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María José Eyras en RDEsc: “La maternidad está marcada por una brecha entre la madre real y la madre idealizada”

La escritora reflexionó en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre la maternidad, los vínculos familiares y los mandatos sociales que atraviesan la vida de las mujeres.

María José Eyras, escritora. Foto: reperfilar.

La literatura aparece, para María José Eyras, como un espacio donde es posible poner en palabras aquellas experiencias que muchas veces quedan fuera de los discursos cotidianos. En diálogo con Osvaldo Quiroga, en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, la escritora destacó especialmente la posibilidad de abordar temas incómodos y políticamente incorrectos.

“En la literatura se pueden decir una cantidad de cosas políticamente incorrectas”, afirmó Eyras. Según explicó, la maternidad es uno de los territorios donde todavía existen numerosas contradicciones entre las expectativas sociales y la experiencia concreta de las mujeres.

La distancia entre la madre real y la idealizada

“La maternidad es uno de esos temas en particular donde hay mucho para decir”, señaló la escritora. Para Eyras, esa experiencia está atravesada por una distancia entre aquello que se espera de una madre y lo que efectivamente ocurre en la vida cotidiana.

“Yo creo que es un tema que está marcado por una brecha entre la madre real y la madre idealizada”, explicó. Esa diferencia, sostuvo, no involucra solamente la crianza, sino también el cuerpo y la identidad de las mujeres.

La problemática apareció de manera recurrente en su producción literaria, incluso antes de que ella misma advirtiera que estaba construyendo una especie de trilogía. En ese sentido, mencionó La maternidad sin másteres, Mi madre y Las cosas, obras que abordan desde distintas perspectivas la maternidad, los vínculos familiares y sus contradicciones.

Una crítica a las fórmulas sobre el amor

Durante la conversación también surgió una crítica hacia una de las frases más repetidas sobre los vínculos afectivos: “si duele no es amor”. Eyras calificó esa afirmación como un “disparate mayúsculo” y planteó que las relaciones humanas pueden estar atravesadas tanto por el placer como por el dolor.

“Vincularnos no es sin dolor”, sostuvo. Para la escritora, reducir el amor a una fórmula cerrada puede ocultar la complejidad de las relaciones y dejar fuera experiencias que la literatura sí permite explorar.

Una vocación que comenzó a los ocho años

Eyras recordó que su relación con la escritura comenzó durante la infancia. A los ocho años atravesó una primera experiencia de frustración vinculada con dos poemas que había escrito, un episodio que quedó asociado a su deseo de escribir y ser leída.

Sin embargo, durante muchos años su vida tomó otro rumbo. Estudió arquitectura y construyó una vida vinculada con esa profesión, la maternidad y un matrimonio tradicional. Según explicó, aquella etapa estuvo marcada por los modelos familiares que había conocido durante su infancia.

“Creo que muy marcada por el mandato de mi madre y mi padre que habían hecho esa misma historia”, sostuvo al recordar esa primera etapa.

Cuando la escritura dejó de ser un hobby

El deseo de escribir que había aparecido durante su infancia nunca desapareció por completo. Con el paso del tiempo, comenzó a ocupar cada vez más espacio en su vida y coincidió con un momento de transformación personal: la caída de su matrimonio.

“La escritura se fue abriendo paso”, expresó Eyras. La autora contó que empezó a escribir con mayor intensidad y que la actividad dejó de ser algo secundario para convertirse progresivamente en una parte fundamental de su identidad.

También recordó que, inicialmente, el padre de sus hijos pensaba que la escritura podía convertirse simplemente en una actividad recreativa. “Tenía la ilusión de que fuera un hobby y no fue así. Me fue tomando”, afirmó.