Editorial de Jorge Fontevecchia

Día 870: Cuidado Milei, el pez por la boca muere

La tensión entre el Gobierno y el periodismo deja al descubierto algo más que un conflicto puntual. A partir de estos episodios, vuelven a ponerse en discusión los límites del disenso y el funcionamiento de la democracia.

DÍA 870: CUIDADO MILEI, EL PEZ POR LA BOCA MUERE Foto: NET TV

Las personas hablamos mucho, pero no siempre decimos algo importante. Muchas veces hablamos sin decir nada o al menos nada que comprometa realmente algo de nuestra verdad, es decir, de quienes somos. Los políticos son especialistas en hablar con un discurso creado para seducir a la mayor cantidad de personas, sin decir realmente qué medidas tomarán o qué definiciones ideológicas tienen. A esto, el psiquiatra psicoanalista francés, Jacques Lacan, llamó “palabra vacíay la contrapuso a la palabra plena, cuando voluntaria o involuntariamente decimos algo que realmente nos muestra como personas, muestra quiénes somos. Nuestro presidente Javier Milei es un dirigente político, atípicamente marcado por la palabra plena, en ocasiones dijo cosas que desnudaron su verdadero pensamiento. Esas palabras, vuelven y traen luz sobre la naturaleza de este Gobierno en el peor de sus momentos y pueden ser lo que termine de enterrar sus aspiraciones de reelección. 

Algunas veces hablamos del genial poema de Borges, titulado “El poema de los dones”, donde, tras quedarse ciego, y que se le cumpla su sueño de ser director de la Biblioteca Nacional para poder tener a su disposición aquella ciudad de libros, celebró: “Que nadie rebaje a lágrimas o reproches esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio los libros y la noche”. Otra de las tantas declaraciones de la magnífica ironía, pero no de Dios sino de este Gobierno es que el titular de Arca, la ex AFIP, Andrés Vázquez, es decir, el encargado de que se cobren correctamente los impuestos y que no haya evasión o lavado de dinero, está siendo acusado de no declarar departamentos en Miami, lavado de activos y evasión. Es como si el encargado de la lucha contra el narcotráfico estuviese acusado de ser líder de un cartel o como si el Papa fuese denunciado por satanismo, algo que este Gobierno también hizo. “El que fuga es un héroe porque escapó de las garras del Estado”.

Los impuestos son un robo y el Estado es una organización criminal”. Si Milei realmente piensa esto, es natural que crea que Andrés Vázquez hizo bien. Sobre todo, por ser el titular del ARCA, que logró infiltrarse en la organización criminal que comete el robo de cobrar impuestos y logró de esa manera, zafar de las garras del Estado. Vázquez en la concepción de Milei, sería el más genial de todos los héroes, el más inteligente. ¿Pensará igual el resto del Gobierno? ¿Pensará igual Santiago Caputo? 

¿Por qué pregunto esto? Por lo siguiente. Esta noticia fue publicada en el Diario La Nación tras una investigación de Hugo Alconada Mon, el mismo diario y el mismo periodista que también habían revelado que el segundo del ministro de Economía, Luis Caputo, el secretario de Infraestructura, Carlos Frugoni, no había declarado ante la Oficina Anticorrupción y ante el ARCA, unos siete departamentos, también en Miami. Uno podría suponer que el titular del ARCA estaría muy enojado por el desliz del funcionario, pero dado que este tampoco declaró departamentos en la misma ciudad, al menos fue honesto y no dio declaraciones contra Frugoni.

Esto motivó una amenaza a través de un tuit de Santiago Caputo

Según contó ayer Iván Schargrodsky en Cenital, desde el entorno del asesor presidencial plantean que las investigaciones de La Nación tienen más que ver con una denuncia que tienen los propietarios de este medio en ARCA y no con la opacidad del titular del ente recaudatorio. El tuit, como ven, tiene pocas visualizaciones, menos de cuatro mil, no es un mensaje que busque ser masivo. Es un mensaje que busca atemorizar a los dueños del medio para que, evidentemente, dejen de investigar

Todo esto nos deja mucho para pensar. Si Caputo piensa igual que Milei, que el Estado es una organización criminal y los impuestos son un robo, está al frente del ARCA como mero instrumento de persecución. Por otro lado, el otro Caputo, el ministro de Economía, le pidió la renuncia a su segundo, a Frugoni.

¿Por qué lo hizo? ¿Sólo por un cálculo político?¿Solo porque lo descubrieron? ¿No cree igual que el Presidente que Frugoni también es un héroe? 

En Israel, Milei tuvo otro acto de palabra plena que hábilmente detectó el periodista Pablo Helman en su última columna del Diario Perfil. Quizás no se haya dado cuenta, pero en realidad Milei está en el mismo negocio, solo que cambió de escala. Lo que en el mundo de los negocios se llama B2B, business to business, o sea, negocios dirigidos a empresas, a B2C, business to consumers, o sea, negocios dirigidos a los consumidores. Antes era asesor de empresas y ahora es influencer, le habla al público directamente. Antes le hablaba a los que luego, a través de sus productos, le hablaban a los consumidores y ahora él le habla a los consumidores porque es mejor negocio. Antes cobraba 5 mil dólares por cliente y ahora cobra 500 mil dólares por conferencia al público.

