Politica cambiaria libertaria

Alejandro Vanoli: “Los demonios del dólar renacerán por las elecciones en 2027 si pierde Trump”

El expresidente del Banco Central analizó el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre la economía local y advirtió sobre los riesgos cambiarios de los próximos años. "Si el Gobierno no recalcula la política económica, los problemas estructurales y coyunturales argentinos empeorarán", alertó.

Alejandro Vanoli sobre la salida del cepo: “Es un plan B que se impuso por la pérdida diaria de reservas” Foto: Cedoc Perfil

El economista Alejandro Vanoli  advirtió que la economía argentina enfrenta un escenario atravesado por la inflación, el atraso cambiario y las tensiones internacionales. En cuanto a sus proyecciones para 2027, el expresidente del Banco Central sostuvo que si Donald Trump pierde las elecciones de medio término, los "demonios cambiarios" podrían resurgir. "Si el Gobierno recalcula un poco puede evitarlo, pero es difícil que lo haga", señaló en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). 

Alejandro Vanoli es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Es profesor titular de Finanzas Internacionales y profesor asociado de Economía Internacional en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. En la gestión pública se desempeñó como presidente del Banco Central de la República Argentina entre 2014 y 2015. Previamente, entre 2009 y 2014, fue presidente de la Comisión Nacional de Valores, y anteriormente fue vicepresidente de esa institución entre 2006 y 2009. También fue director ejecutivo de ANSES entre 2019 y 2020, durante el inicio de la gestión de Alberto Fernández. 

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¿Lo que está pasando en Medio Oriente termina beneficiando o perjudicando a la Argentina? ¿Los perjuicios podrían ser de corto plazo con un aumento de la inflación, pero los beneficios de mediano y largo plazo, porque demuestran la importancia que tiene el proveedor de gas y de petróleo, pero en un lugar tranquilo, alejado de los conflictos, y que esto podría motivar mayores inversiones en la Argentina?

Hay efectos positivos y negativos. Hay un efecto muy negativo inflacionario, no solamente directo de lo que es el costo del petróleo, sino cómo esto se va trasladando a los distintos productos y cómo va encareciendo los seguros y el transporte. Otro efecto negativo también tiene que ver con el aumento de la prima de riesgo, y esto está generando, en el conjunto de los mercados emergentes, que bajen el precio de los activos. Ahora, a diferencia del contexto de enero, donde varias empresas podían financiarse en el mercado y la Argentina volvía a soñar con emitir en el mercado internacional, esto parece lejano.

Sin duda que, en un entorno internacional de mayores precios de los commodities, haciendo la salvedad de cómo el entorno financiero complica y de cómo nos complica la inflación, hay una oportunidad en términos de mayores exportaciones, particularmente de energía. Pero si bien es cierto que la Argentina está geográficamente en una zona alejada del conflicto, el hecho de que la Argentina tome un partido tan directo por Estados Unidos e Israel puede introducir alguna incertidumbre. Recordemos lo que pasó en los años 90 en el gobierno del presidente Carlos Menem. Así que creo que esto opaca un poco la oportunidad geográfica y habrá que ver tanto la duración como la profundidad del conflicto, como las decisiones que tome el gobierno argentino para poder calibrar el impacto de los efectos de la guerra.

Entrevistamos a uno de los principales organizadores de la Argentina Week en Nueva York, el presidente para Argentina y los países limítrofes de JP Morgan, Facundo Gómez Minujín, quien planteaba las proyecciones para este año son de un crecimiento de más de 3% del producto bruto, una inflación más cercana al 27% y cierta preocupación el atraso cambiario. Me gustaría tu propio pronóstico respecto de este 2026. ¿Cuáles son tus luces y sombras de la economía de este año?

Voy a hacer una estimación que estamos recalibrando con el equipo. Siempre hay que trabajar con escenarios, porque no es lo mismo un precio del petróleo de 100 dólares que un precio del petróleo de 120 o más alto. Eso cambia todas las cuentas. Un crecimiento como el que plantea el JP Morgan implica más o menos muy poco respecto al arrastre estadístico. Pensemos que si en la Argentina no hubiera ningún aumento este año del producto, solo esa estabilidad implicaría un crecimiento del producto de casi 2% por arrastre respecto al año pasado.

Respecto de la inflación, yo creo que el 27% es el piso, pero no solamente por el impacto de la guerra y el impacto en alimentos, sino porque la Argentina está teniendo una inflación inercial antes del conflicto de la guerra. Desde mayo la inflación no para de subir y se ha estabilizado en un piso muy alto, arriba del 2,5% mensual, tocando 2,9%. Esto plantea dilemas, porque la inflación determina el ajuste del tipo de cambio.

Entonces, el riesgo para este año es que una mayor inflación genere una mayor devaluación, y esto se arrastra a los combustibles y a los servicios. Me parece que el contexto global y las particularidades de Argentina determinan una combinación bastante fea, que tiene que ver con una inflación creciente y un entorno recesivo, lo que los economistas llaman stagflation o inflación con recesión.

