Elecciones en Israel

Netanyahu busca aferrarse al poder con el apoyo de Milei y Trump

El primer ministro israelí llega a los comicios bajo presión por las fallas del 7 de octubre, las acusaciones de genocidio, el aislamiento internacional y las versiones de un ataque a Irán. La oposición busca desplazarlo, pero rechaza un Estado palestino.

Netanyahu y Trump. Foto: AFP

El primer ministro Benjamin Netanyahu llega a las elecciones en Israel con una paradoja que atraviesa su carrera política. El líder del Likud, que construyó su caudal político en torno a la seguridad de Israel, busca alcanzar su cuarto mandato en medio de la presión interna, en especial en torno a las presuntas fallas en la inteligencia israelí ante el ataque del 7 de octubre de 2023, siendo ésta una de las claves de la campaña.

Pero también externa, en línea con un nuevo informe de las Naciones Unidas con acusaciones de genocidio en los territorios palestinos ocupados, las posibles sanciones de históricos aliados europeos y los rumores de un plan en conjunto con el gobierno de Donald Trump para reanudar los ataques a Irán después de las elecciones en Estados Unidos.

Unos 7,3 millones de israelíes fueron convocados a las urnas este martes 27 de octubre para renovar los 120 escaños del parlamento. Los colegios electorales cerrarán a las 22 en Israel (17 en Argentina), los canales de televisión publicarán entonces sus encuestas a boca de urna y los resultados oficiales se conocerán durante el escrutinio.

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El escenario, en tanto, se muestra dividido según una encuesta de i24NEWS, a la que accedió PERFIL tras la recomendación de la organización Jerusalem News Syndicate. El sondeo proyectó 59 escaños para el bloque de Netanyahu, 47 para la oposición y 14 para los partidos árabes. Con estos números, el Likud no llegaría a los 61 escaños necesarios para formar gobierno, dando lugar a un período de negociaciones que culminaría el 4 de noviembre.

Entre el apoyo de Trump y Milei a la presión internacional

A nivel externo, el desgaste del gobierno de Netanyahu viene de las acusaciones contra Israel en función de lo ocurrido en Hebrón en la última semana, luego del desplazamiento de palestinos y demolición de edificios que profundizaron el aislamiento del país hebreo. Este lunes 26 una comisión independiente de investigación de la ONU sostuvo que Israel continúa cometiendo actos de genocidio en Gaza pese al alto el fuego, y acusa a sus fuerzas de cometer crímenes de guerra y de lesa humanidad en Cisjordania.

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La delegación israelí rechazó las conclusiones y pidió disolver la comisión, mientras que algunos de sus históricos aliados, entre ellos Reino Unido, Francia y Canadá, evalúan aplicar sanciones que incluyen la exclusión de importación de productos procedentes de asentamientos israelíes ilegales en los territorios palestinos.

En ese contexto, Netanyahu llega con el respaldo explícito del presidente estadounidense Donald Trump, luego de meses de fricciones en torno a Irán. "Voten por Bibi Netanyahu para primer ministro, ¡tenemos que terminar el trabajo que empezamos!", publicó Trump en sus redes.

En las calles de Tel Aviv, abundaron imágenes de ambos mandatarios con una bandera de Israel y aviones de fondo, vistas en colectivos, paredes y lugares de publicidad, según imágenes de la agencia AFP.  Además, vinculó la continuidad de Netanyahu en el poder para volver a atacar Irán, según el plan dispuesto para el día siguiente a las elecciones del 5 de noviembre en Estados Unidos, revelado por The New York Times este lunes.

Otro de los grandes aliados de Netanyahu es el presidente Javier Milei, quien delineó su política exterior en un triángulo ideológico que une a Estados Unidos e Israel y se convirtió en el principal promotor del proyecto de Netanyahu en la región. En abril, durante su visita a Israel, ambos anunciaron los Acuerdos de Isaac, una réplica de los Acuerdos de Abraham impulsados por Trump en el Golfo Pérsico pero para América Latina.

La iniciativa no se limita a los vínculos entre gobiernos, sino que se extiende a una red de organizaciones no gubernamentales, fundaciones, espacios de cooperación tecnológica y entidades dedicadas a promover los vínculos con Israel en América Latina. Entre ellas figura American Friends of Isaac Accords, una organización creada por la Fundación Génesis, que también otorgó a Milei un premio cuya dotación de un millón de dólares generó polémica por la falta de claridad sobre su trazabilidad.

Claves de las elecciones en Israel

La oposición a Netanyahu la encabeza el exjefe de las Fuerzas de Defensa de Israel, Gadi Eizenkot, líder del partido Yashar. De origen marroquí, el exmiembro de la Knéset plantea una investigación estatal independiente sobre los fallos que precedieron al ataque de Hamas.

Gadi Eisenkot y Benjamin Netanyahu.

En esa línea se movió también Avigdor Lieberman, también de la centro derecha nacionalista pero secular, quien en la previa a la elección pidió abrir una investigación penal contra Netanyahu por presunta traición, al acusarlo de presionar a los jefes de seguridad para tomar medidas que podrían desencadenar una escalada con Irán en vísperas de las elecciones.

"El intento de arrastrar a Israel a una guerra en vísperas de las elecciones, junto con la voluntad de sacrificar soldados por temor a perder los comicios, constituye una traición al Estado, a su seguridad y a los soldados", escribió. Netanyahu negó un enfrentamiento con la cúpula militar y el ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que Israel no tenía intención de atacar Irán antes de la votación.

En la coalición opositora convergen figuras con trayectorias distintas: en la centro derecha lo acompaña el ex primer ministro Naftali Bennett, tercero en intención de voto, seguido por Yair Lapid y el dirigente de izquierda sionista Yair Golan Si bien no es un bloque homogéneo, los líderes opositores comparten el objetivo de poner fin al ciclo de Netanyahu, que acumula un total de 17 años en el cargo. Pero también el rechazo (explícito o tácito) a encarar la solución de dos estados.

El posteo de Avigdor Liberman X en la previa a la elección.

La campaña estuvo dominada por la seguridad, la responsabilidad por el 7 de octubre, la influencia de la ultraderecha y el servicio militar obligatorio para los judíos ultraortodoxos. Netanyahu busca sostener su alianza con los partidos ultraortodoxos y la derecha radical de Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, que impulsan abiertamente la anexión de los territorios palestinos a través de asentamientos y una creciente violencia contra los palestinos.

La oposición pretende limitar esa influencia, aunque todavía debe resolver cómo formar una mayoría. Por su parte, los partidos árabes podrían ser decisivos en un Parlamento sin bloques suficientes: la Corte Suprema permitió que Ra’am y la Lista Conjunta participen en la elección después de que la Comisión Electoral intentara excluirlos. Sin embargo, los principales dirigentes de la oposición sionista no han garantizado que estén dispuestos a incorporarlos a un eventual Gobierno.

La denuncia tomó fuerza luego de que el líder opositor Avigdor Lieberman pidiera abrir una investigación penal contra Netanyahu por presunta traición. El dirigente lo acusó de presionar a los responsables de seguridad para tomar medidas que podrían provocar una escalada militar con Irán en vísperas de las elecciones, y sostuvo que estaría dispuesto a poner en riesgo a soldados por temor a perder los comicios. Tanto Netanyahu como el ministro de Defensa, Israel Katz, rechazaron las versiones sobre un posible ataque antes de la votación.