Tensión diplomática y militar

Rusia mostró un dron derribado cerca de la residencia de Vladimir Putin y amenazó con endurecer su postura en las negociaciones

El Kremlin calificó el hecho como un acto "terrorista" y difundió imágenes de los restos de la aeronave en la nieve. Ucrania y la Unión Europea desmintieron la acusación y aseguraron que se trata de una maniobra para sabotear el diálogo de paz impulsado tras la reunión con Trump.

Rusia publica el video de un dron derribado en un supuesto ataque contra la residencia de Putin. Foto: Captura redes sociales

El Ministerio de Defensa ruso difundió este miércoles un video que muestra los restos de un dron derribado sobre una zona boscosa y nevada, presentándolo como la prueba material de un supuesto intento de magnicidio. Según la versión oficial de Moscú, se trató de un ataque "terrorista" y "cuidadosamente planificado" contra una residencia del presidente Vladimir Putin en la región de Nóvgorod, situada al noroeste del país. Las autoridades detallaron que la ofensiva comenzó con un lanzamiento masivo de aeronaves no tripuladas el pasado 28 de diciembre a las 19 horas, aunque no precisaron si el mandatario se encontraba en el lugar al momento del incidente.

La gravedad de la denuncia derivó inmediatamente en una advertencia política: el Kremlin avisó que este episodio los obligará a endurecer su posición en las futuras mesas de negociación para poner fin a la guerra. Para sustentar su relato, el gobierno ruso no solo exhibió el dispositivo dañado, sino que también publicó el testimonio de un supuesto vecino de una aldea cercana a la residencia oficial, buscando darle veracidad a un ataque que describen como "personal" contra la figura del jefe de Estado.

La respuesta desde Kiev no se hizo esperar y fue categórica al tildar la acusación de "mentira" absoluta. Los dirigentes ucranianos denunciaron que la historia es una invención de Moscú diseñada específicamente para entorpecer los esfuerzos diplomáticos en curso y reclamaron pruebas reales del supuesto atentado. Para el gobierno de Volodimir Zelenski, la maniobra rusa busca dinamitar los puentes de diálogo justo cuando empezaba a verse horizonte de acuerdo tras meses de estancamiento en el conflicto iniciado en 2022.

El contexto temporal de la denuncia resulta clave para entender la reacción internacional, ya que se produce apenas días después del encuentro en Florida entre Zelenski y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Tras esa reunión, el líder republicano había asegurado que las partes estaban "más cerca que nunca" de lograr un pacto para terminar la guerra. Por ello, Zelenski insiste en que la narrativa del ataque al Kremlin es una estrategia de sabotaje para arruinar ese acercamiento y evitar que se concrete el plan de paz.

En sintonía con la postura ucraniana, la Unión Europea salió a respaldar la versión de que se trata de una operación de falsa bandera o una exageración deliberada. Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea, acusó al gobierno de Putin de lanzar "acusaciones infundadas" que funcionan como una "distracción" para descarrilar los progresos reales alcanzados entre Ucrania y sus socios occidentales. Para Bruselas, el objetivo de Rusia es claro: generar malestar en el clima político para justificar una escalada o dilatar las concesiones necesarias para el fin de las hostilidades.

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Zelenski pidió extender las garantías de seguridad a 50 años tras la oferta de Trump

El presidente Donald Trump ofreció a Ucrania garantías de seguridad "sólidas" por un plazo inicial de 15 años durante la cumbre en Mar-a-Lago, una propuesta que Zelenski consideró insuficiente. En el marco de un encuentro de tres horas, el mandatario ucraniano argumentó que el conflicto arrastra un largo historial de tensiones y contrapropuso extender ese blindaje a 30, 40 o incluso 50 años. Ante la insistencia, el líder republicano se comprometió a reflexionar sobre la posibilidad de ampliar la cobertura temporal con el respaldo de Estados Unidos y sus aliados.

A pesar de las diferencias en los plazos, ambos líderes coincidieron en que la reunión fue "muy productiva" y aseguraron que existe consenso en el 95% de un plan de 20 puntos diseñado para desactivar el frente militar. Zelenski fue tajante respecto a la política interna: advirtió que el levantamiento de la ley marcial (que restringe derechos civiles y salidas del país) solo será posible una vez que Kiev obtenga estas garantías concretas y verificables, ya que sin ellas "no se puede decir que la guerra haya terminado de verdad".

La hoja de ruta hacia la paz contempla una validación que incluye a Ucrania, Estados Unidos, Europa y Rusia, con próximas reuniones técnicas previstas en territorio ucraniano antes de una eventual cumbre ampliada. Trump se mostró optimista tras la charla, afirmando que las posiciones están "mucho más cerca" y que el esquema se encuentra en su "fase final".

TC / EM