Editorial de Jorge Fontevecchia

Día 1038: La salud del Papa y la preocupación argentina

Entre la preocupación por la salud de León XIV y los cálculos de la Casa Rosada, la posible visita papal amenaza con convertirse en un parteaguas político e ideológico para la gestión libertaria.

Día 1038 editorial de Jorge Fontevecchia Foto: +Perfil

El Papa Francisco se fue de este plano sin visitar su país y ahora su sucesor —quien con su impronta y sus modos tiene una manera de ver el mundo similar a la que tuvo el Papa argentino— entró en una operación que podría complicar su encuentro con millones de fieles en Argentina. ¿Vendrá finalmente León? Y si efectivamente viene, ¿tendremos la apertura para escuchar sus palabras?

Si por un momento olvidábamos que la historia la hacían las personas, con sus fortalezas y debilidades y particularmente con sus cuerpos y su salud a cuestas, la internación del Papa León XIV nos lo recuerda. Detrás de los grandes discursos y acciones que tuercen el camino de los acontecimientos, hay personas que se alegran, sufren o, inclusive, se enferman.

La gestión de la salud papal pasó de ser un secreto de Estado celosamente guardado a un ejercicio de comunicación pública y medicina de alta complejidad. Durante siglos, las dolencias de los pontífices se ocultaban para evitar intrigas en la Curia y especulaciones políticas, anunciándose casi al borde de la muerte. El gran quiebre ocurrió con Juan Pablo II: tras el atentado de 1981, el Policlínico Gemelli se convirtió en el "Vaticano III" y la vulnerabilidad física del Santo Padre se expuso ante las cámaras como un testimonio de fe.

Francisco profundizó ese cambio al hablar abiertamente de sus dolencias e instar a romper el tabú, y hoy León XIV consolida una era de absoluta transparencia institucional, anunciando él mismo sus intervenciones desde el Ángelus antes de ingresar al hospital. Cuando hay una internación de una persona tan determinante como el Papa, la información que se genera trasciende los muros de los hospitales y se vuelve parte del debate público, porque cada parte médico tiene su impacto en mayor o menor medida.

Particularmente, a gran parte de los argentinos, además de estar preocupados por la salud del Sumo Pontífice, nos inquieta la viabilidad de su visita al país. Es decir, al Papa lo operarán hoy de un nódulo pulmonar. Luego, tiene tres semanas para recuperarse y enfrentará, durante su gira por Sudamérica, unos 14 viajes en avión y estará en localidades del Perú a unos 3 mil metros de altura. Un verdadero desafío desaconsejado por varios especialistas. Por otro lado, la "paradoja pulmonar" entre ambos papas expone un contraste llamativo: Francisco vivió más de seis décadas con un solo pulmón funcional —tras la extirpación parcial del lóbulo derecho a sus 21 años— y, pese al desgaste de su pontificado y su frágil salud final, esa secuela nunca fue la causa directa de sus crisis médicas graves.

El papa León XIV mantuvo su agenda habitual pese al anuncio de la operación por un nódulo pulmonar

En contraste, León XIV (Robert Prevost), un hombre físicamente dotado, aficionado al tenis y con un perfil deportivo muy activo, terminó enfrentando una cirugía torácica al detectársele un nódulo pulmonar en pleno ejercicio del papado. Esta realidad genera que, aunque el papa mantenga su gira, las actividades que realice puedan verse disminuidas o restringidas comprensiblemente por su salud.

Para el Gobierno es una noticia muy importante cuya evolución seguirá minuto a minuto. La gestión libertaria había designado a Karina Milei y al canciller Pablo Quirno para negociar con los diplomáticos de la Santa Sede el itinerario de la visita del Papa León al país. Desde el comienzo de las conversaciones, Quirno y Karina mostraron su preocupación de que la llegada del papa no se transforme en una plataforma de críticas contra su gestión, de valores totalmente antagónicos a los del Sumo Pontífice. Intentaron, por ejemplo, que el Papa decline una actividad con los sectores del mundo del trabajo, empresarios, sindicalistas y movimientos de trabajadores de la economía popular.

