El intento del presidente Donald Trump por anexar Groenlandia chocó de frente con la opinión pública de los Estados Unidos. Según un nuevo sondeo de CNN realizado por SQL Server Reporting Services (SSRS), tres de cada cuatro estadounidenses rechazaron la idea de tomar el control del territorio danés. La presión de la Casa Blanca, que calificó como "inaceptable" cualquier resultado que no incluya el dominio sobre la isla, no encontró eco ni siquiera entre sus propios votantes, donde los republicanos quedaron divididos exactamente a la mitad frente a la propuesta.
La desconfianza sobre el rumbo de la política exterior se extendió hacia una mirada crítica sobre el uso del poder militar. Casi el 60% de los consultados manifestó preocupación por el “expansionismo” de Trump y consideró que el mandatario fue demasiado lejos en su afán de extender la influencia de Estados Unidos sobre otras naciones. Asimismo, la mayoría de los ciudadanos marcó que el despliegue del ejército para alcanzar objetivos políticos resultó excesivo, una percepción que creció desde el último verano y que, para muchos, dañó la imagen internacional del país.

En cuanto a la situación en Venezuela, el humor social mostró una fractura profunda tras la captura de Nicolás Maduro. Mientras que el 48% de la población respaldó la intervención militar, una ligera mayoría del 52% se opuso a la decisión. El rechazo se volvió más contundente cuando se consultó sobre la intención de Washington de administrar el país sudamericano: el 58% de los estadounidenses desaprobó que Estados Unidos intente controlar las acciones del gobierno venezolano ahora que Maduro dejó el poder.
El sondeo también dejó al descubierto lo que la gente percibió como “las verdaderas motivaciones” detrás de la acción en Caracas. Lejos de la línea oficial sobre el bienestar de los venezolanos, solo el 26% de los encuestados creyó que mejorar la vida de ese pueblo fue un factor determinante en la decisión de actuar. Por el contrario, la gran mayoría identificó al acceso al petróleo venezolano y a la demostración de fuerza militar como los motores principales que impulsaron el desembarco de las tropas en la región.

Ante la inminente visita de la líder opositora María Corina Machado a la Casa Blanca, la incertidumbre sobre el futuro de Venezuela aumentó. Dos tercios de los ciudadanos vieron como "probable" que la intervención derive en un despliegue de tropas a largo plazo, y la mayoría no confió en que el país logre un gobierno estable en el plazo de un año. Esta visión pesimista se alineó con el temor de que la inestabilidad administrativa persista a pesar de la remoción del mando anterior.
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La grieta partidaria frente a las intervenciones
La división política en Estados Unidos se reflejó de manera exacta en el apoyo a las misiones en el exterior. Mientras el 80% de los demócratas repudió la acción militar inicial en Venezuela, el mismo porcentaje de republicanos la defendió. Sin embargo, la oposición fue mucho más sólida entre los demócratas cuando se trató de administrar el gobierno venezolano tras la caída de Maduro, una postura que compartieron incluso los sectores independientes que no responden a ninguna de las dos fuerzas mayoritarias.
La tensión por Groenlandia sumó nuevos capítulos esta semana tras una reunión fallida en la Casa Blanca. El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, recibieron a funcionarios daneses en un encuentro que no logró acercar posiciones entre ambas naciones. Mientras el gobierno de Dinamarca mantuvo su negativa rotunda a negociar la soberanía del territorio, Trump redobló la apuesta en sus redes sociales y advirtió que no aceptará un "no" como respuesta, lo que instaló un clima de incertidumbre en la alianza atlántica.
El debate sobre el lugar de Estados Unidos en el mundo se agudizó frente a las nuevas amenazas de Trump contra el liderazgo de Irán. El 57% de la población sostuvo que la posición global del país se deterioró durante este mandato, lo que marcó un aumento respecto de las mediciones de mitad de 2025. Este descontento reflejó el agotamiento de una parte de la sociedad ante una política exterior basada en el expansionismo territorial y la intervención directa en conflictos de terceros países.
TC CP