Poesía como registro vital

Alejandro Roemmers explica qué es la felicidad y Todo lo inolvidable

El escritor y empresario reflexiona sobre la felicidad como una construcción íntima ligada a la memoria, la amistad y la experiencia emocional. “La poesía ha sido como ir dejando constancia de algunos hitos”.

Alejandro Roemmers en +Caras Foto: CARAS

En su nuevo libro, Todo lo inolvidable, Alejandro Roemmers propone una mirada íntima donde la memoria, la emoción y los vínculos ocupan un lugar central: “Son cosas que han ocurrido en nuestras vidas que de alguna manera queremos dejar alguna constancia”, explica, y agrega que la poesía fue siempre su manera de fijar esos momentos: “Hubo algo que me emocionó, conocí un lugar único, viví alguna experiencia intensa, todo eso es un poema”. “La amistad es parte de lo inolvidable”, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).

Alejandro Roemmers es escritor, filántropo y empresario argentino. Es reconocido por su labor literaria, especialmente en la poesía y en la narrativa espiritual; preside la Fundación Argentina para la Poesía. También se desempeña como presidente honorario de la Fundación Americana de Poesía, siendo miembro de honor del Instituto Literario y Cultural Hispánico. En 2023 recibió el premio San Francisco del Vaticano y un doctorado honoris causa en ecología integral. Ha publicado obras como Vivir se escribe en presente de 2020, la novela policial Morir, lo necesario de 2022 y su trabajo más reciente, El misterio del último Stradivarius de 2025.

Tenemos el último libro de Alejandro, Todo lo inolvidable, que va a estar presentando en la feria ahora, en pocos días. Pero primero quiero comenzar por lo que acaba de llegar hace un ratito de España, del homenaje a Vargas Llosa a un año del fallecimiento. Contanos un poco, cómo fue eso.

Muy merecido, la Comunidad de Madrid hizo entrega al hijo de Mario, Álvaro Vargas Llosa, un premio póstumo, premio internacional de las artes y de la cultura. La verdad que fue muy agradable, se hizo ahí en la sede del gobierno de la comunidad, en Madrid, en Puerta del Sol; éramos unos pocos asistentes y luego, esa noche, en el Ateneo de Madrid, hicimos un homenaje también donde, habló Álvaro Vargas Llosa, después yo fui el segundo orador y después leímos partes de obras que había sido todo seleccionado por Álvaro.

Éramos 12 conocidos, amigos cercanos de Álvaro Vargas Llosa, y cada uno iba leyendo un párrafo y así se iban, el relato muy interesante, porque fue como un relato autobiográfico de la vida de él, tomado de distintas novelas, de entrevistas, la verdad estuvo bien. Y también firmamos un acuerdo entre la Fundación Vargas Llosa, la cátedra Vargas Llosa y la fundación que lleva mi nombre

Alejandro Roemmers que tiene sede en España también, y un acuerdo de colaboración para promover las artes en general, no solo la literatura. Queremos hacer como un espacio intercultural y reunir en algunos eventos, pintores, escultores, pero también con músicos, con novelistas o poetas.

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¿Cuál es tu relación con Vargas Llosa?

Él me invitó a formar parte de su fundación primero, en realidad como empresario, para un poco estar al tanto de cómo estaba la Argentina, qué sucedía, porque le gustaba estar muy informado de todo Latinoamérica, porque había personas de todos los países, empresarios, gente de la cultura. Pero después, todas nuestras charlas eran más sobre otro tipo de tema, mucho literatura, y terminamos mucho ya unidos en temas literarios. Hicimos charlas juntos en ferias del libro, por ejemplo, incluso con Jorge Edwards hicimos en la feria del libro en Buenos Aires, vino a presentaciones de novelas, prologó mi última novela.

En realidad fue el último libro que él leyó y lo último que escribió, y lo último que escribió fue el prólogo. Fue el último que escribió y que terminó dictándole a Álvaro porque ya no podía más escribir. Y además le pidió muy especialmente que viniera él a leerlo, cosa que hizo. Vino también su viuda, Patricia, y la verdad que fue muy emocionante, porque me contaba el abogado que realmente él quería dejar ese testimonio y estaba mal, y sin embargo se forzó por escribir este prólogo.

¿Puede haber punto de contacto allí, en personalidades policémicas, en el sentido de que vos sos empresario, pero te dedicás a la cultura, que era un hombre de cultura, pero se dedicaba a la política? ¿Cuánto hay de enriquecimiento tener más de una vida?

