El lento recuento de votos del balotaje en Perú está exacerbando la tensión política entre la derecha de Keiko Fujimori, que lleva ventaja, y la centroizquierda de Roberto Sánchez.
El sector de Sánchez comenzó a realizar marchas sobre Lima para exigir transparencia en el escrutinio de la segunda vuelta, que va perdiendo por estrecho margen.
El partido Juntos por el Perú, de Sánchez, viene denunciando que hubo irregularidades en la cadena de custodia de las actas de votación en el extranjero, especialmente en Estados Unidos. Ese señalamiento sembró la insinuación de un presunto cambio de votos a favor de Fujimori, lo que ha sido rechazado por la Cancillería peruana.
La candidata Keiko Fujimori defendió horas antes el voto de los peruanos que viven en el extranjero. “Es importante que el señor Sánchez y su partido entiendan que los votos de los peruanos de cualquier ciudad, región o provincia, incluso quienes se encuentran en el extranjero, son válidos y deben ser respetados”, declaró la candidata a periodistas.
De hecho, el partido de Sánchez ya intentó anular más de 2.300 mesas de votación mediante requerimientos judiciales, pero no pudo sustentar sus presentaciones. Muchas de ellas estaban ubicadas en la ciudad de Lima, un bastión de Fujimori, y otras en EE.UU.
Sin embargo, en la audiencia realizada el viernes pasado, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) declaró improcedentes las apelaciones presentadas. Los recursos habían sido admitidos previamente para su evaluación, luego de que Juntos por el Perú hiciera observaciones. Cuando las autoridades de la JNE les pidieron pruebas de la denuncia de irregularidades a los abogados, los letrados debieron reconocer que no las tenían. Sólo dijeron que había una hipótesis de fraude.
Ventaja de la derecha. Fujimori reúne el 50,11% de los sufragios frente al 49,88% de Sánchez, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) publicados en su página web. La candidata de derecha le lleva poco más de 41.000 votos de ventaja.
El escrutinio está en su fase final con el examen de actas de votación impugnadas y de los recursos presentados ante las jurisdicciones electorales. Para declarar un ganador, la autoridad electoral debe revisar aún actas con más de 120.000 votos, lo que puede llevar al menos dos semanas, un lapso demasiado extenso para situación actual del país.
En los últimos 20 años, Perú se perfila como el país con las elecciones presidenciales más reñidas de América Latina, con una diferencia promedio de unos 2,2 puntos porcentuales entre los dos candidatos principales, frente a una media de 16,9 en las demás naciones.
Perú ya sufrió experiencias similares: las derrotas de Keiko Fujimori frente a Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y ante Pedro Castillo en 2021, se decidieron por unos 41.000 y 44.000 votos, respectivamente. El vencedor de este reñido balotaje sustituirá el 28 de julio al presidente interino José María Balcázar para un mandato de 5 años.