Golpe al pacto entre Irán y EE.UU.: se posterga el inicio de las negociaciones
La violenta ola de bombardeos de Israel contra posiciones de Hezbollah en el Líbano ayer, después de la muerte de cuatro soldados israelíes, hizo que Teherán suspendiera provisoriamente el inicio de las conversaciones con Estados Unidos previsto para ayer en Suiza. La medida es provisoria, pero pone a prueba la solidez del Memorándum de Entendimiento firmado por EE.UU. e Irán el miércoles pasado, que fija en 60 días el plazo para llegar a un acuerdo que lleve finalmente a la paz total.
La expectativa de paz para Oriente Medio, coronada esta semana con la firma electrónica de un Memorándum de Entendimiento entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Irán, Masud Pezeshkian, sufrió su primer y más severo revés en el terreno diplomático.
La esperada primera reunión presencial y cara a cara entre las delegaciones de alto nivel de ambos países, programada para llevarse a cabo ayer en territorio suizo, fue oficialmente postergada sin una fecha definida de reanudación. El aplazamiento, confirmado por el gobierno suizo, genera incertidumbre sobre la viabilidad de un cese al fuego duradero en una región al borde del abismo.
El encuentro en Suiza debía materializar el histórico acercamiento bilateral tras la firma del memorando, el cual contempla explícitamente un alto al fuego integral “en todos los frentes, incluido Líbano”, una condición inquebrantable impuesta por Teherán para salvaguardar a su principal aliado estratégico, el movimiento chiita Hezbollah.
Reacción israelí. La suspensión fue el resultado directo de una violenta jornada de hostilidades. La chispa se encendió tras el anuncio de la muerte de cuatro soldados israelíes en territorio libanés a manos de Hezbollah. La respuesta del ejército de Israel fue rápida y adoptó la forma de una ofensiva aérea masiva sobre distintas regiones del Líbano, cobrándose la vida de al menos 47 personas en pocas horas.
En el plano político interno de Israel, la retórica se radicalizó en sintonía con las bombas y con el acuerdo firmado por Trump, que no cayó bien. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, advirtió que su gobierno hará “pagar un precio muy alto” a Hezbollah e insistió firmemente en que las fuerzas israelíes mantendrán sus posiciones en el sur del Líbano.
Estas declaraciones motivaron la reacción inmediata del canciller iraní, Abás Araqchi, quien acusó formalmente al Estado hebreo de buscar un estado de “guerra permanente” para dinamitar los esfuerzos de paz.
A pesar del colapso de la cita en Suiza, la diplomacia internacional activó de inmediato mecanismos de contención de daños. Horas después de la suspensión, un funcionario de la administración estadounidense confirmó que Israel y Hezbollah habían pactado un alto al fuego con efecto inmediato. Esta tregua de emergencia fue tejida a contrarreloj por mediadores de Washington, en comunicación con las autoridades de Tel Aviv y Teherán, y la mediación de Qatar.
Desde Teherán, el gobierno iraní buscó restar dramatismo a la postergación de la primera cita, de la que iba a participar el vicepresidente estadounidense JD Vance, y la enmarcó en una decisión estratégica más que en un fracaso definitivo.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, aclaró que, dado que el Memorándum de Entendimiento ya fue firmado por vía electrónica, “no hay prisa en celebrar dicho encuentro en Suiza”, aunque confirmó que planean reagendar la reunión cara a cara para los próximos días.
Sesenta días cruciales. Los próximos dos mesese serán determinantes para definir la viabilidad y profundidad del Memorándum de Entendimiento entre Washington y Teherán. El primer gran eje de negociación se centrará en el espinoso y crucial control del programa nuclear iraní y el consiguiente levantamiento de las sanciones económicas que asfixian a la República Islámica.
Las delegaciones técnicas deberán pactar un cronograma estricto y transparente que delimite los niveles máximos de enriquecimiento de uranio permitidos para Teherán y, en contrapartida, establezca las fases de alivio financiero y comercial por parte de Estados Unidos, un punto crítico para que la economía iraní recupere su cauce global.
El segundo núcleo de las conversaciones cara a cara involucrará la estructura de seguridad regional y el cese de las hostilidades indirectas. Tras la volatilidad demostrada en el frente libanés, ambas potencias están forzadas a establecer mecanismos de verificación objetivos para el cumplimiento del alto al fuego en todos los frentes de Medio Oriente.
Esto implica delimitar con precisión las garantías para frenar el financiamiento y soporte militar a milicias regionales, un punto de fricción histórico en el que Washington exige un repliegue estratégico de Teherán a cambio de estabilizar el pacto político global y evitar la “guerra permanente” en la región.
Finalmente, los equipos diplomáticos deberán resolver las lagunas técnicas sobre el libre tránsito marítimo y la reapertura definitiva de los corredores comerciales internacionales. Pese a que ya comenzaron a circular barcos mercantiles por el estrecho de Ormuz, aún falta definir el restablecimiento pleno de la circulación de hidrocarburos a través de ese paso vital, definir los protocolos de patrullaje y las penalizaciones bilaterales en caso de violaciones al memorando.
Duras Críticas de republicanos y líderes del Congreso
◆ Los sectores más duros del Partido Republicanos reaccionaron con indignación ante el acuerdo, acusando a Donald Trump de capitular ante Teherán y de traicionar los principios de seguridad nacional del partido con el fin de obtener un rédito electoral a corto plazo. La corriente conservadora tradicional ve con profunda preocupación el impacto que este giro tendrá en la credibilidad internacional de los EE.UU. y en su histórica alianza estratégica con Israel, un punto crítico para el electorado evangélico y conservador del país.
◆ “Una capitulación”
“Este no es el acuerdo que se le prometió al pueblo estadounidense. Es una capitulación total ante un régimen patrocinador del terrorismo que recompensa la agresión iraní con miles de millones de dólares. El presidente ha priorizado un titular de prensa antes de las elecciones por encima de la seguridad a largo plazo de la nación y de nuestros aliados”. Mitch McConnell (líder de la minoría republicana en el Senado).
◆ “Rescate financiero del enemigo”
“Financiar la reconstrucción de Irán mientras sus milicias siguen operando en la región es una bofetada en la cara para nuestras tropas. El presidente Trump destruyó el acuerdo de 2015 prometiendo algo mejor, pero lo que ha firmado ahora es infinitamente peor. Es un rescate financiero para el peor enemigo de Occidente”. Mike Rogers (presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes).
◆ “Muestra de debilidad”
“Es la mayor muestra de debilidad de una administración estadounidense en décadas. Irán entendió que bloqueando el estrecho de Ormuz podía doblarle el brazo a Trump, y eso fue exactamente lo que pasó. Este acuerdo deja el programa nuclear iraní intacto y les da el dinero necesario para financiar su próxima fase de expansión”. John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de Trump.
◆ “Ingenuidad alarmante”
“Donal Trump ha firmado un cheque en blanco. Confiar en la buena voluntad de Teherán durante una mesa de negociación de 60 días, mientras ellos retienen el uranio enriquecido, es de una ingenuidad alarmante. Hemos perdido toda nuestra capacidad de presión a cambio de absolutamente nada”. Nikki Haley, exembajadora ante la ONU y referente republicana.
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