Contigo o Sin Ti
Ante el freno judicial al pacto entre la Unión Europea y el Mercosur, el Gobierno argentino ratificó en Davos su rumbo de apertura comercial estructural. Con un superávit de US$ 11.286 millones durante 2025 y niveles récord de intercambio, el Presidente marcó que la inserción al mundo no se condicionó a los tiempos de otros bloques ni a la validación de acuerdos externos.
La reciente decisión del Parlamento Europeo de frenar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur y remitirlo al Tribunal de Justicia de la UE volvió a poner en primer plano las tensiones que atraviesan los procesos de integración comercial en un contexto global cada vez más fragmentado. La votación, ajustada y políticamente significativa, refleja las resistencias internas que aún persisten dentro del bloque europeo, particularmente en sectores que temen una pérdida de autonomía regulatoria o impactos adversos sobre actividades sensibles, como la agricultura. Más allá de que la Comisión Europea conserve la posibilidad de aplicar el acuerdo de manera provisional, la judicialización del pacto introduce una dosis adicional de incertidumbre y dilata un proceso que lleva más de dos décadas de negociaciones.
Este contexto le otorga especial relevancia al mensaje del presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos, donde volvió a defender una estrategia de apertura comercial explícita y sin ambigüedades. Para el Gobierno argentino, la inserción en el comercio internacional no es una táctica coyuntural ni una carta de negociación sujeta a decisiones externas, sino un eje estructural de política económica. La visión expuesta en Davos refuerza la idea de que Argentina busca integrarse al mundo a partir de reglas claras, mayor previsibilidad y una economía orientada a la producción y exportación, independientemente de los tiempos y consensos de otros bloques.
Los datos recientes de comercio exterior refuerzan este diagnóstico. En 2025, Argentina registró un superávit comercial de US$ 11.286 millones y alcanzó un intercambio total de bienes por US$ 162.868 millones, el nivel más alto de los últimos años. Las exportaciones totalizaron US$ 87.077 millones, un registro excepcional solo por debajo del récord de 2022 (que fue impactado de manera notable por el efecto precio). Este desempeño se sostuvo fundamentalmente en un aumento de los volúmenes exportados y se dio, además, en un contexto en el que parte del debate local advierte sobre una supuesta apreciación real del tipo de cambio, lo que aporta evidencia relevante sobre la capacidad exportadora del país aun bajo condiciones menos favorables.
En este marco, la eventual demora o revisión del acuerdo UE-Mercosur no altera el rumbo estratégico que el actual Gobierno pretende consolidar. La apertura comercial aparece concebida como una política de Estado orientada a ampliar mercados, diversificar destinos y potenciar la competitividad, más allá de resoluciones adversas o tiempos políticos ajenos. El mensaje es claro: Argentina busca insertarse activamente en el comercio global y no condicionará ese objetivo a la validación de un único acuerdo, por relevante que este sea.
*Tomás Amerio, Economista en la Fundación Libertad y Progreso
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