Con el ataque a Irán, Trump busca cumplir su promesa: la caída total del régimen del ayatolá
Trump, quien durante semanas sugirió públicamente un objetivo más limitado —forzar un acuerdo para poner fin al controvertido programa nuclear de Teherán—, dijo a los iraníes: "Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Será suyo para tomarlo".
Donald Trump, quien ordenó un despliegue militar en Medio Oriente no visto desde la invasión de Irak en 2003, dejó en claro en un mensaje en video que el objetivo de la campaña de bombardeos denominada "Furia Épica" era derrocar al Estado dirigido por clérigos, que desde hace mucho tiempo es un némesis de Estados Unidos. El mandatario, quien durante semanas sugirió públicamente un objetivo más limitado —forzar un acuerdo para poner fin al controvertido programa nuclear de Teherán—, dijo a los iraníes: "Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Será suyo para tomarlo".
"Esta será, probablemente, su única oportunidad durante generaciones", afirmó el presidente estadounidense. "La hora de su libertad está a la vuelta de la esquina".
En un indicio de coordinación, el hijo del fallecido sha prooccidental de Irán, derrocado en la Revolución Islámica de 1979, difundió su propio mensaje al mismo tiempo, en el que pidió a los iraníes que fueran pacientes y esperaran su llamado a salir a las calles "para la acción final".
Si bien hay diferencias entre ambas situaciones, el lenguaje de Trump evocó el del presidente George W. Bush cuando invadió Irak en 2003, con referencias a la necesidad de una acción preventiva y a acusaciones controvertidas sobre armas para justificar el derrocamiento de un gobierno.
El propio Trump dijo que la guerra de Irak fue un error histórico de Bush, quien dedicó mucho más tiempo que Trump a exponer ante la opinión pública sus argumentos para ir a la guerra. "Al final, los llamados constructores de naciones destrozaron muchas más naciones de las que construyeron, y los intervencionistas intervenían en sociedades complejas que ni siquiera entendían", dijo Trump en un discurso el año pasado en Arabia Saudita, que ahora está siendo atacada por contraataques iraníes.
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El mandatario hizo campaña presentándose como el candidato de la paz y ha dicho en voz alta que merece el Premio Nobel de la Paz por diversas gestiones de mediación de Estados Unidos en el mundo. Su estrecho asesor Stephen Miller, en publicaciones en redes sociales durante la campaña de 2024, sostuvo que "millones mueren" si gana su rival Kamala Harris.
"Trump dijo que a los neoconservadores belicistas les encanta mandar a tus hijos a morir en guerras que ellos nunca pelearían", escribió Miller, y publicó: "Kamala = Tercera Guerra Mundial. Trump = Paz".
En diciembre, la administración Trump publicó una estrategia de seguridad nacional que llamó a Estados Unidos a enfrentar amenazas en Medio Oriente «sin décadas de guerras infructuosas de “construcción de naciones”».
Cambia la ecuación en Irán
Mucho cambió en Irán desde las declaraciones anteriores de Trump: manifestaciones masivas, inicialmente desencadenadas por preocupaciones sobre el costo de vida, comenzaron a crecer a fines de diciembre y representaron la mayor amenaza jamás vista para la república islámica.
Las autoridades aplastaron las protestas con dureza, con miles de muertos. Trump también mostró disposición a usar la fuerza en Venezuela, al ordenar un ataque el 3 de enero en el que fuerzas estadounidenses capturaron al líder izquierdista Nicolás Maduro. Pero las operaciones previas han sido ataques puntuales que rápidamente presentó como victorias.
En Venezuela, el republicado trabajó con la vicepresidenta de Maduro y sucesora, Delcy Rodríguez, amenazándola con violencia si no cooperaba, en lugar de buscar instalar a la oposición democrática que Washington respaldó durante mucho tiempo.
Marjorie Taylor Greene, exaliada incondicional de Trump que renunció al Congreso tras pelearse con él, dijo que no era distinto a presidentes anteriores al iniciar "otra guerra en el exterior por gente extranjera, para un cambio de régimen extranjero. Pero esta vez se siente como la peor traición porque viene del mismo hombre y de la misma administración que todos creíamos diferente y que dijo: no más", escribió en redes sociales.
Brandan Buck, investigador del think tank libertario Instituto Cato, dijo que el mandatario, al impulsar la caída de la república islámica, no ofreció "ninguna concepción clara de victoria. En cambio, el presidente repite el mismo patrón de autoengaño estratégico que atrapó a sus predecesores: prometer una acción limitada mientras invita a un conflicto prolongado".
La mayoría de los republicanos se alineó para apoyar el ataque, y muchos emitieron llamados a la libertad y la democracia más parecidos a los de Bush que a los de Trump.
El senador republicano John Cornyn dijo que el gobierno de Irán llevó adelante un "asalto total contra Occidente y nuestros valores" y expresó su esperanza de que, a través de las acciones de Trump, los iraníes "por fin sean libres".
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