Día 933: Las PASO y el caballo de Troya de la reelección de Milei
Las negociaciones con los gobernadores, la disputa entre el oficialismo y la oposición y los cambios en las reglas electorales configuran un reordenamiento político que podría redefinir el escenario de cara a las elecciones de 2027.
Durante años la hegemonía kirchnerista parecía imbatible. Mayoría en las dos cámaras, mayoría en la Corte Suprema, gobernaba 19 de los 24 distritos provinciales y Cristina Fernández de Kirchner en 2011 había sacado el 54% de los votos. Además, el kirchnerismo había logrado ser hegemónico culturalmente. Había una suerte de latinoamericanismo popular en el que conceptos como inclusión y el enfrentamiento a los poderes fácticos estaban en la boca de gran parte de los formadores de subjetividad. Era difícil discutir sobre la suba de servicios, el problema de una economía subsidiada o incluso la inseguridad. Los periodistas críticos rápidamente éramos ubicados junto a “la derecha” y prácticamente cualquiera que los criticara era un cómplice de la dictadura militar incluso habiendo sido detenidos por ella como es mi caso. Sin embargo, al cambiar la ley electoral y generar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), el kirchnerismo puso en pie un nuevo cuadrilátero donde terminaría cayendo por K.O.
Sucedió que casi todo el resto de la Argentina que no estaba de acuerdo con su gobierno, encontró una representación en un frente político que tenía a partidos de centro derecha como el PRO, de centro como la UCR e incluso progresistas como la Coalición Cívica ARI que había salido prestigiada de enfrentar la corrupción de Menem y De la Rúa. Esta representación, sumada a las inconsistencias económicas del modelo, escándalos de corrupción y una acertada estrategia de campaña de Macri, quien planteó que admitía que el kirchnerismo había tomado algunas medidas que eran correctas y que estas no se iban a tocar, terminó en la derrota de Daniel Scioli en el balotaje en 2015.
Esta es la historia que Milei no quiere que se repita y por eso busca suspender las PASO. Por eso, detrás de una discusión parlamentaria que parece menor y aburrida, como el cambio de una normativa electoral, está el futuro de su proyecto político y la posibilidad de su reelección.
La fortaleza de Milei se apoya en la fragmentada debilidad de la oposición más que en el apoyo de la sociedad argentina. De hecho, todas las encuestas plantean que hay un 60% que se opone al Gobierno, pero no hay un candidato o fuerza política que sintetice esa mayoría opositora. De ahí la frase que circuló en estos días “Milei no tiene con quién perder”. Ahora bien, si no hay nadie que le puede ganar al Presidente, tal vez le puedan ganar todos juntos. Si diferentes fracciones del peronismo, el radicalismo, el socialismo santafesino, el cordobesismo e incluso sectores de izquierda o de centro derecha con el ala socialdemócrata del PRO se unieran, podrían llegar a representar las diferentes tendencias de la sociedad y el candidato que surgiese de esas primarias tendría la legitimidad necesaria para enfrentar a Milei. Además, necesariamente debería incorporar puntos del programa de sus rivales internos para representar a sus votantes y se transformaría en la resultante posible de lo que piensa la Argentina opositora.
En esta pelea por la suspensión de las PASO en la que, como decimos, se juega el futuro del Gobierno, una pieza clave es la designación de Santilli como jefe de Gabinete quien ya tuvo éxito al pactar con los gobernadores el envío de fondos discrecionales para las provincias a cambio de votos para la aprobación de leyes en el Congreso. Este año, el Gobierno no paró de cosechar éxitos parlamentarios y en buena parte se lo debe al propio Santilli desde que asumió como ministro del Interior. Los gobernadores, por cómo está estructurado el régimen de coparticipación, se terminan transformando en una fuerza política distinta de la de sus partidos de origen, una suerte de Centrão brasileño a la criolla que deben entrar en el juego del toma y daca con cada gobierno, porque a diferencia de los diputados tienen que pagar sueldos, terminar obras públicas y cancelar deudas con proveedores. Si la provincia se queda sin dinero, ellos deberán afrontar el costo político y saben que muchas veces los estallidos sociales empiezan por las provincias, que son los eslabones más débiles. Esto en general los vuelve menos incendiarios que los dirigentes políticos nacionales o los sindicales. La prudencia y el diálogo con el Gobierno es un activo fundamental para poder llevar adelante sus tareas, más que la nitidez y claridad política.
¿Podrán los gobernadores apoyar una suspensión de las PASO a cambio de más fondos discrecionales y quizás algún otro acuerdo político con el Gobierno? La respuesta para el Gobierno la deberá dar Santilli, quien asumió, dijo que trabajará para que Milei sea reelecto y mostró una foto que da una primera buena señal para empezar su trabajo.
Diego Santilli junto a gobernadores durante un encuentro político que busca fortalecer los acuerdos legislativos y electorales del Gobierno nacional
Del encuentro y de la fotografía oficial también participó su esposa, Analía Maiorana. Además, estuvieron el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y los gobernadores Raúl Jalil, de Catamarca; Martín Llaryora, de Córdoba; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; Carlos Sadir, de Jujuy; Alberto Weretilneck, de Río Negro; Marcelo Orrego, de San Juan; Osvaldo Jaldo, de Tucumán; Claudio Vidal, de Santa Cruz; y Rolando Figueroa, de Neuquén.
