Salarios vs canasta: el sueldo privado empata con la inflación, pero cubre menos servicios
Un informe de Focus Market advirtió que el poder adquisitivo de los trabajadores privados sigue frágil y que cada vez se necesita más ingreso para sostener el mismo nivel de consumo.
El salario promedio del sector privado registrado volvió a quedar bajo presión frente al costo de vida y reavivó el debate sobre el poder adquisitivo, en un contexto marcado por inflación, suba de servicios y dificultades del mercado laboral. Un informe de Focus Market, en base a datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y proyecciones hasta marzo de 2026, analizó la evolución del ingreso formal frente a la canasta de consumo y mostró que, aunque los salarios empataron con los precios en el acumulado, la capacidad de compra sigue siendo frágil.
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El director de la consultora, Damián Di Pace, señaló que “el salario promedio del sector privado registrado admite un análisis que va más allá de su condición de dato estadístico. Funciona como termómetro del poder adquisitivo de la clase media formal y, al mismo tiempo, como indicador de la calidad del mercado laboral”. Además, el especialista advirtió que la evolución del salario formal es clave en una economía con dificultades para generar empleo privado registrado y con altos niveles de informalidad.
El informe tomó como referencia los datos del SIPA y consideró un hogar tipo con dos adultos y dos menores que perciben dos remuneraciones promedio del sector privado registrado. A partir de esa base se analizó la evolución del ingreso desde noviembre de 2023 hasta una proyección a marzo de 2026 y su capacidad para cubrir la canasta de alimentos y la canasta de servicios.
Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 la remuneración promedio del sector privado registrado subió 251,93%, prácticamente en línea con la inflación acumulada del período, que fue de 249,40%. En términos agregados, el resultado muestra un empate entre salarios y precios, aunque la trayectoria estuvo marcada por fuertes oscilaciones y pérdidas temporarias del poder adquisitivo.
El mayor deterioro se concentró entre noviembre de 2023 y marzo de 2024, cuando el salario nominal aumentó 81,8% frente a una inflación de 93,3%. Esa diferencia provocó una caída abrupta del salario real, que medido a precios constantes se ubicó por debajo del nivel inicial y marcó el momento de mayor pérdida dentro del período analizado.
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Desde el segundo trimestre de 2024 comenzó una recomposición parcial impulsada por ajustes salariales compensatorios, aunque sin consolidar una recuperación sostenida. Durante los meses con aguinaldo, el ingreso real mostró mejoras transitorias que luego se diluyeron por la inercia inflacionaria.
La canasta de servicios, el principal problema
Al comparar los salarios con la canasta de servicios, el informe de Focus Market detectó un deterioro marcado en el último año. Con dos salarios promedio, en noviembre de 2023 se podían comprar 1,19 canastas, mientras que en marzo de 2025 la relación había mejorado hasta 1,77. Sin embargo, hacia noviembre de 2025 volvió a caer a 1,18 y para marzo de 2026 se proyecta en 1,14.
En paralelo, el peso de los servicios dentro del ingreso aumentó de manera significativa. El porcentaje del salario necesario para cubrir esa canasta pasaría de 56,4% en marzo de 2025 a 87,3% en marzo de 2026, incluso por encima del nivel registrado al inicio del período.
El informe señaló que el salario puede acompañar el índice general de precios, pero pierde frente a los precios relativos, en especial en servicios como tarifas, transporte y comunicaciones, que absorben una porción creciente del ingreso familiar.
La canasta alimentaria mostró una dinámica diferente. En noviembre de 2023, dos salarios promedio permitían comprar 5,64 canastas, mientras que en marzo de 2025 la cifra subió a 6,76 y para marzo de 2026 se proyecta en 6,24. El gasto en alimentos representa cerca del 16% del ingreso, todavía por debajo del nivel registrado al inicio del período.
Un poder adquisitivo que no logra recuperarse
Al ampliar la comparación, el informe indicó que el salario privado formal acumuló una caída cercana al 20% en términos reales respecto de 2017. Aunque hubo mejoras en algunos tramos recientes, el nivel actual sigue por debajo del registrado a mediados de la década pasada.
Según el análisis, la desaceleración inflacionaria permitió reducir los desfasajes entre salarios y precios, pero no alcanzó para consolidar una mejora sostenida del poder adquisitivo, que continúa mostrando debilidad y fuertes diferencias entre sectores.
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El escenario hacia 2026 aparece condicionado por la aceleración inflacionaria de los primeros meses del año y por el menor dinamismo de los ajustes salariales, lo que vuelve a poner en duda la capacidad del ingreso formal para sostener el nivel de consumo.
“Si bien el salario no tiene el ritmo de caída abrupta de etapas anteriores, tampoco muestra una expansión consistente del poder de compra. El desafío hacia adelante no pasa únicamente por evitar que los salarios vuelvan a perder frente a la inflación, sino por recuperar y sostener la capacidad adquisitiva en el tiempo”, afirmó Di Pace, quien advirtió que el equilibrio actual sigue siendo frágil y podría verse afectado por la inflación del primer trimestre de 2026.
GZ / lr
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