Día 830: Empieza la tormenta y Milei sin paraguas
La economía argentina empieza a mostrar señales de desgaste justo cuando el frente internacional se vuelve más inestable y exigente. A dos años de gestión, las tensiones externas y los datos locales empiezan a alinearse como nubes de tormenta sobre un gobierno que parece cada vez más expuesto.
¿Se está formando una tormenta perfecta para Javier Milei? En el comienzo del Poema de los dones de Jorge Luis Borges, el autor argentino escribió uno de los comienzos más célebres y quizás más perfectos de la historia de la poesía argentina. “Que nadie rebaje a lágrimas o reproches, esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me ha dado a la vez los libros y la noche”. Sucede que Borges siempre quiso ser director de la Biblioteca Nacional y le llegó cuando se quedó ciego. Por eso, celebra “la maestría de Dios y su magnífica ironía”. Probablemente, este Dios tan magníficamente irónico nos haya dado como Presidente, un economista experto en crecimiento con y sin dinero, que tiene todos los indicadores económicos con alertas de tormentas.
Ayer se conoció que aumentó la desocupación y hoy es tapa de todos los diarios: 7,5%, esto es 193 mil nuevos desocupados, 1,7 millones en total. Ayer mismo se conoció que cerraron 22.600 empresas desde que Milei es presidente, esto, sumado a los despidos en el Estado, explica el aumento en la desocupación. Si no fuera por las apps como Uber o Rappi, el número sería aún mayor y ahora con el aumento de los combustibles hasta ese trabajo pasa a rendir menos como lo explicaremos más en detalle en esta columna.
Desde el Gobierno, el plan parece haber sido enfriar la economía para bajar la inflación. Es decir, como diría Mauricio "Tato" Borensztein en su genial monólogo, que la gente no tenga plata, no pueda comprar ni peines, ni peinetas, arroz o lo que sea, hace que los precios bajen. Sin embargo, la inflación hace nueve meses que no baja. Para ser más preciso hace nueve meses que el número es igual al mes anterior o más alto.
¿Cómo está impactando esto en los bolsillos de los argentinos? ¿Tenderá a mejorar esta situación?
Según el último informe de la consultora Empiria, en febrero la inflación golpeó con más fuerza a los sectores vulnerables, alcanzando un 3,3% para los hogares más pobres frente al 2,9% de los más ricos. Este fenómeno se explica porque los mayores aumentos se dieron en alimentos y servicios básicos como la luz y el gas, que son precisamente los gastos que ocupan casi todo el presupuesto de las familias con menos ingresos.
Además, el documento destaca que la llamada inflación núcleo, que es el índice que mide los precios que no dependen de decisiones del gobierno o de la estación del año, subió al 3,1%, mostrando que la presión sobre los bolsillos sigue acelerándose a pesar de que algunos rubros como la ropa se mantuvieron estables.
Con un acumulado de casi el 6% en solo dos meses, el panorama para el resto de 2026 sugiere que el costo de vida seguirá subiendo a un ritmo similar al del año pasado, alrededor de 30% anual, rompiendo la tendencia anual de descenso año contra año y consolidando una tendencia de ocho meses de alzas consecutivas.
Además, los últimos indicadores muestran que la morosidad familiar ha escalado hasta el 20% en rubros críticos como las expensas y los servicios básicos. Este fenómeno refleja que el presupuesto de los hogares argentinos ha llegado a un punto de saturación donde las familias se ven obligadas a elegir qué facturas dejar de pagar para poder cubrir la canasta de alimentos. El impacto en la economía es multidimensional y genera un efecto de asfixia en la cadena de pagos. Por un lado, el aumento de la deuda en servicios públicos presiona a las empresas distribuidoras, que ante la falta de cobro tensionan su relación con el Estado reclamando mayores subsidios o nuevos aumentos de tarifas. Por otro lado, la morosidad en alquileres y expensas deteriora el mercado inmobiliario, aumentando la desconfianza de los propietarios y reduciendo la oferta de vivienda.