A la ceremonia de asunción también asistieron el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y el gobernador de Chaco, Leandro Zdero.
Doce gobernadores más el jefe de Gobierno porteño. ¿Por qué es importante esto? Porque cada uno de los gobernadores y jefe de Gobierno porteño tiene diputados y senadores que les responden. Esto, sumado a los votos propios, más aliados nacionales como el PRO y los radicales con peluca, el Gobierno podría estar en condiciones de suspender las PASO ya que, al no tratarse de una eliminación total, se necesita solo una mayoría simple.
La negociación no se limita a fondos y obras. También pesa la estrategia electoral de La Libertad Avanza en cada distrito. Mientras gobernadores como Osvaldo Jaldo resisten la reforma en un contexto en el que el oficialismo nacional amenaza con presentar candidatos propios en Tucumán, otros, como Raúl Jalil, encuentran más incentivos para colaborar ante la posibilidad de que la Casa Rosada modere su competencia electoral en Catamarca.
Este plan de reelección de Milei, vía la suspensión de las PASO y gracias a la habilidad de Santilli en el juego con los gobernadores es ayudado por la política del kirchnerismo. El permanente asedio de Cristina y La Cámpora contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, hace que el peronismo, principal bloque de la oposición, no sea visto como alternativa por el conjunto y se produzca una dispersión en la que cada gobernador y fuerza política hace lo posible por no perder lo que ya tiene. Si el peronismo no logra pensar por sobre sus internas, no le puede pedir al resto que piense por encima de sus provincias.
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En este momento, la oposición no tiene una estrategia común y cada bloque político se encuentra pensando más en conservar lo que ya tiene, que en disputarle el poder a Milei.
Ahora, hay alguien que podría arruinar todos estos planes. Mauricio Macri. Luego de que Milei llamara a una reunión a Santilli para designarlo como jefe de Gabinete, se dedicó a atacar a Macri al decir que el PRO estafó a los argentinos con un default al que llamó "reperfilamiento".
Como dijimos en nuestra columna del martes, el duelo entre Macri y Milei es quizás el enfrentamiento político más complejo y sofisticado de los últimos años. Macri hace entrismo en La Libertad Avanza con sus dirigentes en los cargos importantes y Milei trata de que estos rompan con Macri para aislarlo. ¿Quién se come a quién? Nos preguntábamos el martes y esta pregunta sigue guiando a parte de la política nacional. Finalmente, Macri quiere cuidar lo que tiene el PRO, que es, además de varias provincias, la Capital Federal e importantes bloques en ambas cámaras. Hay dos hipótesis: si Milei recupera su popularidad y piensa que puede ganar solo sin concesiones al PRO, el macrismo podría ir por afuera y sacar algo del 10% de los votos, impidiendo que Milei obtenga un eventual triunfo en primera vuelta y hoy nadie tiene garantizado el triunfo en segunda vuelta donde, últimamente, todo se decide por un punto porcentual en toda Sudamérica.
La otra, la que más entusiasma al PRO, si la aprobación de Milei no se recuperase y se estacionara en el 35% de apoyo actual, manteniendo el 65% que no apoya a Milei y el peronismo también se mantuviera en su piso del 30% quedaría un 40% para que esta vez sí surja una tercera vía ganadora y esa tercera vía precisa las PASO para volverse a amalgamar.
También precisa las PASO la pelea entre La Cámpora y Kicillof y la unificación del liderazgo peronista y luego cada cual ocupe el lugar que le corresponde en un futuro gobierno conforme al peso electoral de su lista interna. Aunque pueda suceder que La Cámpora intuya que está sobrerrepresentada. Es decir, que tiene más bancas y cargos que lo que le corresponde por peso propio, sobre todo con Cristina inhabilitada para ser candidata y prefiera una lista por separado de Kicillof haciendo esa tercera vía como verdadera oposición electoral.
Pero hay una negociación todavía más fina que la de los fondos. Los gobernadores no solo administran presupuestos: administran poder. Y hoy su principal preocupación no es Javier Milei como presidente, sino La Libertad Avanza como fuerza política provincial. Una cosa es acompañar al Gobierno en el Congreso y otra muy distinta es financiar con esos votos el crecimiento de un partido que, meses después, buscará arrebatarles la gobernación.
Por eso la discusión sobre las PASO se mezcla con otra, mucho menos visible. ¿Dónde competirá La Libertad Avanza con candidatos propios y dónde privilegiará acuerdos con los oficialismos provinciales? Para un gobernador, no es lo mismo que la Casa Rosada le envíe recursos mientras al mismo tiempo le arma una lista para disputarle el poder, que recibir esos recursos sabiendo que habrá un entendimiento electoral. Como ya dijimos en Tucumán, por ejemplo, Osvaldo Jaldo endurece su posición porque sabe que La Libertad Avanza podría enfrentar a su espacio y, en cambio, en Catamarca, Raúl Jalil encuentra más incentivos para negociar si el oficialismo nacional evita una confrontación directa. La lógica podría repetirse, con distintos matices, en otras provincias.