Diría al revés, porque yo primero creo que fui poeta, porque empecé a escribir de muy chico. Es decir, que lo de empresario fue un rol muy posterior al de escritor y fue un paréntesis que hice un poco para cumplir con la familia. Mi padre, con buen criterio decía: “Bueno, no te voy a mantener toda la vida, tenés que aprender también la vida y si como escritor o periodista, hay que ver si vas a poder vivir así como estás acostumbrado”. Fue una decisión muy difícil, pero decidí esto. 

¿Sabés por qué te pregunto? Siempre cuento: en la mayor escuela de periodismo del mundo, que es la de Columbia, donde se entregan los premios Pulitzer, no se enseña periodismo como carrera de grado, se enseña como carrera de posgrado. Y se parte de la base de que para ser un buen periodista primero hay que tener otra carrera de grado: abogado, economista, sociólogo.

Y otro periodista escritor, Jorge Fernández Díaz, que ha hecho una carrera grande en el caso de la ficción, tan grande como el periodismo, él plantea siempre que para ser un buen periodista hay que ser más que periodista, coincidiendo con esta idea de la Universidad de Columbia. Entonces, mi pregunta es: ¿te enriquece como poeta haber tenido una experiencia del mundo de lo material? Y viceversa, ¿te enriquece, cuando tenés que dedicarte a la administración de lo material, tener una concepción poética? ¿Una y otra son fuente?

Creo que más en un sentido. Creo que para escribir sí te enriquece mucho conocer muchas personas diversas, muchas opiniones diversas y viajar, conocer otro tipo de culturas. Es decir, eso muchísimo. Y en cuanto al estudio, en el caso de la administración de empresa y de la poesía ahí creo que no tanto, pero sí en la viceversa. Yo creo que un empresario con una formación humanista es muy deseable, porque finalmente la empresa es un grupo humano y esas personas tienen que sentir una pertenencia, que quien los guía tiene valores que ellos comparten.

Tiene que ser un poco como un proyecto común que se quiere también brindar como un modelo de sociedad o de proyecto de vida. Entonces creo que es muy importante, no solo para la motivación, para la cohesión, para elegir a las personas y formar los grupos de personas que van a estar acá. Yo creo que la formación humana es fundamental. Ahora, si al poeta le suma ser empresario, no estoy tan seguro. Me llamaron una vez para entrevistarme alumnos de la Universidad de Harvard porque decían que era un caso muy raro, que tenían registrado que no había casos de poetas y empresarios exitosos en ambas cosas.

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En el caso de Vargas Llosa, el hecho de haberse dedicado a lo público, haberlo intentado y al mismo tiempo ser un gran escritor, ¿nutre una experiencia a la otra? ¿Él te contaba cómo le sirvió para hacer política su comprensión del manejo del lenguaje, la capacidad de construir creativamente ficciones?

Por la temática de él, que siempre era como el poder, digamos, lo que está alrededor del poder, hay muchas víctimas a veces o afecta a muchas personas. El tema del poder, y él escribía mucho sobre eso. Evidentemente el prestigio cultural y el hablar le alcanzó para tener un gran apoyo, pero no para llegar a la presidencia. Estuvo cerca. Pero estoy seguro de que pudo haber sido un excelente presidente, porque tenía una profundidad en el conocimiento humano muy grande. Y lo vemos en sus novelas: trataba todo tipo de personas y tenía mucha curiosidad. Él quería experimentar todo, ir a todos lados, conocer; preguntaba mucho, era una persona que sabía preguntar y sabía escuchar.

hiciste la distinción entre novelista y poeta. No son pocos los casos de que se tienen los dos atributos, pero bueno, existen. ¿Qué características diferentes se encuentran? Si tuvieras que explicar a alumnos de estudios literarios qué hace diferente a un poeta de un novelista.

Pues la diferencia más grande creo que es la síntesis. Yo creo que la poesía tiene que ser síntesis, porque si se explaya mucho ya se forma un cuento o algo. En cambio, la novela puede entrar en mucho más detalle y finalmente es contar historia. El que escribe novela le tiene que gustar contar historias. A mí me gusta contar las historias, me cuesta un poco a veces la longitud de la novela, y comprendo que Borges no haya escrito ninguna, y más los cuentos, porque el cuento sí exige también síntesis. Entonces es mucho más probable que un poeta pueda escribir cuentos. 

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La novela es diferente. Yo no pensé que iba a escribir mi primer libro espiritual, El regreso del joven príncipe. No lo considero una novela, aunque técnicamente es una novela breve. Pero yo lo sentía más como un relato espiritual. La novela es diferente y uno generalmente ahí tiene que dejarse llevar por la historia. El otro día en una entrevista me preguntaban si yo era novelista de mapa o de brújula. Yo nunca había escuchado eso, me quedé mirándolo. Me dijo: “Brújula es el que se deja llevar, empieza y sabe más o menos una dirección hacia donde quiere ir y se deja llevar por la historia".

