Representa el mayor cambio al modelo socialista

Cuba lanza un drástico paquete de reformas que apunta al libre mercado para frenar la crisis

ALMENDRÓN. Un auto típico cubano se pasea por La Habana mientras resiste la escasez de combustible y energía. Foto: cedoc

Casi setenta años después de la llegada al poder de la revolución castrista que instauró un sistema de economía socialista, Cuba adoptó el jueves un programa de 176 reformas a favor de la economía de mercado para intentar poner fin a una grave crisis, mientras la isla se encuentra bajo presión de Washington.

El Departamento de Estado de EE.UU. criticó duramente el viernes las reformas, advirtiendo que “llegan con mucho retraso” y calificándolas de “señales de humo superficiales”.

El presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que el plan de emergencia se elaboró ​​a partir de las experiencias de China y Vietnam, dos países comunistas que introdujeron reformas económicas orientadas al mercado manteniendo al mismo tiempo un régimen de partido único.  

“Cuba resiste con heroísmo y creatividad, pero ha soportado durante demasiado tiempo un castigo bárbaro, inmerecido e insoportable, al que ahora se suma la amenaza de agresión militar”, dijo Díaz-Canel.

“Los anuncios presentan transformaciones radicales: por ejemplo, ya no habrá solo pequeñas y medianas empresas, sino que será posible crear grandes empresas privadas en Cuba”, explica el economista cubano Daniel Torralbas, radicado en Londres 

Las modificaciones autorizarán la instalación de grandes empresas sin límite de tamaño y los cubanos podrán poseer más de una sociedad. Los inversionistas extranjeros ya no estarán limitados a crear empresas mixtas con el Estado, sino que también podrán invertir en el sector privado.

El gobierno, además, promete reducir la burocracia para la creación de nuevas compañías. Las estatales se transformarán en sociedades comerciales y se eliminará la escala salarial estatal en favor de acuerdos firmados a nivel de cada empresa.

En el ámbito energético, la solución al desabastecimiento de combustible y los apagones cotidianos –este viernes hubo un corte que afectó al 69% del territorio cubano– buscan ser resueltas mediante la inversión privada y extranjera. También, se establecerán incentivos fiscales para la inversión en energías renovables, como los paneles solares, que se han multiplicado en los últimos dos años ante la crisis energética.

Respecto de la propiedad, las reformas permitirán a los cubanos comprar inmuebles hasta ahora de propiedad estatal, según el caso y adquirir propiedades en zonas con alto potencial turístico.

Además, se fomentará la inversión privada en el sector bancario y, por primera vez, tanto ciudadanos como empresas privadas podrán tener cuentas en divisas. Las remesas enviadas por cubanos en el exterior, una fuente vital para muchas familias, ya no pasarán exclusivamente por el Estado y también se permitirá a privados operar las casas de cambio.

En al ámbito del agro, las tierras seguirán siendo del Estado, pero podrán ser explotadas por privados mediante usufructos por un período indefinido.