Una elección clave en el continente

Balotaje en Colombia: el gran desafío será reconstruir la confianza en un país dividido

El ganador entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella encontrará una sociedad marcada por extrema polarización y la desconfianza institucional que dejó la campaña.

Simpatizantes del candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella, del movimiento Salvadores de la Patria. Foto: AFP

(Desde Bogotá). - Colombia elegirá este domingo a su próximo presidente en una segunda vuelta que enfrentará al oficialista Iván Cepeda y al opositor Abelardo de la Espriella. Sin embargo, para muchos analistas, la discusión no termina en las urnas. El principal interrogante pasa por cómo gobernará el ganador un país atravesado por profundas divisiones políticas y sociales.

La campaña electoral dejó una sociedad fragmentada entre dos proyectos de país opuestos, y una dinámica de confrontación que se intensificó durante las últimas semanas. Según el periodista y politólogo colombiano Juan Camilo Gómez, la ausencia de debates entre los candidatos y el predominio de discursos dirigidos a los propios simpatizantes contribuyeron a profundizar esa fractura.

Inseguridad, crisis sanitaria y falta de trabajo: qué reclaman los colombianos a horas de las elecciones

“Llegamos a esta elección con dos sectores muy distantes y con una campaña marcada por ataques permanentes. Eso aumentó la tensión política y social”, explicó el especialista.

Gómez considera que el clima de polarización también se vio alimentado por distintos episodios ocurridos durante la recta final de la campaña. Entre ellos, la detención en Estados Unidos de un activista cercano al petrismo y la investigación judicial contra el expresidente Álvaro Uribe, uno de los principales respaldos políticos de De la Espriella.

Una campaña atravesada por el miedo

Para el analista, una de las características centrales de este balotaje es que buena parte del electorado llega a la votación impulsado más por emociones que por propuestas concretas.

“La discusión sobre salud, seguridad o economía existe, pero quedó en segundo plano frente al miedo que genera el proyecto del adversario”, señaló.

Según explicó, entre los sectores progresistas existe preocupación por la posibilidad de que un gobierno de De la Espriella impulse políticas percibidas como restrictivas para determinados grupos sociales o minorías. Del otro lado, una parte de los votantes de derecha teme la continuidad del proyecto político iniciado por Gustavo Petro y la posibilidad de avanzar con reformas institucionales más profundas.

“La elección se convirtió en una disputa emocional en la que muchos ciudadanos votan para evitar un escenario que consideran riesgoso”, resumió.

La preocupación por el día después

Más allá de quién resulte ganador, uno de los temas que más inquieta a los observadores políticos es la reacción posterior a la elección.

Aunque ambos candidatos manifestaron que respetarán los resultados, Gómez considera que será fundamental la actitud que adopten los principales dirigentes políticos una vez concluido el escrutinio.

“El discurso del ganador y del perdedor tendrá que estar a la altura de las circunstancias. Lo que necesita Colombia es tranquilidad y responsabilidad política”, afirmó.

El especialista recordó además que desde el Ministerio de Defensa se mencionó en distintas oportunidades la posibilidad de episodios de alteración del orden público después de los comicios, una advertencia que refleja el nivel de tensión que rodea a esta elección.

El fenómeno De la Espriella frente al desafío de Cepeda: cómo llega Colombia al balotaje

En ese contexto, sostuvo que los observadores internacionales también tendrán un papel relevante para respaldar la transparencia del proceso y contribuir a fortalecer la confianza en los resultados.

Gobernar una sociedad dividida

Más allá de la disputa electoral, el próximo presidente enfrentará demandas concretas de la ciudadanía. La recuperación del sistema de salud, la mejora de la seguridad, la situación fiscal y la reconstrucción de la confianza institucional aparecen entre las prioridades más urgentes.

Para Gómez, el principal reto será construir consensos en un escenario donde una parte importante de la sociedad verá con desconfianza al ganador.

Colombia necesita volver a generar confianza. Gobernar no será solamente aplicar políticas públicas, sino también tender puentes con quienes piensan distinto”, señaló.

A pocas horas de la votación, el desafío ya parece claro. Más allá de quién llegue a la Casa de Nariño, la próxima administración deberá enfrentar una de las tareas más complejas de los últimos años: reducir la polarización y evitar que las diferencias políticas sigan profundizando las divisiones de la sociedad colombiana.

LB