La máxima tensión militar regresó a Oriente Medio ayer, luego de que Irán anunciara un nuevo cierre del estratégico estrecho de Ormuz. Teherán justificó la drástica medida en los recientes bombardeos de Israel contra Hezbollah en el sur de Líbano.
“El Estrecho de Ormuz será cerrado al tráfico de embarcaciones. Se señala que este primer paso es una respuesta al incumplimiento de la promesa del enemigo y, si la agresión continúa, se planificarán y tomarán más medidas para obligar al enemigo a cumplir con sus obligaciones”, dictaminó la sede central militar de Khatam-al Anbiya a través de la televisión estatal iraní.
El estrecho, canal neurálgico por donde circula gran parte del petróleo y gas mundial, había permanecido bloqueado durante gran parte del conflicto. En los últimos días y bajo el amparo del acuerdo, la navegación comercial se había comenzado a reanudar de forma paulatina.
Ante el anuncio del bloqueo, el Mando Central de EE.UU. (Centcom), que cuenta con una enorme flota en la región, no tardó en responder afirmando que sus fuerzas permanecen “presentes y vigilantes” para garantizar la vigencia y el respeto absoluto de cada aspecto de lo acordado con el gobierno iraní.
Mientras Israel denunció ataques y lanzamientos de misiles por parte de Hezbollah, la milicia libanesa sostuvo que su ofensiva respondió a un intento de infiltración israelí aprovechando la cobertura del alto al fuego.
El frente libanés es uno de los principales obstáculos en el diálogo entre Washington y Teherán. Los choques cruzados de este fin de semana fracturaron el cese de hostilidades considerado una condición clave para Irán dentro del Memorándum de Entendimiento firmado por el presidente estadounidense, Donald Trump, y su par iraní, Masud Pezeshkian.
Hezbollah admitió que atacó a las fuerzas israelíes, pero argumentó que fue porque “bajo la cobertura del alto el fuego, el enemigo llevó a cabo un intento de infiltración hacia las colinas de Ali Taher”.
En el comunicado, agregó que sus combatientes emboscaron a las tropas israelíes y “las enfrentaron con las armas adecuadas”. Anoche se había logrado detener los enfrentamientos, aunque es una tregua frágil.
Sigue el diálogo. A pesar de la gravedad del escenario y de que la fase de negociaciones que debía comenzar el viernes en Suiza quedó suspendida por la escalada violenta en el frente libanés, la diplomacia no se ha roto del todo.
Representantes de Washington y Teherán tienen previsto reanudar contactos directos hoy para discutir detalles de carácter técnico sobre el memorando. El encuentro, según fuentes diplomáticas, contará con el soporte y la mediación directa de Pakistán y Qatar.
Varios diplomáticos ya sostuvieron ayer reuniones preparatorias en el complejo suizo de Bürgenstock. Se espera que pronto viaje el vicepresidente estadounidense, JD Vance.