Cómo es el petróleo venezolano y por qué necesita refinamiento
Venezuela posee nada menos que el 17,5% de las reservas mundiales de petróleo: unos 303 mil millones de barriles de crudo acumulados en sus entrañas, bajo tierra y agua, según los datos que surgen del Boletín Estadístico Anual que publicó la OPEP a fines de 2024.
Las mayores reservas se concentran en la Faja del Orinoco, donde existen grandes depósitos de crudo pesado y extrapesado que está enterrado a mayor profundidad.
Aunque cada vez más subexplotadas –desde hace varios lustros– por la falta de recursos y de inversiones, las reservas de Venezuela están compuestas por diversos tipos de crudo. Los expertos los clasifican en “extrapesado”, “pesado”, “mediano” y “liviano”, lo que le da a esta nación un enorme potencial para satisfacer las demandas del mercado internacional.
Sin embargo, la mayor proporción de lo que extrae es materia prima densa, pegajosa y considerada “pesada” por la industria del rubro. Además, tiene un alto contenido de compuestos sulfurosos.
Esta particularidad química contribuye a dificultar su extracción y su procesamiento para obtener las naftas, el diésel de las estaciones de servicio, el combustible para aviones y la materia prima que requiere la industria química para elaborar todo tipo de productos y plásticos.
La visión de los expertos. Según el consultor e ingeniero Eduardo Gigante, profesor en la Universidad Austral, el petróleo que está en el subsuelo venezolano tiene particulares propiedades físico-químicas. “Las cuencas venezolanas, particularmente la Faja del Orinoco”, escribió, “albergan mayoritariamente crudos “pesados” y “extrapesados”. Y a diferencia del crudo ligero, estos hidrocarburos presentan una alta viscosidad y densidad, además de un elevado contenido de azufre y metales”.
Según este experto, esta realidad genera dos desafíos para su explotación y puesta en el mercado global:
Movilidad: se requiere el uso intensivo de diluyentes (naftas pesadas o hidrocarburos livianos) para poder así reducir la viscosidad del crudo y permitir que sea transportado a través de los oleoductos. Sin ese agregado extra, su flujo es técnicamente inviable.
Además, su alto contenido de azufre contribuye a corroer las tuberías metálicas de los oleoductos y eso dificulta su manejo.
Refinación: tras extraerlo, en su forma cruda y pesada, se requiere de mayor intensidad energética y completar procesos más complejos de conversión en las refinerías para que esa materia prima se convierta en combustibles de uso comercial.
Hay que considerar que Estados Unidos –que es actualmente el mayor productor mundial de crudo– extrae otro tipo de petróleo, considerado “ligero”. Sin embargo, su infraestructura y plantas de refinación fueron diseñadas y operan desde hace décadas. Y fue pensada, justamente, para procesar crudos “pesados” como los que proveen los pozos de Canadá, México o la propia Venezuela. Así existe, según Gigante, una complementariedad técnica que lleva a que el crudo venezolano sea ideal para el sistema de refinación ubicado en EE.UU. que requiere crudo “pesado”.
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