El exsecretario de Benedicto XVI que se enfrentó a Francisco celebró el regreso de la "normalidad" con León XIV
El nuncio destacó el retorno de "una atmósfera de orden y claridad doctrinal" en el Vaticano bajo el papado de León XIV, tras años de "incertidumbre". También se muestró preocupado por los desarrollos del Camino Sinodal Alemán.
El arzobispo Georg Gänswein, conocido por haber sido el fiel secretario personal de Benedicto XVI durante años, no es solo una figura clave dentro de la Iglesia, sino también un hombre cuyo destino quedó marcado por una serie de tensiones que reflejan el profundo enfrentamiento ideológico entre dos pontificados. Su carrera, que comenzó bajo la sombra de un Papa teólogo y conservador, terminó en los márgenes del Vaticano, donde vivió un exilio forzado tras las tensiones con el Papa Francisco.
Sin embargo, con la llegada de León XIV al trono de San Pedro, Gänswein encontró un motivo para la esperanza y el regreso a lo que él considera "la normalidad" en la Iglesia Católica.
León XIV
La figura de Gänswein estuvo irremediablemente ligada a Benedicto XVI, y su papel durante el papado del Papa emérito fue siempre uno de cercanía y fidelidad. Pero cuando Benedicto XVI decidió, en 2013, dar un paso histórico al convertirse en el primer Papa en renunciar en más de 600 años, Gänswein se vio arrastrado a una nueva fase de su vida eclesiástica que lo alejó del centro del poder vaticano.
Benedicto XVI
Su relación con Francisco, el Papa elegido tras la renuncia de su mentor, nunca fue fácil. Si bien Gänswein siempre defendió la ortodoxia y la tradición dentro de la Iglesia, las diferencias con el enfoque pastoral de Francisco sobre temas clave, como la sinodalidad y el acercamiento a nuevas visiones dentro de la Iglesia, provocaron fricciones profundas.
El exilio de Gänswein y la ruptura con Francisco
La relación con Francisco se agrió rápidamente. A medida que el pontificado de Bergoglio avanzaba, Gänswein, que se había ganado la confianza de Benedicto XVI por su lealtad y disciplina, fue desplazado y apartado de funciones clave en el Vaticano.
Papa Francisco
En 2016, tras las reformas en el Vaticano y el aumento de la influencia del círculo cercano a Francisco, Gänswein fue relegado a su nuevo puesto como nuncio en los países bálticos, lo que muchos interpretaron como un destierro diplomático. Este exilio no solo fue físico, sino también simbólico, una muestra de la creciente distancia entre el papado de Francisco y aquellos en la Iglesia que defendían una visión más conservadora y tradicional, como Gänswein.
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La situación se complicó aún más cuando, en 2022, el arzobispo publicó sus memorias tituladas Nunc Dimittis, donde reveló detalles sobre la vida dentro del Vaticano durante el pontificado de Benedicto XVI, pero también lanzó duras críticas a ciertos aspectos de la gestión de Francisco.
En sus escritos, Gänswein describió lo que él percibía como un clima de confusión e incertidumbre durante el pontificado de Francisco, algo que le valió no solo el rechazo del Papa argentino, sino también la condena de sectores progresistas de la Iglesia. Francisco, según Gänswein, había abandonado las estructuras y doctrinas claras de la Iglesia en favor de una apertura que, a su juicio, ponía en riesgo la unidad y la claridad doctrinal.
El regreso de la "normalidad" con León XIV
Sin embargo, con la elección de León XIV en 2025, Gänswein comenzó a vislumbrar un nuevo horizonte, uno que contrastaba con la turbulencia de los últimos años. El exsecretario de Benedicto XVI celebró con entusiasmo lo que él considera el regreso de una era de "normalidad" en el Vaticano.
En una entrevista reciente, Gänswein destacó que con León XIV finalmente se cerraba un ciclo de "arbitrariedad" que, según él, marcó el papado de Francisco. "Ahora se abre una fase nueva", afirmó, subrayando que la Iglesia tiene un Papa que garantiza estabilidad y que ha logrado devolver a las estructuras de la Iglesia la importancia que habían perdido en los últimos años.
Para Gänswein, la llegada de León XIV significaba más que un cambio de papado: era la oportunidad de restaurar una "claridad doctrinal" que, en su opinión, se había perdido en el pontificado del argentino.
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Según el nuncio, la "normalización" que él percibe en este nuevo papado no es solo organizativa, sino también teológica. En su visión, el nuevo Papa volvió a poner en primer plano temas fundamentales de la vida eclesial que, durante los años de Francisco, fueron dejados de lado.
"Los instrumentos para usar son las estructuras que ya existen", señaló Gänswein, añadiendo que las instituciones de la Iglesia "no son una lepra ni una amenaza contra el Papa", sino una ayuda crucial para garantizar la unidad y la fidelidad doctrinal.
León XIV: un Papa para restaurar la esperanza
Gänswein no solo celebró la "normalización" que atribuye al nuevo pontificado, sino también la forma en que León XIV proclama la fe. Según él, el Papa actual puso en práctica una "línea clara" que resuena con la enseñanza tradicional de la Iglesia, algo que, para el nuncio, es esencial en un momento de gran confusión interna.
La opción de León XIV de habitar en el Palacio Apostólico, en lugar de la Casa de Santa Marta, es vista por Gänswein como un símbolo de restauración de las tradiciones papales, un gesto que subraya su compromiso con la estabilidad y la claridad.
Además, el hecho de que León XIV haya elegido el nombre papal de "León", en honor a figuras históricas clave como San León Magno, refuerza la percepción de Gänswein de que el nuevo Papa es alguien dispuesto a hacer frente a los desafíos doctrinales y políticos de la Iglesia con firmeza.
El futuro de la Iglesia: una síntesis necesaria
Finalmente, Gänswein se mostró optimista respecto al futuro de la Iglesia, vislumbrando en León XIV la posibilidad de una "sintesis" entre la claridad doctrinal de Benedicto XVI y la cercanía pastoral de Francisco. En sus palabras, "la combinación de lo mejor de ambos" puede ofrecer una renovación de la fe, sin sacrificar la estabilidad y la tradición.
LB/ML