Sin embargo, el Papa se mantuvo firme y planteó que esa actividad debía mantenerse. Ahora, con un León de salud delicada, probablemente varias actividades deban reverse para adaptarse a su estado. Esto, para el Gobierno que venía discutiendo cada actividad para reducir su impacto opositor, es de vital importancia. ¿Es realmente tan peligroso para un régimen político de valores opuestos al cristianismo la visita de un papa? Para responder esta pregunta, podemos viajar en el tiempo a finales de los ochenta del siglo XX.

La primera visita de Juan Pablo II a su Polonia natal en junio de 1979 es recordada por historiadores y politólogos como el catalizador psicológico y político que dinamitó las bases del bloque soviético en Europa del Este. Aunque el régimen comunista polaco —estructurado bajo el modelo de control estatal, censura y policía secreta— intentó acotar los movimientos del pontífice, el viaje desencadenó una transformación social de alcance geopolítico e irreversible. El impacto fundamental del viaje no fue militar ni económico, sino moral y espiritual.

Durante nueve días, más de 13 millones de personas —un tercio de la población del país— se volcaron a las calles y plazas para participar en las misas multitudinarias. Los regímenes totalitarios se sostienen en la atomización de la sociedad y en el aislamiento del individuo; al verse congregados masivamente, los polacos experimentaron una revelación colectiva: descubrieron que eran la abrumadora mayoría y que la burocracia del Partido Comunista se mantenía únicamente sobre la base del miedo.

Las palabras del Papa en la Plaza Victory de Varsovia, invocando la renovación de la tierra polaca, quebraron la parálisis social bajo la célebre premisa de "¡No tengan miedo!". Catorce meses después, en agosto de 1980, la mecha encendida por la visita papal derivó en la huelga masiva de los astilleros de Gdańsk. Allí nació el sindicato independiente Solidarność (Solidaridad), liderado por Lech Wałęsa, la primera organización obrera libre dentro del bloque soviético. Protegidos por la autoridad moral de la Iglesia, los trabajadores exigieron libertades civiles y reformas democráticas.

La incapacidad del régimen para aplastar el movimiento sin generar un levantamiento total condujo a las negociaciones de 1989 y a las primeras elecciones semilibres, donde el comunismo fue barrido en las urnas. Este hito polaco desató un efecto dominó que culminó en la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética, llevando al propio Mijaíl Gorbachov a reconocer que la apertura del Telón de Acero hubiera sido imposible sin la figura de Juan Pablo II. Al recordar esta historia, entendemos mejor el temor de los Milei.

Volviendo con el impacto internacional de la salud del Sumo Pontífice, vamos a tomar fragmentos de diarios de Estados Unidos, donde nació Robert Prevost (actual Papa León XIV), de Italia, país en el que queda el Vaticano, y de Perú, país con el que tiene un vínculo privilegiado por haber vivido 21 años y ser misionero, administrador apostólico y obispo de Chiclayo. En Estados Unidos, el portal de noticias católicas Angelus News —a través de la firma Courtney Mares— señala que el ingreso hospitalario del Papa estadounidense altera eventos de relevancia doctrinal e institucional.

La salud del papa León XIV abre interrogantes sobre su visita a la Argentina y la gira por Sudamérica

La cronista cita al sacerdote Giacomo Costa, consultor de la Secretaría General del Sínodo, quien confirmó en conferencia de prensa que León XIV tenía un firme deseo de escuchar y participar en las deliberaciones eclesiales, pero debido a su recuperación solicitó postergar la presentación del informe final para analizarlo personalmente una vez dado de alta.

Asimismo, la agencia norteamericana EWTN News recoge la declaración del cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, quien pidió a los fieles de la diócesis natal de Robert Prevost unirse en oración por la labor de los cirujanos y por su pronta recuperación. A su vez, la plataforma informativa de EWTN detalla que el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Japón, Tarcisio Isao Kikuchi, reveló haber recibido un mensaje directo del pontífice tras los chequeos, en el cual León XIV le transmitió tranquilidad al asegurarle que la intervención no tenía carácter de urgencia.

