 5,40 reales. Para Lojo, esta depreciación puede tener efectos diferentes según la posición de cada empresa dentro de las cadenas de valor, ya sea como exportadora, importadora o participante de procesos productivos integrados entre ambos países.
La especialista explicó que una depreciación del real no necesariamente representa un perjuicio permanente para las exportaciones argentinas, ya que el movimiento podría ser transitorio o simplemente devolver la cotización a niveles anteriores. También destacó la importancia de la industria automotriz dentro de la relación bilateral, dado que una parte significativa de la producción nacional se destina a mercados externos, principalmente Brasil.
Lula enfrenta un Congreso opositor y los mercados esperan señales económicas
El economista Alberto Ades advirtió que la reelección de Lula podría tener consecuencias negativas para Argentina si la incertidumbre financiera brasileña se prolonga. “Un Brasil volátil prolongaría el castigo relativo frente a pares”, sostuvo en un informe sobre la situación financiera internacional. Según explicó, después de un balotaje ajustado, los inversores esperan conocer quién ocupará el Ministerio de Hacienda y qué señales ofrecerá el próximo gobierno respecto de sus objetivos fiscales.
Ades señaló que la deuda bruta de Brasil ronda el 98% del Producto Interno Bruto, según el FMI, mientras que la tasa Selic se encuentra en el 13,75%. A estos factores sumó la composición del Congreso, dominado por la derecha, y las expectativas sobre la alícuota de la reforma tributaria. En ese escenario, consideró que “un mensaje creíble podría frenar la caída del real y del Ibovespa”, dos variables que reflejan la reacción de los mercados frente al resultado electoral.
El economista también vinculó la situación brasileña con las vulnerabilidades financieras de Argentina. Según su análisis, el país enfrenta un riesgo país superior a los 700 puntos básicos, por lo que una mayor inestabilidad regional podría profundizar las dificultades de acceso al financiamiento. “El mercado mira los vencimientos de 2027, de unos u$s25.400 millones, y la actividad, con recesión técnica probable”, explicó Ades, al advertir sobre los riesgos de contagio financiero desde la principal economía sudamericana.
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Por su parte, Melisa Centurión, politóloga especializada en relaciones internacionales, señaló que la continuidad de Lula estará condicionada por la necesidad de negociar con un Congreso de mayoría opositora. Sin embargo, explicó que el sistema político brasileño funciona habitualmente mediante coaliciones, por lo que el presidente deberá fortalecer sus vínculos con el centro, un conjunto de legisladores cuyas posiciones pueden variar según los acuerdos con el gobierno de turno.
Centurión también advirtió que la economía brasileña fue afectada por los aranceles de Estados Unidos y que su crecimiento podría desacelerarse durante el próximo año, dependiendo de las condiciones internacionales.
Mercosur y la relación Milei-Lula: por qué el comercio resistió las diferencias políticas
Más allá de la incertidumbre financiera, la relación comercial entre Argentina y Brasil se mantuvo durante la convivencia de los gobiernos de Milei y Lula, pese a sus diferencias políticas. Centurión destacó que el intercambio bilateral continuó funcionando durante este período, mientras que Lojo remarcó que la integración productiva entre ambos países tiene una profundidad que excede las afinidades ideológicas de sus presidentes. Para la consultora, la continuidad de Lula permite anticipar cierta estabilidad en la orientación comercial brasileña, aunque el nuevo escenario legislativo podría condicionar sus decisiones económicas.
Lojo también advirtió sobre el deterioro de la relación diplomática bilateral, marcado por el retiro del embajador argentino y la continuidad de la representación mediante un agregado comercial. Sin embargo, sostuvo que las diferencias entre ambos gobiernos no impidieron el funcionamiento de los vínculos productivos ni paralizaron la agenda externa del Mercosur. Como ejemplos, mencionó los avances del acuerdo con la Unión Europea, el acuerdo con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) y las negociaciones comerciales que continúan con otros mercados.
De esta manera, el principal riesgo para el comercio argentino no parece estar en la reelección de Lula por sí misma, sino en las consecuencias económicas que pueda tener su nuevo mandato. Una depreciación sostenida del real, un menor crecimiento brasileño o nuevas tensiones diplomáticas podrían afectar las condiciones de intercambio, especialmente para la industria automotriz y otros sectores exportadores. No obstante, Lojo consideró que la experiencia reciente demuestra la fortaleza de la integración bilateral y planteó que el desafío será evitar que las diferencias políticas se conviertan en obstáculos concretos para el comercio y las inversiones.
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