Urbanismo

Santomás: el pueblo verde que transforma la vida en Santa Fe

Santomás es un proyecto de 150 hectáreas en Santo Tomé, Santa Fe, planificado por el arquitecto Fernando Carlucci, quien también trabaja en la gestión urbana de Nordelta. Nacido en 2012, propone una comunidad integral donde naturaleza, servicios, seguridad y vida cotidiana conviven en un mismo lugar.

Santomás propone una nueva forma de vivir, donde naturaleza, comunidad y servicios conviven en un mismo entorno. Foto: Santo Tomé

Hay una diferencia entre vender lotes y planificar un pueblo. La primera operación termina cuando se firma la escritura; la segunda recién empieza ahí. Esa distinción, que suena técnica, es en realidad la que define qué va a pasar con un lugar dentro de veinte años: si va a ser un conjunto de casas rodeadas de pasto o una comunidad con escuelas, comercios, deportes y áreas de encuentro social.

Santomás, pueblo verde, nace del segundo enfoque. Y no es casual: el arquitecto que lo planifica, Fernando Carlucci, es el mismo que desarrolla la gestión urbana de Nordelta, en Tigre, y que trabaja en la planificación de esa “ciudad-pueblo” desde sus inicios y que en la actualidad tiene 45.000 habitantes.

Cuando Nordelta empezó, en la Argentina prácticamente no existía la idea de una ciudad concebida como tal: con trazado propio, escuelas, comercios, espacios públicos, servicios y una lógica de crecimiento pensada en etapas. Lo que hoy se ve terminado fue, durante años, un plano.

Alguien tuvo que anticipar cómo se movería la gente, dónde harían falta plazas, cómo convivirían las áreas residenciales con las comerciales, qué pasaría cuando los primeros chicos crecieran y necesitaran otras cosas. Esa mirada de largo plazo —la gestión urbana, no solo el diseño— es la que Carlucci aplica hoy en Santomás.

El estilo de vida basado en una planificación detallista

Cuando se habla de “estilo de vida” el riesgo es quedarse en la fotografía anecdótica: la bicicleta, el mate al atardecer, los chicos jugando afuera. Todo eso es cierto y es, de hecho, lo que más se añora de aquella Argentina de antaño. Pero, en la actualidad, esa fotografía es el resultado de las decisiones que se toman a la hora de diseñar un pueblo-verde.

Que los chicos puedan andar en bicicleta depende de cómo se diseñaron las calles y de dónde se ubicaron los espacios comunes. Que tres amigas puedan salir a caminar al atardecer depende de la iluminación, del arbolado y de las distancias.

Que el barrio no se transforme en un simple dormitorio depende de si hay usos mixtos previstos desde el primer trazado. Que dentro de quince años el lugar siga siendo lo que prometía depende de si hubo, desde el día uno, una gestión urbana pensando en el conjunto y en el crecimiento.

En Santomás ese trabajo está hecho desde el principio. El proyecto nació en 2012 como una propuesta integral de vida, donde la infraestructura, el entorno natural y la comunidad se entrelazan.

Está concebido como una ciudad en pequeña escala, con todos los servicios de un centro urbano: escuela, desarrollo comercial, espacios deportivos y recreativos. Pero para vivir en clave verde.

La idea del arquitecto Carlucci fue precisa y se puede resumir en una frase: “que los vecinos no vayan solamente a dormir a su casa, sino que vivan el barrio.” Que puedan estudiar, hacer las compras, pasear el perro o hacer deportes, todo en el mismo lugar.

Es una forma de entender el urbanismo que viene trabajando desde hace más de treinta años -en todos sus proyectos- y que en Santomás encontró su propia escala, su propio entorno y su propia identidad.

Conectado, pero lejos del ruido

Santomás se encuentra en la localidad de Santo Tomé, una zona que en los últimos años mostró un fuerte crecimiento inmobiliario, con nuevos desarrollos residenciales y comerciales.

Su ubicación entre avenidas troncales lo convierte en un enclave conectado y, al mismo tiempo, alejado del ruido dado que está a sólo diez minutos del centro de Santa Fe.

El proyecto ya dejó de ser un plano. En 2026 se entregaron los primeros 117 terrenos. Y adentro conviven tres propuestas constructivas distintas —lotes, housing y condominios—, de manera que no hay una sola forma de entrar al pueblo ni un solo tipo de vecino, algo que también forma parte del diseño.

Pueblo, no country

Las palabras definen la identidad. No se trata de un barrio cerrado tradicional, un modelo que resolvió la seguridad pero muchas veces a costa de la vida comunitaria.

La idea de pueblo apunta a otra cosa: escala humana, cercanía, espacios abiertos donde la gente se cruza, comercios de proximidad, una identidad compartida e interacción continua.

Y esa identidad no se decreta: aparece cuando el trazado la habilita, y después la construyen los vecinos.

Cuando planificamos Santomás nos imaginamos un pueblo verde, abrazado por una inmensa vegetación y espacios naturales, con altos estándares de seguridad y detalles constructivos de máxima calidad”, resume Carlucci.

Más de 150 hectáreas de biodiversidad

La perspectiva de “pueblo-verde” no es decorativa. El desarrollo tiene un diseño paisajístico cuidado, con grandes espacios verdes, senderos peatonales y una forestación diversa.

Cada etapa avanza sobre criterios sustentables: aprovechamiento del agua de lluvia, eficiencia energética e integración con el entorno natural. No son gestos sueltos, sino decisiones que se toman etapa por etapa, que es la única forma de que un criterio ambiental sobreviva al paso de los años.

Los números ordenan la arquitectura. Santomás es un desarrollo de 150 hectáreas concebido como un ecosistema de biodiversidad, con una estrategia de forestación que prioriza las especies nativas: de los 1.571 árboles previstos, 1.319 son nativos y 252 exóticos.

El 84% del arbolado proyectado será nativo con el objetivo de preservar la fauna local, exigir menos demanda de agua y resistir mejor el clima de la región.

Un arbolado ornamental se ve lindo el primer año pero una planificación que prioriza las especies nativas es una mirada sustentable.

El respaldo del desarrollador

Detrás del proyecto en Santo Tomé está Pilay S.A., una empresa argentina con casi 50 años de trayectoria, 250 edificios entregados y altos niveles de calidad constructiva.

Por último, la decisión de mudarse a un lugar así rara vez es solo inmobiliaria sino que está relacionada con qué tipo de vida eligen las familias para sus hijos.

Con el aire fresco, el silencio, el verde, y con la posibilidad de que la vida cotidiana no sea una sucesión de cemento citadino…