En el ámbito financiero, este crecimiento del incumplimiento encarece el costo del crédito al consumo. Como los bancos y las tarjetas de crédito enfrentan una mayor tasa de morosos, aumentan las tasas de interés y endurecen los requisitos para otorgar nuevos préstamos, bloqueando el acceso al financiamiento justo cuando las familias más lo necesitan para puentear la crisis. Este círculo vicioso retrae el consumo interno, que es el motor de gran parte de la actividad económica nacional, profundizando la recesión. Además, la morosidad familiar actúa como un lastre para la recuperación del salario real, ya que cualquier incremento de ingresos se destina primero a cancelar deudas acumuladas con intereses punitorios en lugar de volcarse a la compra de bienes o servicios.
En definitiva, la acumulación de deudas en los hogares se ha transformado en un shock de oferta y logística interna que traba la circulación del dinero y debilita la sostenibilidad del programa económico a largo plazo.
Ahora sí de magníficas ironías hablamos, es interesante volver hacia el doble papel de Donald Trump en el gobierno de Milei y por lo tanto, en Argentina. Si fue quien salvó a Milei de un desenlace electoral desastroso luego de la derrota bonaerense a manos del gobernador Axel Kicillof, con aquel préstamo de 20 mil millones de dólares que frenó una corrida potencialmente fatal para el libertario, ahora las acciones del republicano pueden desatar una tormenta sobre el Presidente que se encuentra sin paraguas y, lamentablemente, desprotegiendo a los argentinos.
Trump, que hace días había anunciado que la guerra estaba terminada, envió un ataque aéreo junto con Israel al yacimiento de South Pars, que es la parte iraní del campo de gas que comparte con Qatar en el Golfo. Ante esto, el régimen iraní emitió una alerta de evacuación para las instalaciones energéticas de sus vecinos (incluyendo a Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes) y cumplió con su advertencia bajo la consigna de "ojo por ojo".
Entonces, Irán lanzó el ataque con misiles contra el complejo de Ras Laffan, conectado bajo el lecho marino del Golfo Pérsico con South Pars. Estos ataques representan un golpe directo al corazón del suministro energético mundial. Ras Laffan no es una planta cualquiera, sino el centro logístico de exportación de gas natural licuado más grande del planeta, y este incidente pone en riesgo cerca del 30% de la oferta global.
La situación es crítica porque el mercado ya estaba operando bajo mucha presión, y ahora se transforma una crisis de precios en un problema real de falta de combustible y fallas logísticas que podrían durar meses.
La reacción económica fue inmediata y violenta. El petróleo saltó por encima de los 110 dólares y el precio del gas en Europa aumentó un 75%, superando los 56 euros por megavatio hora. Este encarecimiento no solo afecta las facturas de luz y gas de los hogares, sino que impacta en todos los costos industriales y genera una nueva ola de inflación a nivel global, ya que el gas es fundamental para producir electricidad y calor en las fábricas.
Para Argentina, las consecuencias son dobles y muy preocupantes. Por un lado, el país deberá enfrentar costos mucho más altos para importar los barcos de gas necesarios para cubrir el pico de consumo en invierno, lo que obligará al Gobierno a elegir entre aumentar los subsidios o trasladar ese costo a las tarifas de los usuarios. Por otro lado, el conflicto en el Golfo afecta la ruta por donde pasa el 30% de los fertilizantes del mundo, lo que encarece la producción agrícola y termina impactando en el precio de los alimentos.
Siguiendo con la magnífica ironía de Trump, salvador y a la vez, potencial verdugo involuntario de Milei, la Reserva Federal de Estados Unidos, que funciona como el banco central de ese país, decidió no mover sus tasas de interés y mantenerlas entre el 3,5% y el 3,75%. Aunque esto era lo previsto, el trasfondo de la decisión muestra un panorama más pesimista de lo que se creía hace apenas unos meses.
El cambio de humor en los funcionarios estadounidenses es clave: mientras que a finales del año pasado el debate era cuántas veces iban a bajar las tasas para abaratar el crédito, ahora la mayoría duda incluso de hacer un solo recorte en todo 2026. Esto sucede porque la inflación en Estados Unidos no está bajando tan rápido como esperaban y casi todos los integrantes de la Fed temen que los precios suban más de lo proyectado.