En contraste con esto, ayer el Presidente en la Fundación Libertad tuvo un acto de palabra vacía. Volvió a cargar contra el periodismo, la oposición y “los empresaurios” porque según él, gracias al “saboteo enorme” de estos actores, vino el rebrote inflacionario. Esto es algo que no cree nadie, ni siquiera él mismo. De hecho, hace poco reconoció que la situación económica no era la mejor y había sectores a los que no les había llegado el bienestar de su plan económico. 

Milei sigue sin dejar entrar a los periodistas acreditados a la Casa Rosada por este “saboteo enorme” del periodismo, pero fundamentalmente por una acusación contra Luciana Geuna. Esto es increíble. El Gobierno acusa a esta periodista y a su equipo de “espionaje”, por un informe que hizo mostrando pasillos.

Esto motivó que la Casa Militar hiciera una denuncia penal contra la periodista por espionaje. Milei compartió esta foto realizada con inteligencia artificial. Le enviamos nuestra solidaridad a la colega. Esperamos poder entrevistarla pronto. ¿Qué es lo que está detrás de este ensañamiento en particular con la colega? Creemos que hay que volver a recurrir a la noción de palabra plena de Lacan para entender el singular encono de Milei con esta periodista. 

Luciana Geuna le respondió a Milei tras la denuncia penal por el informe en Casa Rosada

Geuna hizo algo que los periodistas que Milei deja que lo entrevistan, aquel 5% que él mismo salva cuando dice que “el 95% de los periodistassomos basuras o operadores, no hace: repreguntar. En esa repregunta, expuso la palabra plena de Milei, quien dio una respuesta que será clave para que la oposición y una parte mayoritaria de la población decida terminar su gestión en las próximas elecciones

Clarísimo. Ahí está la respuesta de por qué Milei ataca a Luciana Geuna y también está la respuesta de por qué no deja entrar a los periodistas a la Casa Rosada e incluso por qué odia al periodismo independiente: por la sencilla razón de que no cree en la democracia. No cree que la mayoría decida y la minoría tenga representación proporcional a su cantidad de votos, sea la mejor manera de encontrar soluciones a los problemas de la sociedad. Él cree que hay una verdad que él tiene y la gente que piensa como él y eso es lo que debe aplicarse. 

Por eso, son inquietantes los pasos que da por fuera de la democracia, porque gracias a la repregunta de Geuna, podemos saber que los pasos antidemocráticos de Milei no son pasos errantes, son pasos en la dirección de su propia convicción, de su verdadero pensamiento. Cuando Milei no cumple el fallo de la Ley de Financiamiento Universitario, cuando dictamina que la SIDE puede espiar periodistas, opositores o cualquier persona que contradiga al Presidente, cuando no deja entrar a los acreditados a la Casa Rosada está yendo en la dirección que él cree correcta. La mayoría aplastante de los habitantes de la Argentina sí cree en la democracia. 

Según los politólogos Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, en Cuando mueren las democracias, el problema no suele ser la llegada de líderes autoritarios, sino la decisión de las élites políticas de tolerarlos, justificarlos o utilizarlos. En el siglo XXI, muchas veces se deterioran de una manera más silenciosa: conservan las elecciones, mantienen los tribunales abiertos y dejan en pie la apariencia institucional, mientras por dentro se vacían de sentido. 

Una democracia empieza a erosionarse cuando quienes deberían defenderla creen que pueden domesticar al dirigente que desprecia las normas. Lo que parece una alianza táctica termina muchas veces en una rendición progresiva. El dirigente elegido por las urnas comienza entonces a debilitar a los árbitros que podrían limitarlo: desacredita a la justicia, convierte a la prensa en enemiga interna y transforma a la oposición en una amenaza moral antes que en un adversario legítimo.

La degradación no ocurre solamente por la violación abierta de las leyes, sino por algo más sutil: la destrucción de las costumbres no escritas que sostienen la convivencia democrática. Cuando desaparece la tolerancia mutua y cada rival es tratado como un enemigo existencial, la política deja de ser una disputa entre proyectos para convertirse en una guerra de eliminación. Al mismo tiempo, la contención institucional se rompe cuando quienes tienen poder usan cada resquicio legal para acumular todavía más poder. Todo puede seguir siendo formalmente legal mientras deja de ser genuinamente democrático.

La muerte democrática no siempre se reconoce en el momento en que sucede porque se parece menos a una explosión que a una lenta costumbre. La sociedad se acostumbra a lo intolerable por etapas. Primero se acepta el insulto, después la persecución, más tarde el miedo. Y cuando finalmente se advierte que la democracia ha sido vaciada, muchas veces ya queda intacto únicamente el edificio, pero no la vida que alguna vez lo habitó. 

El día que la oposición encuentre la manera de construir más puntos en común partiendo de esta base, del respeto a la democracia, Milei estará en serios problemas.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

 

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