Javier Milei podría recibir a los deportados de Estados Unidos, según The New York Times
Una investigación del diario estadounidense reveló que el gobierno argentino busca cerrar un acuerdo para que el país funcione como "puente" en las expulsiones masivas. La propuesta permitiría enviar a Buenos Aires a ciudadanos de otros países que cruzaron ilegalmente la frontera estadounidense, para luego repatriarlos a sus naciones de origen.
Un giro inesperado en la relación entre la Casa Rosada y Washington salió a la luz este viernes. Una investigación del diario The New York Times reveló que el gobierno de Javier Milei negocia un acuerdo para recibir en Argentina a inmigrantes deportados por la administración de Donald Trump. La iniciativa, que todavía se encuentra en etapa de conversaciones avanzadas, convertiría al país en una plataforma para las expulsiones masivas que el líder republicano prometió como prioridad absoluta de su segundo mandato.
El plan no se limita a recibir ciudadanos argentinos, sino que implica un compromiso mucho mayor. El acuerdo permitiría que Estados Unidos envíe a Buenos Aires a extranjeros de diversas nacionalidades que fueron detenidos poco después de cruzar la frontera de forma ilegal. Desde territorio nacional, estas personas esperarían la coordinación de sus vuelos finales hacia sus países de origen. Esta maniobra le sirve a Washington para agilizar la salida de migrantes provenientes de naciones con las que tiene relaciones diplomáticas rotas o bloqueos, usando a la Argentina como un "puente".
Según el diario estadounidense, las conversaciones entre los mandatarios "se encuentran avanzadas"
Los documentos a los que accedió el medio neoyorquino pusieron nombres propios a la negociación. El subsecretario de Política Exterior, Juan Manuel Navarro, presentó la propuesta formal a comienzos de este año, mientras que el canciller Pablo Quirno se comprometió personalmente ante los funcionarios de Trump para sellar el convenio. A pesar de la contundencia de los registros, la Cancillería argentina y el Departamento de Estado evitaron dar detalles.
Para la Casa Blanca, este pacto es una pieza clave en la estrategia de seguridad fronteriza que encabezan Kristi Noem, en Seguridad Nacional, y Marco Rubio, en el Departamento de Estado. La intención de Trump es usar estos acuerdos con aliados regionales como una herramienta de disuasión para desalentar los cruces ilegales. De concretarse, Argentina se sumaría a una lista de socios estratégicos que ya aceptaron "compartir la carga" de la inmigración ilegal, reforzando el alineamiento político total entre Milei y el mandatario estadounidense.
Sin embargo, el proyecto enfrenta trabas internas que el propio gobierno libertario reconoció en los documentos filtrados. Los registros mostraron que existe una preocupación real por la posible reacción negativa de la opinión pública argentina y por la falta de infraestructura para alojar y transportar a los migrantes. Además, en medio del ajuste y los recortes presupuestarios que aplica el Ejecutivo, el costo financiero de vigilar y gestionar el traslado de deportados extranjeros resulta un obstáculo difícil de esquivar antes de la firma definitiva.
El modelo de "Tercer País Seguro"
El acuerdo que negocia la Argentina es similar al estatus de "Tercer País Seguro" que ya aplicaron otras naciones de la región. Bajo este esquema, un país acepta recibir a solicitantes de asilo o deportados de un tercero para gestionar sus trámites o su salida definitiva. Estados Unidos ya cuenta con antecedentes de este tipo en países como Costa Rica, El Salvador y Panamá. Para la gestión de Trump, estos convenios son fundamentales para expulsar personas hacia países con los que Washington no puede coordinar devoluciones directas por conflictos políticos o diplomáticos.
Argentina no es el único país sudamericano que buscó estar en sintonía con la agenda migratoria de Trump. En agosto pasado, el gobierno paraguayo de Santiago Peña firmó un acuerdo similar para recibir a solicitantes de asilo que esperaban entrar a Estados Unidos. Por su parte, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, hizo lo propio en julio del año pasado. En ambos casos, los gobiernos locales argumentaron que estas medidas sirven para fortalecer la seguridad fronteriza compartida.
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que poner fin a la inmigración ilegal y masiva es la prioridad máxima del Departamento de Estado, según pudo saber el diario norteamericano. El operativo de deportaciones que planea Trump es uno de los más agresivos de la historia reciente, desplegando agentes federales en diversas ciudades para localizar y expulsar extranjeros.
TC cp
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