Gastón Solnicki:“Mi trabajo fue sobrevivir al rodaje”
La película reúne a un elenco internacional que incluye actores europeos y argentinos dialogando en varios idiomas, con Willem Dafoe como figura central. Rodada íntegramente en Viena, combina intérpretes jóvenes con presencias de fuerte peso.
La película The Souffleur sigue agregando más funciones en los cines y su director y guionista Gastón Solnicki está feliz, como también al recordar los momentos que vivió junto a su actor Willem Dafoe en La Bombonera. Anécdotas poco frecuentes para un cineasta con su trayectoria y que se lo puede ver aquí también como intérprete. Su primer cortometraje fue Liliana.Rebecca (2007) luego llegaron dos documentales Süden (2008) y Papirosen (2011). En el 2016 fue la fecha en que mostró Kékszakállú su primer largometraje. Su último estreno implica el cierre de su trilogía iniciada con Introduzione all’oscuro (2018) y continuada por A Little Love Package (2022).
Con un humor inteligente dirá en un momento del reportaje: “Uno de los grandes talentos de Austria fue instalar la idea de que Beethoven era austríaco y que Hitler era alemán”. La música de su película va desde Bach hasta el grupo Damas gratis. Empezó dándose los domingos en el auditorio del Malba y ahora incluyó martes y jueves en Cinépolis, muy cerca de las universidades.
—¿Es ésta la última parte de tu trilogía?
—Ni siquiera imaginé una trilogía, es como que sucedió. La primera (Introducción al oscuro) fue como un paso transicional, de metamorfosis hacia la ficción, ya que nunca trabajé con guiones. Cuando terminé Kékszakállú falleció un amigo en Austria muy querido y me invitaron a participar de un homenaje. (N.d.R: Hans Hurch, histórico director artístico del Festival de Cine de Viena). Tuve como la epifanía de querer filmar una película en el transcurso de ese viaje con muy pocas cosas. Fue un rodaje corto, más íntimo, más inmediato, un poco maníaco también por el duelo. Me abrió a otra posibilidad también de financiación. Nunca antes había filmado en Viena y tampoco es una ciudad que tenga que ver con mi vida. En mi cosmología personal Europa del Este es un lugar que siempre fue muy importante por el pasado de mi familia. Me siento muy identificado con las obras que vienen de ahí, las personas, la comida, los gestos y el lenguaje. Por eso pude proyectar ese lazo, esa amistad con mi amigo Hans, que murió.
—¿Cómo se hace para filmar hoy?
—Es un momento cada vez más difícil para filmar y financiar películas, sobre todo como las que yo hago, sin un guión. Para los de mi generación de repente se dificultó mucho poder acceder a hacer películas y vi en Austria una especie de cápsula en la que había una posibilidad de producir, una ventana. Así filmamos la segunda película, que tampoco era parte de una trilogía, que se llamó A Little Love Package (Encomienda de amor). También tuvimos apoyo de Austria, pero nos agarró la pandemia, con lo cual fue muy difícil. Finalmente empecé a desarrollar esta película con Willem.
—Tu película tiene mucho aroma a exilio: ¿sos consciente?
—La idea de exilio sería interesante, pero ¿cuál? Hay algo de filmar en otro lugar, en otro idioma, con gente de otros países. Esto es el vértice de todas mis películas. Nací en Argentina, vivo aquí y pago mis impuestos acá. Pero la gente está convencida que vivo en Austria. Viajo como una campaña militar, filmo y vuelvo. Los adolescentes son los sujetos más inesperados de estas películas que hablan del fin de una era, de un mundo que no conocieron. Siento que son películas demandantes, no es la comida de bebé que viene servida. Hay una generosidad, porque pueden activar ciertas emociones, efusiones, donde cada uno como espectador tiene un espacio para hacer síntesis, revelaciones y cosas que no están impuestas por la película, que son muy personales.
—En un momento se escucha que “los argentinos son soberbios y se creen europeos”. ¿Es tu crítica al ser nacional?
—Entiendo que esta película es difícil de agarrar, porque hay un fotógrafo portugués, una actriz griega, otra irlandesa, el actor es norteamericano y hay unos argentinos hablando en inglés, en Viena. Un poco te desconcierta, pero a mí personalmente me resuena muchísimo todos esos conflictos y temas, incluso idiomas. El personaje Facundo Ordóñez es el nombre de mi primo que está en mi primera película, pero alguien lo asoció con la obra de Sarmiento.
