Israel habría intentado reclutar a Ahmadinejad como espía y devolverlo al poder en Irán
Una investigación de The New York Times sostiene que el Mossad mantuvo contactos secretos con el expresidente iraní y diseñó un plan para instalarlo al frente del país. El exmandatario firmó en 2013 el memorándum con el gobierno de Cristina Kirchner por la causa AMIA.
Israel habría intentado convertir al expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad en un activo de inteligencia y prepararlo para encabezar un cambio de régimen en Teherán. La operación se habría extendido durante varios años y habría incluido reuniones clandestinas, pagos de alojamiento y viajes, además de un intento fallido de trasladarlo a una casa de seguridad. La información surge de una investigación de The New York Times, basada en testimonios de funcionarios estadounidenses e iraníes que hablaron bajo condición de anonimato.
El acercamiento contrastaba con el historial político de Ahmadinejad, quien durante su presidencia aceleró el programa nuclear iraní, negó el Holocausto y pidió la desaparición de Israel. David Barnea, jefe del Mossad, habría viajado a Budapest en 2024 para reunirse personalmente con él. Poco después, el servicio de inteligencia israelí notificó a la CIA que había mantenido contactos con el exmandatario.
El objetivo era preparar a Ahmadinejad para instalarlo al frente de Irán como parte de un eventual cambio de régimen. La elección suponía un giro en la relación de Israel con uno de los dirigentes más hostiles hacia el país durante su paso por la presidencia iraní. Israel no confirmó públicamente la existencia del proyecto.
Dos reuniones secretas en Budapest
Uno de los episodios reconstruidos por el diario estadounidense comenzó a principios de 2024, cuando el rector de la Universidad Ludovika de Budapest, Gergely Deli, recibió una petición de un alto funcionario húngaro. La institución debía organizar una conferencia sobre cambio climático e invitar a Ahmadinejad, pese al costo que su presencia podía tener para la universidad. El encuentro académico habría servido como cobertura para mantener conversaciones reservadas con agentes israelíes.
Deli afirmó que conocía el verdadero motivo de la visita. Aunque temía que la invitación dañara la reputación de la institución, aceptó organizar la conferencia porque entendía que podía facilitar un diálogo entre dos enemigos. "Tienes dos enemigos, y si estos enemigos quieren hablar entre sí, lo mejor es hacer todo lo posible para que hablen", declaró.
La sombra de Mahmoud Ahmadinejad en la causa AMIA
Ahmadinejad regresó a Budapest en 2025 para una segunda visita vinculada con esos contactos. Funcionarios estadounidenses citados por TNYT afirmaron que Israel pagó en secreto parte de sus gastos de alojamiento y traslado. Agentes israelíes también se habrían reunido con él durante otros viajes realizados fuera de Irán.
Ahmadinejad gobernó Irán entre 2005 y 2013 y fue uno de los principales representantes del sector de línea dura. Durante su mandato, el programa nuclear iraní despertó sospechas internacionales sobre un posible desarrollo clandestino de armas atómicas. También sostuvo una retórica abiertamente hostil hacia Israel.
El operativo que terminó en una casa de seguridad
El intento de trasladar a Ahmadinejad se produjo a fines de febrero, durante los primeros días de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El 28 de ese mes, un ataque aéreo israelí alcanzó el complejo donde residía y golpeó el edificio de sus custodios y su vehículo blindado. Después del bombardeo, un Peugeot negro lo retiró del lugar.
Funcionarios estadounidenses e iraníes aseguraron que el vehículo era conducido por agentes del Mossad. Los hombres habrían llevado a Ahmadinejad a una casa de seguridad dentro de Irán como parte del intento de derrocar al régimen e instalarlo nuevamente en el poder. El expresidente se habría mostrado molesto por la forma en que se realizó el traslado y desilusionado con el plan israelí.
Más tarde abandonó la casa en circunstancias que todavía no fueron aclaradas. No volvió a aparecer públicamente hasta una procesión fúnebre por el asesinado líder supremo Ali Khamenei. La investigación no precisó qué ocurrió entre su salida del refugio y esa reaparición.
Cuatro altos funcionarios iraníes afirmaron que Ahmadinejad quedó bajo custodia del servicio de inteligencia de la Guardia Revolucionaria. Según esas versiones, permanece bajo arresto domiciliario después de que las autoridades reconstruyeran buena parte de sus contactos con Israel. Su situación no fue confirmada oficialmente.
Un plan más amplio contra el régimen iraní
El intento de devolver a Ahmadinejad al poder formaba parte de una estrategia más extensa para provocar un cambio de régimen. Otro de sus componentes consistía en armar y entrenar a fuerzas opositoras kurdas para que ingresaran por el oeste de Irán, ocuparan territorio y avanzaran hacia Teherán. Israel tampoco ofreció precisiones públicas sobre ese aspecto de la operación.
Tamir Hayman, exjefe de inteligencia del Ejército israelí, reconoció que el plan contemplaba una serie de operaciones especiales. "Ahmadinejad formaba parte de esa secuencia", afirmó en una entrevista con el programa "Firing Line", de PBS, después de que The New York Times revelara los primeros detalles. No explicó qué función debía cumplir el expresidente ni cuánto había avanzado su colaboración.
El plan dependía de una serie de acciones coordinadas dentro y fuera de Irán. Las fuentes consultadas por el periódico describieron el acercamiento a Ahmadinejad como una parte de esa estrategia y no como una operación aislada. El Mossad no respondió a los pedidos de comentarios sobre la investigación.
El vínculo de Ahmadinejad con la Argentina
En la Argentina, Ahmadinejad es conocido por haber firmado en 2013 el memorándum de entendimiento con el gobierno de Cristina Kirchner por la causa AMIA. Las negociaciones fueron conducidas por el entonces canciller Héctor Timerman y culminaron con la firma del acuerdo en Etiopía. El texto proponía crear una Comisión de la Verdad para revisar aspectos de la investigación.
El memorándum contemplaba que los integrantes de esa comisión pudieran recibir declaración en Irán a los acusados de haber participado en la planificación del atentado. El ataque contra la sede de la AMIA, cometido en 1994, causó 85 muertos. La investigación argentina acusó a funcionarios iraníes de haber intervenido en la organización del ataque.
El acuerdo fue cuestionado porque podía favorecer la impunidad de los acusados y terminó declarado inconstitucional por la Justicia argentina. Ahmadinejad presidía Irán cuando comenzaron las negociaciones y respaldó el entendimiento con el gobierno kirchnerista. Su nombre quedó desde entonces ligado a uno de los episodios más controvertidos de la política exterior argentina.
Ni el Mossad ni Ali Javanfekr, portavoz de Ahmadinejad, respondieron las consultas del periódico. Las autoridades iraníes tampoco informaron oficialmente cuál es la situación actual del expresidente.
Esta nota se basa en una investigación de The New York Times, firmada por M. Mazzetti, J. Barnes, F. Fassihi y R. Bergman.
DCQ
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