Aquí aparece otra diferencia que suele confundirse. Una cosa es las elecciones para gobernador, que dependen de cada provincia y cuyo calendario y sistema electoral son definidos en algunos casos hasta por las constituciones provinciales. Otra muy distinta son las elecciones de diputados y senadores nacionales. Un gobernador puede aceptar colaborar con Milei para que consiga una mayoría legislativa en el Congreso y, al mismo tiempo, exigir que La Libertad Avanza no convierta esa cooperación en una declaración de guerra dentro de su propio distrito.
En definitiva, Santilli no solo negocia votos para suspender las PASO. Negocia el mapa político de 2027. Cada acuerdo con un gobernador implica discutir dinero, obras, calendario electoral, alianzas y hasta el nivel de competencia que el oficialismo nacional tendrá en cada provincia.
Incluso empezó a aparecer otra herramienta en las conversaciones: las colectoras. Es decir, mecanismos que permiten que distintos espacios políticos acompañen a un mismo candidato provincial y/o nacional articulando acuerdos electorales sin una fusión completa. No se trata simplemente de suspender las PASO, sino de rediseñar el tablero electoral distrito por distrito. Allí se negocia quién compite, quién se baja, quién comparte una boleta y quién queda habilitado para construir una mayoría común. En otras palabras, Santilli no solo está buscando votos para una ley; está intentando ordenar un sistema de alianzas que le permita a Milei llegar a 2027 con la mayor cantidad posible de gobernadores aliados y la menor cantidad de adversarios provinciales y ganar él mismo la gobernación bonaerense donde no hay balotaje y para ganarle al peronismo precisa juntar a LLA con el PRO y hasta los radicales.
En Tucumán ya trascendió una negociación mucho más sofisticada que simplemente "te mando fondos y me votás las PASO". Según publicó Ámbito, la propuesta que se está discutiendo es que gobernadores aliados como Osvaldo Jaldo sean candidatos únicos a gobernador, mientras que La Libertad Avanza pueda presentar listas colectoras para cargos provinciales, sin competirle la gobernación. El mismo esquema habría sido conversado también con Raúl Jalil, Alberto Weretilneck y otros mandatarios.
Por todo esto, todas estas discusiones que parecen menores, aburridas o burocráticas son el caballo de Troya que contiene un cambio en las reglas del juego que posibilita la reelección de Milei. En Brasil fue posible un frente antifascista contra Bolsonaro, porque hubo un dirigente a la altura de la tarea que fue Lula, quien se reunió inclusive con quienes impulsaron su detención. ¿En Argentina 2027 habrá una primera vuelta entre dos grandes fuerzas como en Brasil o entre tres como en Argentina de 2023?
Probablemente, toda esta pelea se acelere después del Mundial. Porque hay otro jugador que está precalentando para hacer su jugada: Sergio Massa. Desde su entorno dicen que el exministro prepara su candidatura, aprovechando que el kirchnerismo no quiere a Kicillof y tampoco tiene un candidato claro, o mejor dicho, lo tiene a Máximo, quien sería un Cámpora de Cristina. Esto, a todas luces, es poco competitivo. Tal vez Massa pueda convencerlos de que su candidatura sería competitiva aunque todas las encuestas admiten que tiene menos volumen que Kicillof.
Según la mitología griega, el Caballo de Troya fue la estratagema que permitió a los griegos conquistar la ciudad de Troya tras diez años de guerra. Incapaces de vencer las murallas, idearon un engaño atribuido a Odiseo. Construyeron un enorme caballo de madera, ocultaron en su interior a un grupo de guerreros y fingieron retirarse, dejando el caballo como una supuesta ofrenda a Atenea. Aunque algunos troyanos, como Laocoonte, advirtieron que podía tratarse de una trampa, la mayoría decidió introducir el caballo dentro de la ciudad. Esa misma noche, cuando Troya celebraba su aparente victoria, los soldados griegos salieron del caballo, abrieron las puertas de la ciudad y permitieron el ingreso del ejército, que había regresado en secreto. Troya fue incendiada y destruida. Desde entonces, la expresión "caballo de Troya" se utiliza para describir cualquier estrategia que consiste en ocultar una amenaza o un objetivo dentro de algo que aparenta ser un regalo o un gesto amistoso.
Jorge Asís lapidario: "El círculo rojo le pica el boleto a Milei"
La Argentina opositora a Milei, que es mayoritaria, no tiene acuerdos sobre muchos puntos, pero sí sabe que país no quiere. No quiere un país en el que la crueldad sea un valor sostenido por el Estado, en el que los jubilados y discapacitados sean tratados con desprecio, ni que se persiga a la prensa o que las universidades sean desfinanciadas. Unas PASO opositoras permitirían un gran debate opositor sobre qué país sí queremos y eso es justamente lo que quieren impedir con el caballo de Troya de una discusión que para gran parte de la sociedad puede parecer como intrascendente.
Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi
MV/fl
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