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Cecilia Romano en RDEsc: “Yo nací entre libros y seguí entre libros”

La escritora e historiadora habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre la influencia de su padre filósofo en su formación, los autores que considera sus “faros” literarios y el impacto que tuvo en su carrera ganar el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.

La escritora e historiadora, Cecilia Romana. Foto: reperfilar.

La escritora e historiadora Cecilia Romano repasó durante su participación en Ronda de Escritores una trayectoria atravesada desde la infancia por la lectura, la poesía y la figura de su padre, filósofo y maestro en su formación. También habló de los autores que considera sus grandes referencias, de su novela Así la vida cruel y del reconocimiento que significó para su carrera recibir un premio por Aviso de obra.

Yo nací en una casa donde lo único que había era libros y mi padre, filósofo, me dio el ejemplo”, recordó Romano en +Perfil. Para la autora, la lectura nunca fue una actividad incorporada con el tiempo: “Para mí lo natural era estar sentada leyendo. Siempre”.

Una formación construida entre libros

La literatura siguió acompañándola también en su vida profesional. “Yo nací entre libros. Y seguí entre libros, trabajo en la Biblioteca Nacional. En medio como que no puedo zafar”, bromeó al describir una relación que terminó convirtiéndose en una constante de su recorrido.

Esa formación también está ligada a una idea de continuidad entre generaciones. “Está esta cosa de la escuela de la tradición donde uno puede seguir a los que vinieron antes”, explicó Romano, al destacar la importancia de encontrar maestros y referencias dentro de la literatura.

El padre detrás de Así la vida cruel

La figura paterna reaparece en Así la vida cruel, aunque la autora aclaró que el personaje no reproduce directamente a su propio padre. “Sí tiene que ver con la continuación de una mujer a través de su padre”, explicó sobre una novela que explora la transmisión, los vínculos y las marcas que dejan quienes funcionan como maestros.

En la ficción, el padre es constructor de puentes, una profesión que adquiere también una dimensión simbólica. “Cómo se puede construir un paso a través del agua para llegar a otra forma de vida”, señaló Romano al explicar una imagen que atraviesa el libro.

Los poetas que funcionaron como faros

Yo siempre digo que mis faros en la literatura han sido, más que nada, poetas”, contó ante la consulta de Osvaldo Quiroga sobre sus principales influencias. Entre ellos mencionó a López Merino, Héctor Viel Temperley, Zurita y Horacio Armani.

El vínculo con Armani tuvo además una dimensión personal. “Armani fue eso para mí”, recordó Romano al describirlo como una de esas figuras capaces de acompañar a otros escritores, compartir lecturas y ofrecer una referencia durante el proceso de formación.

El reconocimiento por Aviso de obra

Otro momento decisivo llegó con el premio que recibió por su poemario Aviso de obra. “Una locura”, resumió Romano al recordar la noticia y la dimensión que tuvo aquel reconocimiento dentro de su trayectoria.

La autora explicó que se había presentado de manera anónima y que los integrantes del jurado desconocían la identidad de los participantes. “Los concursos son anónimos. Así que no se sabe, los jurados no saben quién sos”, señaló.

La confirmación llegó a través de una llamada telefónica. “Cuando me llamaron y me dijeron que me lo había ganado, yo pensé que era un chiste”, relató sobre un reconocimiento que posteriormente le abrió nuevas posibilidades para participar en encuentros y festivales literarios.

Ganarse un premio es lo mejor que te puede pasar. Es muy lindo”, afirmó Romano. Entre la influencia de su padre, sus maestros literarios y los libros que la acompañaron desde niña, la autora construyó un recorrido en el que tradición y experiencia personal continúan dialogando dentro de su escritura.