Para Argentina, esto se traduce en dos problemas concretos. Primero, si la inflación en el resto del mundo sigue alta, los productos que el país importa llegan más caros, lo que mete una presión extra a los precios locales que el Gobierno intenta estabilizar. Segundo, mientras las tasas de la Fed se mantengan altas, el costo de pedir prestado dinero en el exterior sigue siendo caro, lo que dificulta que el país consiga financiamiento para pagar o refinanciar su deuda en dólares y en cualquier caso no reduce el costo de intereses como se esperaba.
Todo esto, provocó entre otras cosas que solo ayer haya subido 23 puntos el riesgo país, pasando de la casa de los 500 a los 600 puntos precisamente 603. En la última semana subió cien puntos.
Para bajar a lo concreto, el impacto de esta tormenta que se avecina en la vida de todos los días vamos a poner un ejemplo. Decíamos que gracias a apps como Uber o Rappi, el desempleo subió pero no lo hizo tanto teniendo en cuenta las más de 22.600 mil empresas que cerraron desde que Milei es presidente.
Sin embargo, estas noticias desencadenan un conjunto de consecuencias asfixiantes para los trabajadores de aplicaciones de reparto y transporte. Ya en Argentina. El aumento del petróleo a nivel internacional por el conflicto bélico disparó el precio de los combustibles locales, que ya acumulan una suba del 10% solo en lo que va de marzo, llevando el litro de nafta súper por encima de los $1.800.
Para un chofer de Uber, esto significa que el costo de su jornada laboral subió más de un 10% en pocos días. Al mismo tiempo, como hay cada vez más personas volcándose a estas aplicaciones ante la pérdida de empleos formales, los precios de los viajes bajan por el exceso de oferta. Esto obliga a los trabajadores a pedalear o conducir muchas más horas para cubrir los mismos gastos básicos que antes.
El impacto no es solo en el combustible, sino en una estructura de costos de vida que se volvió asfixiante. Según el informe, una familia tipo necesita casi tres millones de pesos por mes para cubrir servicios y alquiler, con aumentos en colegios y prepagas que superan largamente la inflación promedio. En este contexto, el trabajador de plataformas queda atrapado entre gastos fijos que vuelan y un ingreso que se licúa por el costo de salir a la calle.
Ahora, podríamos pensar que a pesar de las tormentas internacionales y los problemas locales, Milei tiene todavía un fuerte respaldo popular, producto de su triunfo electoral hace apenas cinco meses. Sin embargo, si pensáramos eso, estaríamos equivocados. Cinco meses en Argentina son años en otro país.
Las últimas encuestas muestran que la caída en la imagen de Javier Milei ya no es una percepción aislada sino un dato consistente entre consultoras de distinto perfil. El caso más contundente es el de Atlas Intel, que en su medición de febrero registró un salto de la imagen negativa al 57% y una baja de la positiva al 41%, configurando el peor diferencial desde su llegada al poder y marcando un punto de inflexión en la opinión pública.
En paralelo, los estudios más recientes de Giacobbe —una firma habitualmente cercana al oficialismo— también confirman el deterioro. En su informe de febrero la imagen negativa ya roza el 50% (49,6%), mientras la positiva cae al 41,7%. Incluso en mediciones internas del espacio libertario, Milei empieza a perder centralidad relativa y a mostrar signos de desgaste político, un dato cualitativo que refuerza la tendencia.
Aunque con matices metodológicos, otras consultoras que vienen midiendo el clima social en 2026, como Trespuntozero, coinciden en señalar un escenario más competitivo y menos favorable para el oficialismo, con una pérdida de intensidad del apoyo original y mayor volatilidad electoral. La convergencia es clara: cae la valoración positiva, crece la negativa y se amplía el diferencial desfavorable.
Lo novedoso no es solo el descenso, sino su simultaneidad. A diferencia de otros momentos, donde las encuestas mostraban dispersión, hoy distintas mediciones —internacionales y locales, oficialistas y críticas— describen el mismo movimiento. Milei conserva todavía un núcleo duro relevante, pero entró en una fase distinta de su ciclo político: ya no es un liderazgo en expansión sino uno que empieza a administrar desgaste, con números que, por primera vez, lo ubican más cerca del rechazo mayoritario que del apoyo dominante.
