Bad Bunny ya se encuentra en la Argentina para cumplir con sus tres presentaciones en el estadio de River Plate, en lo que representa el momento más alto de su carrera global. El artista aterrizó en Buenos Aires apenas unos días después de consagrarse con el Grammy 2026 al Álbum del Año y de protagonizar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, una de las actuaciones más exitosas de la historia del show. En medio de una expectativa total por su gira "DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour", el puertorriqueño aprovechó su primera noche para sumergirse en la escena porteña.
La velada del cantante comenzó en el Movistar Arena, donde asistió al show de su colega Yandel. Su presencia en el estadio de Villa Crespo disparó de inmediato los rumores sobre una posible aparición del reggaetonero en alguna de las fechas del Más Monumental. Cerca de las 22:50, tras un discreto pero fuerte operativo de seguridad, Benito Antonio Martínez Ocasio se trasladó hacia el corazón de Núñez para cenar en Ness, el prestigioso restaurante del chef Leo Lanussol que recientemente escaló al puesto 64 de los Latin America’s 50 Best Restaurants.

A pesar de haber llegado con gorra, capucha y un pañuelo que le cubría gran parte de la cara, el artista se mostró relajado y habló con el equipo del local durante toda la comida. La cena incluyó una mini cata de vinos argentinos seleccionados por regiones: probó etiquetas de Jujuy, Patagonia, San Juan, Mendoza y Salta. Quedó tan conforme con la selección que, al retirarse, se llevó al hotel una botella de Chardonnay Mainqué (Río Negro) y otra de Finca Las Carreras (Salta) como recuerdo de la experiencia nacional.
El menú en Ness, un espacio que funciona exclusivamente con cocina a leña, incluyó platos como chipirones con huancaína negra y un arroz con queso Lincoln. Sin embargo, el protagonista absoluto fue el pan a las brasas, al que describió como "un vicio" tras pedir una segunda porción. Leo Lanussol relató que el artista se sorprendió con el sabor de los vegetales ahumados y confesó que, aunque no suele comer dulce, el flan de halva lo conquistó por completo: se comió dos porciones en el lugar y pidió dos más para llevarse al hotel.
Actualmente, Bad Bunny se encuentra hospedado en el Palacio Duhau, en el barrio de Recoleta, bajo un estricto cerrojo de seguridad. Mientras en las puertas del hotel los fanáticos mantienen una vigilia constante con la esperanza de conseguir una foto, el equipo del artista termina de ajustar los detalles para las tres noches en las que el Monumental vibrará al ritmo de los hits que hoy dominan los rankings mundiales.
Bad Bunny tiene su gran noche en el Super Bowl ante una audiencia de 120 millones de personas
La mística de Ness: fuego, producto y simplicidad
El restaurante nació en octubre de 2024 en una antigua sodería de Núñez, transformando el espacio en un "templo del fuego" liderado por Leo Lanussol y Esteban Cigliutti. La propuesta del lugar es distinta: no hay hornallas a gas ni eléctricas, todo se cocina con leña y brasas frente a los ojos del cliente. Su filosofía se basa en el uso de apenas tres o cuatro ingredientes por plato, una simpleza que potencia el sabor natural del producto local mediante técnicas de fermentación inspiradas en la cocina japonesa.
El búnker de Bad Bunny en Buenos Aires es el Palacio Duhau, uno de los hoteles más lujosos de la ciudad. Ahí, la seguridad diseñó un protocolo que permitió al artista entrar y salir sin ser interceptado por la multitud que se “amucha” en la Avenida Alvear. Los seguidores más acérrimos debieron conformarse con saludar a las camionetas de vidrios polarizados, mientras el "Conejo Malo" disfruta de la privacidad de las suites del edificio histórico antes de enfrentar a las 80.000 personas que lo esperan en River.
La llegada de Bad Bunny se da en el marco de su gira mundial más ambiciosa hasta la fecha. Tras encabezar el Super Bowl 2026, donde celebró la cultura latina ante millones de espectadores, el cantante consolidó su estatus de ícono cultural. Las tres fechas en el Monumental prometen una puesta en escena inédita para el género urbano, confirmando que el impacto de su música traspasó las fronteras del reggaetón para convertirse en un fenómeno de estadios que redefine el concepto de estrella pop moderna.
TC / EM