Joya de la abuela

La UBA en la primavera alfonsinista

“Pública y gratuita. El movimiento estudiantil de la Universidad de Buenos Aires entre 1983 y 2001”es una profusa investigación sobre un fenómeno que enorgullece a los argentinos y sorprende en el exterior: el consenso social y la reputación de la Universidad de Buenos Aires.

El movimiento estudiantil universitario en la época de Alfonsín hasta 2001. Foto: Collage

Como parte de la colección "Historia y memoria de la Universidad de Buenos Aires", dirigida por Pablo Buchbinder, EUDEBA llevó a la imprenta un nuevo trabajo de investigación. En esta oportunidad se trata de Pública y gratuita. El movimiento estudiantil de la Universidad de Buenos Aires entre 1983 y 2001, la tesis doctoral del autor, Yann Cristal. 

Más allá del comienzo esperanzado de la universidad pública en el país, el volumen rescata ante todo la participación activa del estudiantado como “dinámica política”. Las agrupaciones, las movilizaciones, los cuestionamientos a los intentos neoliberales que quisieron desguazarla, la memoria activa de una juventud en búsqueda de propósitos sociales y contenidos hicieron de los estudiantes un actor colectivo esencial en la política argentina. Y esto es el hilo conductor del trabajo

“Este libro se propone reconstruir el lugar del movimiento estudiantil de la UBA como actor de relevancia entre la primavera democrática de 1983 y el estallido de 2001. De esta forma busca contribuir al abordaje de los interrogantes abiertos sobre la Argentina reciente y a no perder de vista los esfuerzos por sostener algunas de sus conquistas, entra las que se encuentra, sin dudas, la universidad pública y gratuita”, sostiene el autor.

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Así, a través de cinco densos capítulos, más un anexo comparativo con otros casos latinoamericanos —con foco en México y Uruguay—, un punteo sociodemográfico, y un listado de las agrupaciones conductoras, el libro cierra con 331 páginas y un sentimiento: la Universidad de Buenos Aires es un desiderátum poblacional. 

En el período de análisis elegido —la primavera democrática—, la UBA ha sido el anhelo de un promedio del 65% de los adolescentes de 18 a 24 años, a tal punto que en 1983 la matrícula fue de 106.793 estudiantes y en 2004 aumentó un 174% (293.358 inscriptos). Solteros, casados e incluso con hijos, el ratio se mantiene: en esas fechas, la población femenina universitaria siempre fue creciente. 

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Más allá del género, sólo el 35% de sus padres tuvo posibilidades de completar el colegio secundario. Más aún, recién en 2004, uno de cada cuatro estudiantes era hijo de un padre que pudo culminar una instrucción universitaria. Es decir, cuanto más se consolidaba el sistema democrático, mayores eran las posibilidades de acceder a los estudios superiores, incluso para los padres de las nuevas generaciones de estudiantes.

 

La UBA ha sido el anhelo de un promedio del 65% de los adolescentes de 18 a 24 años"

 

Los ascensos, caídas, vaivenes y repuntes de la icónica agrupación Franja Morada, que la prensa bastante conservadora de entonces calificó “como los únicos radicales con rating”, llevan de a poco al análisis de temas que siempre fueron espinosos en los claustros: reclamo presupuestario, arancelamiento, presencia gremial, el enfoque académico o la tajada mercantilista del saber.

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“Durante el año 1995, el estudiantado universitario fue noticia en todos los medios de prensa por sus movilizaciones contra la promulgación de la Ley de Educación Superior impulsada por el menemismo. El alcance nacional y la masividad del conflicto fueron formidables: en su punto más álgido los y las estudiantes tomaron 25 universidades nacionales y decenas de miles de marcharon al Congreso, algo que también se reprodujo en diferentes provincias. En los meses que duró, el proceso de lucha estudiantil ocupó el centro de la escena política e involucró de modo directo al propio presidente, a las principales figuras de la oposición y a los medios de comunicación. Las marchas contra la LES marcaron un hito en la defensa de la universidad pública en la Argentina y frenaron los intentos de arancelamiento de la educación superior”, detalla Yann Cristal en la página 180.

Vasto y completo, el material no ahorra cuadros comparativos, tiras humorísticas ni imágenes fotográficas de los medios de la época. Y sobran las perlitas. Por ejemplo, la boleta de la agrupación Tontos pero No Tanto, en las elecciones del año 1995, en la Facultad de Ciencias Económicas: Axel Kicillof, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, encabezaba la lista de postulantes para el Consejo Directivo del claustro estudiantil. 

Entre los generosos agradecimientos de las primeras líneas, uno se destaca: “A las decenas de miles de estudiantes que defendieron y siguen defendiendo la universidad pública en la Argentina. Sin ese esfuerzo, este libro no tendría sentido”.

 

ML