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Laura Otermin en RDEsc: “Los que pierden la memoria no pueden luchar contra lo que les pasa”

La dramaturga y actriz habló Ronda de Escritores (RDEsc) sobre Hotel Julio César, la obra que protagoniza junto a María Ana Castel, Guido Dalvo, Sebastián de Artallete y Alzira Cerna.

La dramaturga y actriz, Laura Otermin. Foto: reperfilar

La dramaturga y actriz Laura Otermin presentó Hotel Julio César, la obra que realizan los sábados a las 17 en Método Cairós, y explicó cómo una relación familiar marcada por la dependencia comienza a transformarse con la irrupción del carnaval. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, por +Perfil, contó que la historia está protagonizada por una madre de más de 80 años y su hijo, de más de 60, dueños de un hotel familiar en la costa atlántica.

“Es una obra que la verdad que adoramos hacer, hace un mes que estamos”, contó Otermin. En el centro de la historia aparecen la madre, interpretada por María Ana Castel, y Julio César, encarnado por Guido Dalvo, unidos por un vínculo que condicionó durante décadas la vida del hombre.

Una vida dedicada a cuidar a la madre

Otermin describió a Julio César como un personaje que nunca llegó a cuestionar el lugar que ocupaba dentro de esa relación. “Este hijo, lo único que hizo fue cuidar a esta madre, sin preguntarse absolutamente nada”, explicó.

La madre, en cambio, conserva una energía y un deseo que le permiten sostener una posición dominante dentro del vínculo. Esa diferencia entre ambos se vuelve uno de los motores de una obra en la que la dependencia no aparece únicamente como una cuestión afectiva, sino también como una forma de condicionamiento.

El equilibrio del hotel comienza a modificarse con la llegada del carnaval. “Se desentierra el diablo”, respondió Otermin cuando Quiroga le preguntó si la celebración provocaba un desborde dentro de la historia. Luego precisó: “Me parece que se desentierra como revolución”.

El carnaval como ruptura

En medio de esa “locura” y esa “algarabía” aparecen nuevos personajes. Otermin interpreta a la sobrina de la protagonista, que llega acompañada por su novio, encarnado por Sebastián de Artallete.

Más tarde se suma una mujer interpretada por Alzira Cerna, que había estado alojada en el hotel muchos años antes y que conoce a Julio César desde aquella época. Su llegada introduce otra conexión con el pasado y obliga al protagonista a enfrentarse con recuerdos que parecían haber quedado enterrados.

Para Otermin, ese proceso convierte a Julio César en el verdadero héroe de la historia. “Es un personaje que está todo el tiempo tratando de recordar. Para mí ha perdido la memoria”, explicó.

Memoria, identidad y dominación

La pérdida de memoria adquiere en la obra una dimensión que excede lo individual. Otermin la relacionó con la imposibilidad de reconocer aquello que oprime a una persona y, por lo tanto, de reaccionar frente a esa situación.

“Los que pierden la memoria no pueden luchar contra lo que les pasa, porque justamente ese opresor que hace que vos pierdas la memoria, cada vez te puede hostigar más, te puede dominar más”, sostuvo.

En Hotel Julio César, esa figura de poder está encarnada por la madre. Por eso, el carnaval no funciona solamente como celebración popular, sino como el acontecimiento que permite comenzar a romper una relación construida durante años.

“Este personaje, el de Guido, el de Julio César, a partir de ese carnaval, va a tener que empezar a recuperar su memoria para recuperar su identidad”, explicó Otermin.

“Hay esperanza”

Quiroga planteó que, detrás de ese recorrido, aparece la posibilidad de que Julio César finalmente pueda “empezar a vivir”. Otermin respondió con una definición breve sobre el horizonte que abre la obra: “Hay esperanza”.

El conductor destacó además el valor del desborde dentro de la experiencia teatral. “El desborde siempre es imprescindible en algún momento en el teatro”, afirmó, al señalar que esa ruptura permite modificar la escena y habilitar algo nuevo entre los personajes.

Para Quiroga, allí aparece también uno de los rasgos esenciales del teatro como experiencia compartida. “El teatro para mí siempre fue maravilloso. Es la presencia del cuerpo de los actores y el cuerpo de los espectadores”, señaló.