Y mapa tiene una estructura, más o menos organizados los capítulos, de qué va a escribir en cada capítulo, etcétera. Y unos y otros no entienden cómo alguien puede escribir de una forma o de la otra. Y curiosamente, cuando me hizo la pregunta y me explicó, me di cuenta de que tengo de las dos clases. Tengo dos novelas escritas como brújula y dos como mapa. Y es porque cuando escribo de algo más interior puedo hacerlo como brújula y me dejo llevar.

Cuando parto de algo más externo, como por ejemplo una noticia del diario, ahí sí me organizo con una estructura. Entonces me doy cuenta de que si es más exterior lo puedo planificar más, mientras que si es algo más espiritual interior, no.

Voy con ontologías categoriales respecto de corto, largo, brújula, mapa, cuento, novela. Me contabas en la tanda recién que estás construyendo un sello cinematográfico. Y allí, ¿eso se parece más a la novela o al cuento?

A la novela, a la novela, porque digamos, ya sea película, que es en lo que nos queremos enfocar ahora, o serie, siempre va a haber una historia. Muchas veces hay un libro detrás de la historia. Pero siempre hay que desarrollar un guion.

Contanos un poco, de dónde surge, cuál es su historia, quiénes están detrás.

Hemos reservado lo que vamos a hacer, pero sí creo que ya podemos decir: estoy asociado con guionistas y productores argentinos, con Mariano Cohn y Gastón Duprat, Ellos son muy exitosos como creadores, como guionistas en Argentina. A mí me llegó mucho la película El ciudadano ilustre, pues tiene que ver con la literatura. Y también han hecho una serie que me gustó mucho, que es la de Bellas Artes. Y bueno, estamos pensando hacer algunas películas de caracterización, producciones internacionales, no locales, y con actores de relevancia mundial.

¿Qué te hace aprender de la Argentina verla desde España?

La Argentina la verdad que ha cambiado mucho. En distintas épocas. La primera vez que yo me fui a vivir a España era entre los años 73 y 77. Argentina estaba muy convulsa, con la época de la guerrilla, la inseguridad; luego vino la época de los gobiernos militares; luego se inició el período democrático, que gracias a Dios continúa hasta hoy en día. Y según los momentos hay momentos que tenemos más esperanza, momentos que nos dan menos esperanza.

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¿Fuiste teniendo altibajos en la relación emocional con tu país?

Yo amo la Argentina porque Argentina tiene tantas cosas. Además de que somos bendecidos por el paisaje y la naturaleza, los recursos naturales, pero los paisajes, la inmensidad, es maravillosa. Pero la gente también: la gente en Argentina es muy amable, muy abierta, gente que le gusta celebrar, cree mucho en la amistad. Yo también creo mucho en la amistad. Entonces celebramos la amistad. En otros lugares del mundo ya nadie se toma tanto tiempo, no está dispuesto a hacer esos sacrificios por un amigo que somos capaces de hacer acá.

¿Y qué es Todo lo inolvidable? ¿La amistad es parte de lo inolvidable?

Sí, la amistad es parte de lo inolvidable. Son cosas que han ocurrido en nuestras vidas que de alguna manera queremos dejar alguna constancia. Y para mí la poesía ha sido como ir radicando constancia de algunos hitos. Entonces, cuando leo poemas escritos hace mucho tiempo, me acuerdo de todos esos hechos y la verdad que me emociono todavía hoy día.

¿Te sentás a escribir, el mundo se detiene, desaparecen los problemas?

Sí, yo no sé si desaparecen pero uno se olvida de ellos totalmente. Sí, yo creo que es una terapia, es como un reciclado interior. Y sí, para mí desaparece todo. Cuando me pongo a escribir un poema o un párrafo de la novela es como que desaparece absolutamente todo.

¿Tenés necesidad de sentarte a escribir en algún momento especial de angustia?

Sí. La poesía fue mi gran compañera espiritual durante muchos años, años de más melancolía, porque nos fuimos de Argentina a vivir a España, todos mis amigos quedaron acá. Era época en que no había celulares, era muy difícil contactarse. Y la poesía fue mi gran consuelo espiritual, mi compañera y sí, mi terapia.

¿Y qué edad tenías?

En ese momento tenía 15 años cuando nos fuimos y 20 recién cumplidos cuando volví.

¿Y hoy también te pasa?

Sí, cuando murió mi hermano menor fue instintivo: no había otra cosa que yo pudiera hacer que sentarme y escribir.

Vuelvo al punto: en la escritura hay un proceso de sanación.

Sí. Además, yo me siento poeta. Lo de empresario fue circunstancial. La sensibilidad es algo que uno trae consigo.

 

RM/ff