Por su parte, la cobertura en Italia se enfoca en el procedimiento médico y la preparación hospitalaria. El servicio oficial de la Santa Sede, Vatican News, informa que la Prefectura de la Casa Pontificia dispuso la cancelación de las audiencias públicas y privadas hasta el 20 de octubre para garantizar siete días de reposo posoperatorio. Desde la agencia especializada ACI Prensa, la periodista Victoria Cardiel cita precisiones brindadas por la Oficina de Prensa del Vaticano, donde se aclaró que el diagnóstico derivó de revisiones habituales y no de un deterioro repentino de la salud del pontífice.

En América Latina, la agencia peruana Andina destaca la inquietud sobre cómo afectará la convalecencia la agenda de viajes del Papa a la región, recordando sus profundos lazos con el Perú por su labor como obispo de Chiclayo. El medio oficial peruano cita el propio anuncio del pontífice tras el rezo del Ángelus, en el que León XIV explicó a la multitud que el nódulo fue detectado en una fase muy temprana, bien localizado, y que decidió operarse siguiendo el consejo de sus médicos.

Cardenal Rossi sobre el papa León XIV: "Mantenemos la ilusión y el deseo de que lo tengamos acá”

Volviendo a nuestro país, decíamos que no tuvimos la gracia de recibir a Francisco como Papa en sus 12 años de papado. Francisco planteaba que no quería que su figura sirviese para ensanchar la grieta. Es decir, no quería servir a la polarización política del país. Siendo arzobispo de Buenos Aires tuvo discusiones y enfrentamientos tanto con los gobiernos de los Kirchner como con la administración porteña de Mauricio Macri y el PRO.

Es decir, políticamente no estaba con ningún lugar de la grieta en particular. Sin embargo, cada gesto o reunión que tenía era sobreinterpretado como una validación interna por cada bando político. El hecho de que Francisco fuese argentino hacía que cada palabra tuviese esa interpretación. León, al ser norteamericano, no carga con ese problema. Todo lo que dice y hace, lo hace desde sus convicciones y formación pastoral. Esto no quita que tenga un fuerte impacto y que tenga una fuerte contrariedad con toda la agenda de la extrema derecha representada por Milei en Argentina. Esto es lo que preocupa a Milei: un gobierno en oposición total a lo que piensa el Papa en un país de mayoría católica.

El Papa está por visitar el país y es natural que en sus palabras, acciones y gestos se manifieste esta discordancia. Si bien hay muchas diferencias entre el pensamiento del Presidente y el del Sumo Pontífice, quizás la divergencia más importante sea la de la justicia social. Para Milei, es textualmente “un delito”, porque “representa un robo y un trato desigual ante la ley”. Para Milei, cobrar impuestos a los que más tienen para ayudar a los que menos tienen es un acto delictivo; y para León XIV, es una pieza fundamental de su doctrina.

Además, recordemos que el mismo nombre de León viene como continuador de León XIII, quien creó la Doctrina Social de la Iglesia para responder a los problemas que surgían con el capitalismo naciente. Imaginen que el Papa tiene la idea de hacer misas para millones de personas y de visitar a personas que sufren con el modelo Milei, como los discapacitados del cottolengo Don Orione. El mundo va a poner los ojos ante los caídos del modelo libertario y se podrá ver lo antagónico de dos formas de entender el mundo: una que cuida y ayuda a los que sufren y otra que los ignora y ataca.

Esta crítica la viene haciendo la oposición, pero al haber formado parte de gobiernos que también generaron estos problemas, no tienen la legitimidad que tiene el Papa para decirla. Además, la masividad que puede convocar la agenda de León puede servir como plataforma de unificación programática de la oposición. Es probable que las prioridades de León sirvan como puntos en común de una oposición totalmente fragmentada, pero que unida representa a la mayoría de la sociedad argentina reflejada en las encuestas.

Sin embargo, los vientos que soplan en Argentina y la región muestran un escenario de valores contrarios al cristianismo. El individualismo y la despreocupación por el sufrimiento ajeno parecen ser hegemónicos si tomamos como dato los valores manifiestos de los presidentes que vota la mayoría. Por eso, esperemos que el Papa tenga salud para visitar nuestro país y esperemos tener la amplitud suficiente para poder escuchar y asimilar sus palabras.

 

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

 

 

 

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