Fuera de las cuestiones sobre las cuales poco podemos hacer y que determinan estas proyecciones, yo creo en un crecimiento módico este año y una inflación más cerca del 30% que del 27%. Va a depender mucho de lo que haga el Gobierno. Depende de si el Gobierno se solaza en decir que lo que pasa es por la guerra y continúa no haciendo nada por la economía real, o si en una mirada más pragmática, obligada por las circunstancias, decide tomar medidas que están tomando países con gobiernos de derecha, de centro derecha y de centro izquierda, es decir, tomar medidas que protejan un poco el mercado interno.

Si el gobierno no toma alguna medida para aliviar la situación de los sectores productivos y, por otro lado, no toma algunas medidas que traten de aislar el impacto de la inflación internacional en los alimentos, la situación va a estar más complicada. Mucho más si pensamos que, por el mero decurso de las instancias internacionales, va a haber una mayor inflación y una mayor devaluación que de por sí va a golpear más el bolsillo del consumidor argentino.

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¿Cómo imaginás que va a evolucionar el dólar? Ahora tenemos una actualización del techo de la banda por inflación, lo que no quiere decir que sea una actualización automática del precio, porque en la medida que no toque el techo de la banda eso no lo afecta. ¿Creés que se va a ir al techo de la banda o que va a seguir estando por debajo?

Naturalmente el dólar debería subir por todo lo que comentamos y acompañando un poco lo que está pasando con otras monedas emergentes. Brasil devaluó un 2%. Es decir, sería complicado que el Gobierno convalide un mayor atraso cambiario, dada la situación. Hasta ahora, en estas semanas, el Gobierno ha intervenido fuertemente: ha dejado de comprar reservas, ha intervenido en el mercado de bonos y ha intervenido en el mercado de futuros para tratar de que el tipo de cambio esté más cerca de 1.400. Entonces, es un equilibrio muy finito.

El Gobierno no puede convalidar subas abruptas, pero tampoco puede retrasarse más, porque si no este equilibrio en la balanza comercial que está logrando por las mayores exportaciones en energía y por la recesión, en un contexto donde no estén entrando dólares financieros y está subiendo el riesgo país, se puede complicar la acumulación de reservas y esto generar una mayor vulnerabilidad. Y ya no lo digo yo, que soy un economista con una mirada crítica del gobierno de Milei, sino que cuatro bancos de inversión, incluso JP Morgan, han señalado que la Argentina tiene una gran vulnerabilidad en este entorno internacional producto de la falta de acumulación de reservas.

Carlos Melconian decía que un dólar de 1.650 sería mejor hoy que este de 1.430. ¿Terminaría siendo positivo para la economía en su conjunto, más allá de los efectos negativos que tuviese en la inflación, que el dólar fuese más cerca del techo de la banda que quedarse tan atrás?

Me parece que todos somos conscientes de que el dólar está atrasado y, más que una discusión de economistas o de políticos, cuando vemos que cada vez más argentinos están comprando en plataformas del exterior y en plataformas chinas, o en países limítrofes, es una señal inequívoca, ahora y en el pasado, de que hay un problema con el atraso cambiario. Todos los días pymes y empresas transnacionales están suspendiendo o están cerrando. Así que me parece que es importante que el dólar esté en un nivel más alto para paliar un poco los efectos. No es solo el tipo de cambio, pero por otro lado, más allá del nivel, me parece que es importante que el tipo de cambio no fluctúe demasiado, ni apreciándose, lo que daña a la economía real, ni tampoco subiendo y generando expectativas de inflación o de volatilidad financiera, que también en un país con las características de Argentina es muy negativo.

¿Cómo imaginás el 2027?

Parece muy a largo plazo. Realmente cuesta, pero hay algo que es cierto. Evidentemente tenemos problemas estructurales, un mundo complejo. Creo que va a ser clave qué va a pasar con la elección de medio término de Donald Trump en noviembre. Esto puede condicionar mucho lo que pase en el mundo y en Argentina. Pero creo que tenemos un problema adicional en 2027, que es un año electoral en Argentina.

De mínima, y en un contexto parecido al actual, los demonios cambiarios que vivimos en 2025 y que solo pudieron ser de alguna manera encapsulados con la asistencia del gobierno de Estados Unidos renacerán por las elecciones en 2027 si pierde Trump. Así que corremos un riesgo de que la situación internacional se deteriore, y que si el Gobierno no recalcula la política económica, los problemas estructurales y coyunturales argentinos empeorarán.

No es cierto lo que dice el Gobierno de que la macro esté bien. La macro tiene muchos problemas, muchas fragilidades, y la micro está bastante mal. Existe el riesgo, entonces, de que el arrastre de 2026 genere un 2027 más complejo es muy alto, que de por sí cada año electoral en Argentina es muy complejo.

¿La derrota de Trump más los demonios del dólar de los años electorales harían una combinación explosiva?

Creo que el Gobierno aún está a tiempo de tomar medidas, como corregir la política cambiaria, tomar políticas para sostener un poco el consumo y los ingresos, y paliar las consecuencias sobre el aparato productivo y frenar importaciones en este contexto tan protector mundial. Creo que si el Gobierno recalcula un poco puede evitarlo, pero es difícil que lo haga y los riesgos latentes son enormes.

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