INVESTIGACIÓN DEL FBI

El FBI investiga filtraciones tras el informe sobre Kash Patel y su consumo de alcohol

La pesquisa surge luego de un artículo de The Atlantic que expuso conductas erráticas del director del FBI. La agencia lo niega, pero crece la polémica por un posible avance sobre periodistas.

Kash Patel. Foto: Captura de pantalla wikipedia

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) quedó en el centro de una nueva controversia luego de que trascendiera que habría iniciado una investigación por filtraciones vinculadas a un informe periodístico que puso bajo la lupa al director del organismo, Kash Patel, por su comportamiento y presuntos problemas con el consumo de alcohol.

Según reportes recientes difundidos en Estados Unidos, la pesquisa se enfocaría en cómo una periodista de The Atlantic, Sarah Fitzpatrick, accedió a información sensible que derivó en un artículo explosivo publicado en abril. Sin embargo, un portavoz oficial del FBI negó de manera categórica la existencia de esa investigación.

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De acuerdo con versiones citadas por medios estadounidenses, la supuesta investigación buscaría identificar el origen de las filtraciones que permitieron reconstruir episodios internos del FBI y del entorno de Patel.

Esto encendió alarmas dentro y fuera del organismo. Las investigaciones por filtraciones suelen dirigirse a funcionarios públicos, no a periodistas, por lo que la posibilidad de que se apunte contra una reportera generó preocupación por la libertad de prensa.

Una fuente citada en esos informes fue tajante: “Saben que no deberían hacer esto, pero si no avanzan podrían perder sus trabajos”.

Desde el FBI, en cambio, desmintieron esa versión: “Esto es completamente falso. No existe tal investigación”, sostuvo el vocero Ben Williamson.

El mismo informe agregó que no está claro qué medidas concretas habría tomado el FBI en este caso. Entre las dudas, se menciona si los investigadores intentaron acceder a registros telefónicos de la periodista, revisar sus contactos en redes sociales o incluso consultar su información en bases de datos internas del organismo.

El origen del conflicto: el informe sobre Patel

La controversia se desató tras la publicación de un extenso artículo de The Atlantic, en el que Fitzpatrick recogió testimonios de más de dos decenas de fuentes —entre funcionarios actuales y exintegrantes del FBI— que describieron un patrón de conducta errática en el director del organismo.

Entre los episodios más impactantes, el informe menciona: consumo excesivo de alcohol en ámbitos públicos y privados; dificultades del equipo de seguridad para localizarlo o despertarlo, ausencias en momentos clave de toma de decisiones y preocupación interna por su capacidad de respuesta ante crisis de seguridad

Uno de los hechos que más repercusión tuvo fue un episodio en abril, cuando Patel no pudo acceder a un sistema interno del FBI y creyó que había sido despedido, lo que generó confusión incluso en la Casa Blanca.

Preocupación interna y clima de tensión

Según el reportaje, el comportamiento del director no solo generó incomodidad, sino alarma dentro del aparato de seguridad estadounidense.

Fuentes citadas por la periodista señalaron que la situación podría representar una vulnerabilidad, especialmente en un contexto internacional delicado. “Lo que está en juego es la seguridad de los ciudadanos”, advirtieron algunos de los entrevistados.

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Además, el informe describe un clima interno marcado por el miedo, en el que empleados evitan expresar críticas por temor a represalias. Entre otras medidas, se mencionan el uso de pruebas de polígrafo para detectar filtraciones y despidos de personal vinculado a investigaciones sensibles.

La respuesta de Patel y la escalada judicial

Frente a estas acusaciones, Kash Patel rechazó el contenido del artículo y lo calificó como falso. Incluso avanzó judicialmente: presentó una demanda por difamación contra la revista y la periodista, en la que reclama una indemnización millonaria.

En paralelo, Fitzpatrick aseguró públicamente que “respalda cada palabra” del reportaje y afirmó haber recibido nuevas fuentes que corroboran la información.

No es la primera vez que Patel recurre a la Justicia: el año pasado demandó al exfuncionario del FBI Frank Figliuzzi por declaraciones en televisión, pero un juez federal desestimó ese caso poco después, lo que suma antecedentes a su estrategia judicial contra críticos.

Antecedentes que agravan la polémica

El caso no aparece como un hecho aislado. En los últimos meses, se acumularon episodios que encendieron alarmas sobre el vínculo entre el FBI y la prensa. En enero, agentes federales allanaron la casa de la periodista Hannah Natanson, del Washington Post, y secuestraron su teléfono y otros dispositivos en el marco de una investigación por filtraciones. Ese mismo medio fue reconocido recientemente con el Premio Pulitzer al Servicio Público por sus investigaciones sobre la reforma del gobierno federal.

En marzo, además, el FBI puso bajo la lupa a Elizabeth Williamson, del New York Times, por un artículo sobre el uso de recursos del organismo por parte de Patel, aunque esa investigación finalmente no avanzó.

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Para el editor jefe de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, si se confirma la investigación por filtraciones, podría tratarse de “un ataque indignante contra la libertad de prensa”.

Un escándalo en desarrollo

Mientras el FBI niega oficialmente la investigación, el caso suma tensión política y mediática en Washington. La combinación de denuncias sobre la conducta del director, demandas judiciales y sospechas de presión sobre periodistas configura un escenario delicado.

Aunque asesores de la Casa Blanca aseguran que Donald Trump mantiene su apoyo a Patel, lo cierto es que ese respaldo no se ha expresado de forma enfática en medio de la creciente polémica.

El foco ahora está puesto en determinar si hubo realmente una investigación interna y, sobre todo, hasta dónde puede avanzar sin afectar garantías básicas como la libertad de expresión.

LB