Confesó que tenía otra familia, pidió el divorcio y la Justicia le ordenó pagar US$644 millones
La causa atravesó varias instancias judiciales, fue revisada por la Corte Suprema y reabrió el debate sobre el origen de la fortuna familiar, que quedó atravesado por acusaciones de corrupción vinculadas al expresidente Roh Tae-woo.
El multimillonario surcoreano Chey Tae-won, presidente del conglomerado SK Group, deberá pagar US$644 millones (944.000 millones de wones) a su exesposa, Roh Soh-yeong, luego de que un tribunal de apelaciones de Seúl resolviera uno de los litigios familiares más resonantes de la historia reciente de Corea del Sur. La decisión pone fin, al menos de manera parcial, a un conflicto que desde hace años es conocido como “el divorcio del siglo” y que combina una fortuna valuada en miles de millones de dólares, política, corrupción, infidelidades y una feroz disputa por el patrimonio.
El fallo, dictado este viernes, estableció que una parte sustancial de las acciones y otros activos financieros que controla Chey forman parte de los bienes gananciales del matrimonio, al considerar que ambos cónyuges contribuyeron a la creación, conservación y crecimiento del patrimonio durante las casi tres décadas que permanecieron casados.
La causa judicial había comenzado en 2017, cuando el empresario inició formalmente el proceso de divorcio. Desde entonces, la principal discusión giró en torno a la propiedad de las acciones de SK Inc., una de las compañías más importantes del país y pieza central del segundo mayor conglomerado empresarial de Corea del Sur.
La defensa del magnate sostuvo durante todo el proceso que esos títulos accionarios habían sido adquiridos gracias a un regalo de bodas de 280 millones de wones realizado por su padre, Chey Jong-hyo, fundador del grupo SK, por lo que debían considerarse bienes personales y no patrimonio conyugal.
La postura de Roh fue completamente diferente. La exesposa afirmó que las acciones habían sido compradas con 30.000 millones de wones en fondos no declarados entregados por su padre, Roh Tae-woo, quien era presidente de Corea del Sur al momento del matrimonio. Según su planteo, ese dinero fue determinante para consolidar el crecimiento del conglomerado y, por lo tanto, debía ser contemplado dentro de la división de bienes.
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El caso ya había tenido un capítulo decisivo en 2024, cuando un tribunal de apelaciones había ordenado que Roh recibiera US$955 millones (1,4 billones de wones). Sin embargo, la Corte Suprema anuló aquella sentencia y devolvió el expediente para que fuera revisado nuevamente.
En esa oportunidad, el máximo tribunal consideró que, aun cuando el padre de Roh hubiera contribuido al desarrollo económico de la empresa, esos recursos podían provenir de sobornos vinculados al entonces presidente. Al tratarse presuntamente de dinero de origen ilícito, concluyó que no correspondía incorporarlo automáticamente a la división patrimonial.
Ese razonamiento obligó a recalcular la compensación económica y desembocó en el nuevo fallo, que redujo la indemnización hasta los US$644 millones.
La historia detrás del proceso judicial comenzó mucho antes de que llegara a los tribunales. En 1988, Chey Tae-won y Roh Soh-yeong protagonizaron lo que la prensa surcoreana bautizó como “el casamiento del siglo”. Él era el heredero de una de las mayores corporaciones del país y ella, la hija del entonces flamante presidente Roh Tae-woo, que gobernó Corea del Sur entre 1988 y 1993.
La boda se celebró en la Casa Azul, residencia oficial de la presidencia surcoreana —actualmente convertida en un parque público— y fue considerada una alianza entre dos de las familias más poderosas del país.
Pero la imagen de ese matrimonio comenzó a derrumbarse en 2015, cuando el empresario publicó una carta de tres páginas en un diario coreano en la que anunció su intención de divorciarse. En ese texto también admitió haber mantenido una relación con una mujer más joven, Kim Hee-young, de quien confesó haberse enamorado y con quien reconoció tener una hija extramatrimonial.
Kim, actual pareja del empresario, mantiene un perfil muy bajo. Lo poco que trascendió públicamente es que también es divorciada y que tiene un hijo de una relación anterior.
Actual pareja
A pesar de aquella confesión pública y de la mediación solicitada por Chey en 2017, Roh se negó inicialmente a aceptar el divorcio y manifestó a su entorno que pretendía luchar por preservar a su familia. El matrimonio tuvo tres hijos.
La estrategia cambió dos años después. En 2019, Roh decidió avanzar con el proceso judicial y reclamó quedarse con la mitad de la fortuna de su marido, una cifra que distintas estimaciones ubicaban en torno a los US$1.000 millones.
El expediente también volvió a poner bajo la lupa el pasado político de la familia Roh. En 1996, el expresidente Roh Tae-woo fue condenado a 17 años de prisión por corrupción y por su participación en el golpe de Estado de diciembre de 1979, además de la represión contra las protestas de Gwangju, ocurridas en 1980. No obstante, recuperó la libertad un año después tras recibir un indulto presidencial otorgado por Kim Young-sam.
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Con la nueva resolución judicial, el tribunal dispuso que la fortuna sea distribuida aproximadamente en un tercio para Roh y dos tercios para Chey, aunque el conflicto todavía podría no haber llegado a su fin. Según informó la agencia surcoreana Yonhap, los abogados del presidente de SK analizan presentar un nuevo recurso ante la Corte Suprema para intentar revertir el fallo.
CS / EM
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