hay racionamiento

Los ataques ucranianos contra refinerías profundizan la falta de combustible en Rusia

Sin nafta. Largas colas de autos en las estaciones de servicio. Foto: cedoc

Una crisis de abastecimiento de combustible es la causa de largas filas de vehículos, estaciones de servicio sin stock y medidas de racionamiento en Rusia, producto de los ataques con drones ucranianos contra refinerías que buscan debilitar la logística rusa y presionar a Moscú a una negociación.

El desabastecimiento, que obliga al Kremlin a importar combustible de países como India, tiene su origen en los ataques de Ucrania contra refinerías de Moscú y al menos otros 20 puntos a lo largo y ancho del país.

La falta de combustible ha impactado en el mercado interno que se encuentra desprovisto de naftas de alto octanaje y diésel, en un momento crítico donde se acerca la época de cosecha y la demanda agrícola exige un flujo constante de energía.

La zona más golpeada por la escasez es Crimea, que se encuentra en estado de emergencia, con venta de combustible restringida solo a servicios estatales, sanitarios o de seguridad.

El desabastecimiento también se ha extendido a regiones remotas de Rusia donde no se han registrado ataques de drones, es decir que ya no es solo un problema de daño físico en las plantas, sino que se ve afectada la logística nacional de distribución.

Las aplicaciones móviles de mapas colaborativos se han convertido en la principal herramienta de los ciudadanos para encontrar las estaciones de servicio que aún tienen reservas y en cuáles se registra menos tiempo de espera.

La gravedad de la situación se ha hecho tan evidente que logró romper la narrativa que el Kremlin venía proyectando dentro y fuera del país de una situación bajo control. De hecho, Vladimir Putin, abordó la problemática durante un discurso público en el marco de una reunión con altos funcionarios.

“En cuanto a los ataques contra la infraestructura crítica en general, y la infraestructura energética en particular, por supuesto que estos ataques contra nuestras instalaciones de infraestructura crean problemas, eso es evidente”, dijo Putin en una entrevista publicada por el Kremlin. “En este momento estamos observando cierta escasez, pero no es crítica”, añadió.

A pesar de que el mandatario buscó incidir positivamente en la opinión pública matizando la gravedad de la crisis afirmando que las reservas nacionales ascienden a 1,7 millones de toneladas métricas y prometiendo un incremento en la producción para los próximos meses, también reconoció ante sus ministros que “los problemas para los conductores y las empresas persisten”. 

Para mitigar la escasez, el Ejecutivo creó un comité de crisis que evalúa prohibir totalmente la exportación de diésel –una de las principales fuentes de divisas del país– e incluso ha recurrido a la importación de gasolina desde socios comerciales como la India, donde al menos 60.000 toneladas ya fueron despachadas en dos buques desde Nueva Delhi, mientras también mantiene negociaciones con Kazajistán y Bielorrusia.

Es la primera vez en décadas que Rusia se convierte en importador neto de gasolina, un giro impensado para una de las superpotencias energéticas del planeta.