En la misma línea, en una interesante nota de Mora Jozami en Seúl se explicó que el índice de irascibilidad social llegó a -14, es decir, en niveles peores que inclusive septiembre del año pasado, cuando Milei perdió por más de trece puntos porcentuales con el peronismo bonaerense.
Lo que está en el núcleo de esta baja en la popularidad de Milei es el deterioro de las condiciones de vida de la sociedad. Por poner un ejemplo, en el primer bimestre de este año retrocedió 13,8% el consumo de carne en la mesa de los argentinos. Esto genera que en este momento, el consumo de carne sea el más bajo en los últimos veinte años.
Una de las principales claves de cómo evolucione la política argentina en los próximos meses se confirmará en las encuestas que midan cómo impactan en la opinión pública las novedades del caso Libra. Recientemente se conoció que Novelli, la noche del 30 de enero de 2025, luego de una reunión en la oficina de Karina Milei y que se presume se cerró el acuerdo para que el Presidente promocione el memecoin, envió mensajes por Whatsapp buscando precios de BMW, Rolex y terrenos en zona norte. “Tiene que ser cash”, decía Novelli y agregaba irónicamente: “ahora tengo algunos problemas con los bancos”.
Que se conozca la vida de lujo de estos personajes mientras los argentinos viven en condiciones cada vez peores y no pueden permitirse comer un asado o darse un gusto, puede terminar de hacer una eclosión en la popularidad de Milei y su hermana. Si metiéramos en una sola metáfora todos los problemas económicos internacionales, los locales, la caída en la popularidad de Milei y la dinámica febril de las novedades del caso Libra, podríamos sintetizar que el Gobierno está frente a un cumulonimbo. Los cumulonimbos son el tipo de nube más imponente y poderoso que existe en la atmósfera, conocidos técnicamente como las nubes de desarrollo vertical.
En términos de clima, los cumulonimbos son las nubes responsables de los fenómenos meteorológicos más severos. Son las únicas capaces de producir tormentas eléctricas, granizo y, en condiciones extremas, tornados. Debido a su enorme densidad y extensión vertical, pueden descargar cantidades masivas de lluvia en muy poco tiempo, lo que suele derivar en inundaciones repentinas. Para la aviación, estas nubes representan el mayor peligro meteorológico, ya que las turbulencias en su interior son lo suficientemente potentes como para dañar la estructura de un avión o causar una pérdida de control total.
Un cumulonimbo puede disiparse perfectamente sin provocar un desastre. De hecho, todas estas nubes tienen un ciclo de vida natural que termina en su desaparición, y muchas veces ese proceso ocurre de manera gradual sin llegar a la etapa de tormenta severa o destructiva.
Para que un cumulonimbo se mantenga vivo y crezca, necesita un "alimento" constante: aire cálido y húmedo que suba desde el suelo (corrientes ascendentes). Si ese flujo de energía se corta, la nube empieza a morir. Ahora, si efectivamente se alimenta de más aire y condiciones, puede desencadenar en un desastre total.
No queda claro que pueda hacer Milei efectivamente frente a este cumulonimbo. El presidente parece haber perdido el timón de su propio gobierno y todo indicaría que está sometido a fuerzas que no puede dominar. En este momento la gestión libertaria es una hoja al viento, que puede sobrevivir a la tormenta, pero no depende de sí misma, sino de las incontrolables fuerzas que no ordena ni controla.
Por otro lado, tampoco queda claro que Milei tenga conciencia de los enormes desafíos que corre, de la nube gigante que se cierne sobre el país y a la que no debe alimentar.
Un 53% reprueba a Milei pero la oposición no capitaliza el descontento
De hecho, en estos días se encargó de seguir atacando verbalmente a Irán, cuyas autoridades anunciaron en el Tehran Times que no tolerarían las declaraciones del presidente argentino. Es decir, Milei sigue jugando con fuego y nos pone en riesgo a todos, solo por hacer declaraciones altisonantes.
Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi
MV/ff
También te puede interesar
-
Crece un 53% la desaprobación a la gestión de Milei
-
"Fake": Manuel Adorni desmintió su renuncia y Javier Milei criticó al periodismo
-
La llamativa comparación entre Javier Milei y Adam Smith
-
Era empresaria textil, hacía mamelucos, votó a Milei, se fundió y ahora es conductora de Uber: "Confié y me jodí"