—¿Fue difícil filmarla en Viena y con un actor tan conocido?
—Willem está comprometido con su trabajo y se toma todo muy en serio. Además al tener fondos tenía como parámetros mucho más estrictos de lo que suele tener respecto de cómo se conforma el equipo y cómo se realizaba el trabajo. En esta película estaba maniatado. Mi trabajo fue como sobrevivir al trabajo. Estudié actuación en Buenos Aires con Augusto Fernandes y William siempre se ríe cuando digo esto porque dice que no se nota. Creo que poner el cuerpo fue importante, para mí eso tiene un valor general en esta película en particular. Fue una propuesta de William: “vení a bailar con nosotros”. Me parece que estuvo bien, tenía buenas y convincentes razones él para pedirlo.
—¿Cómo es Willem Dafoe?
—Aunque venimos de mundos distintos, tenemos mucho en común. Nos conocimos en Grecia en el 2019. Lo vi mil veces en el teatro o en las películas. Lo admiro, lo quiero y encuentro en él algo muy humano que me conmueve. Hay muchos buenos actores, talentosos y famosos, pero William es algo especial. Es raro hoy más que nunca, alguien que atraviesa todo el espectro del cine, desde las películas de superhéroes, de autor grande y esta cosa rarísima y chiquita que hicimos. Está muy vigente a los setenta años y eso me parece que habla de alguien muy singular. Trato de entender por qué despierta eso como Mick Jagger o los Beatles. La gente le salta encima. Me ha tocado atravesar esa situación con él en varias ciudades del mundo. Tengo que decir que en el Río de la Plata han sido especialmente cariñosos y educados. Lo había visto un par de veces cuando estuve en el Festival de Venecia, con la primera película de la trilogía y él ganó el premio con la película de Van Gogh (At Eternity’s Gate). Después compartimos un foro de guionistas, donde fui invitado un poco por error, estaba también Lucrecia Martel, había otros colegas y amigos en común. Por alguna razón se empezó a interesar por mi cine y me pidió ver las películas. Al poco tiempo me envió un correo muy extenso y generoso comentándomelas. A partir de ahí nació una amistad, cuando iba Roma o a Nueva York, donde él vive, nos veíamos, comíamos y surgió como un vínculo que él tiene con mucha gente.
—Aunque ésta no fue su primera visita: ¿qué idea tenía de la Argentina en estemmomento ?
—Le encantó. Él vive en Roma, está muy familiarizado con lo latino. Es muy sensible, inteligente y con los pies en la tierra. De hecho cuando no está filmando los tanques de Hollywood con los que solventa su vida está literalmente dándole de comer a los animales que tiene en su granja. Conoce muy bien y vio las películas de Lucrecia Martel y tenía una relación con Héctor Babenco.
—¿Qué sentís frente a las críticas que se le hacen a la película?
—No me gusta cuando películas tan personales y tan difíciles de hacer son atacadas por los propios colegas, me parece como un disgusto el lugar desde el cual se las cuestiona. Estoy acostumbrado a que estos films vieneses sean criticados por algunos pocos colegas de manera pedante y burguesa. Mis películas son políticas por el lugar desde el cual están hechas, por el amor y el riesgo con el que están realizadas. Hay algunos que escriben comentarios despectivos en ese sentido de mi trabajo, como si fuera algo aspiracional o impostado y no un amor genuino por ciertos lugares y cosas que existen. Sé que no son películas para todo el mundo.
También te puede interesar
-
“Se ve todo: mentir acá es imposible”
-
La pasión que siempre nos espera
-
Ugo Bienvenu, director de Arco: “Imaginar mejor también es urgente”
-
Bridgerton: qué personaje podría morir tras la inesperada confesión de su actor
-
Llega la segunda temporada de "En el barro" a Netflix: fecha de estreno, reparto y el nuevo escenario en La Quebrada
-
"Los cantores rusos": el cortometraje nominado al Oscar 2026 que llega a Netflix y es ideal para el fin de semana largo
-
Bad Bunny cenó en Núñez: mini cata de vinos y el postre que lo obligó a pedir "para llevar"
-
Reforma laboral: postergan hasta 2028 la eliminación del Fondo del INCAA y el sector audiovisual sigue en alerta
-
Bridgerton: el error de guión que no tiene sentido en la temporada 4: ¿descuido narrativo?