El exjefe de ministros de Lula explicó por qué el PT mantiene vigencia a 46 años de su fundación
A 46 años de la fundación del Partido de los Trabajadores (PT), José Dirceu analizó la trayectoria del espacio político que nació al calor de la lucha contra la dictadura brasileña, su anclaje en la clase obrera y el papel central que tuvo en la ampliación de derechos sociales, la reducción de la pobreza y la consolidación democrática en Brasil de la mano de Lula da Silva.
En el marco del 46° aniversario de la creación del Partido de los Trabajadores (PT), uno de los hitos centrales de la historia política reciente de Brasil, José Dirceu repasó el recorrido, las transformaciones y las disputas que marcaron casi medio siglo de vida del partido. El histórico dirigente explicó en Modo Fontevecchia, por Net TV, y Radio Perfil (AM 1190), que la trayectoria del PT está indisolublemente ligada a la lucha por la democracia, la ampliación de derechos sociales y la construcción de un proyecto político con raíces profundas en la clase trabajadora brasileña.
José Dirceu es un político brasileño y figura histórica del Partido de los Trabajadores. Fue guerrillero en tiempos de la dictadura militar de Brasil. Se desempeñó como jefe de gabinete Civil de la Presidencia de la República durante la presidencia de Lula entre los años 2003 y 2005. Considerado una de las figuras más influyentes en la construcción política del Partido de los Trabajadores (PT), tuvo un papel clave en la articulación del primer ciclo de gobiernos progresistas en Brasil y en la consolidación de ese proyecto político a comienzos del siglo XXI.
JF: Fundador del PT y, además de fundador del PT, para traducir a lo que son los cargos en la Argentina, es casi traducible a jefe de gabinete del primer gobierno de Lula, el gobierno más difícil y, al mismo tiempo, el más exitoso, el primero. Me gustaría un balance de este casi medio siglo del PT y, al mismo tiempo, de la longevidad de Lula, inclusive podríamos decir que hasta trascendiendo al PT.
JD: Mira, el PT tiene cuarenta y seis años. Creo que es una trayectoria única, porque ganamos cinco veces la presidencia de la república del Brasil. Pero eso se explica porque el PT nació de un amplio movimiento político, particularmente de la clase obrera, contra la dictadura militar. Por el derecho a huelga, por la libertad sindical y de expresión, la ley de seguridad nacional, y se fue profundizando contra la tortura, los asesinatos, por la amnistía, por la democracia, y cambió el destino de la lucha contra la dictadura, porque hasta entonces estaban los estudiantes, las clases medianas, los intelectuales académicos, el MDB (Movimiento Democrático Brasileño), que era un partido muy importante porque era un frente contra la dictadura que venía desde 1974, ya con mucho respaldo popular, pero la clase obrera industrial y de servicios y, particularmente, los maestros, los bancarios, los metalúrgicos y los químicos cambiaron la historia del país. Y el PT nace de un movimiento muy real, también de la teología de la liberación, de las pastorales operarias y estudiantiles de la tierra y de las comisiones eclesiásticas de base. Y ese impulso de lucha por la democracia se unió a la lucha obrera por mejores condiciones de trabajo, y Lula, y sus compañeros, Olivio Dutra y otros, llegaron a la conclusión de que era necesario un partido político para trabajar y continuar la lucha por mejores condiciones de vida.
El PT nació y resistió esos cuarenta y seis años a muchos enfrentamientos. El peor fue el proceso político de sesión y sumario contra Lula, que lo llevó a prisión. Incluso yo mismo fui víctima: fui arrestado tres veces por el Lava Jato y ya había sido condenado. Después, todo eso fue anulado por la justicia. Y el PT cambió también el país por los programas sociales, por la distribución de agenda, por retomar el crecimiento del país, y últimamente dos cuestiones históricas se cruzaron: la soberanía y la democracia, la tentativa de golpe de Estado de Bolsonaro, después procesado y condenado, hoy en prisión, y el tarifazo de Trump y la tentativa de una intervención directa en las instituciones brasileñas, en la Suprema Corte, en el Parlamento, que Lula rechazó y consiguió una negociación. La historia del PT se confunde con grandes cambios sociales en Brasil.
La consolidación de la educación pública gratuita, del Sistema Único de Salud, que es un ejemplo para el mundo porque en la pandemia se mostró que era importante. La participación de la clase obrera en la riqueza nacional por gestos de la providencia pública, los beneficios de prestación continuada, la beca familias y, últimamente, medidas muy concretas para el crecimiento del empleo y de la agenda de la masa salarial del país, y tres ejes muy importantes: la nueva industria en Brasil, que es una transición de la industria mecánica a una digital y una reindustrialización de sectores como salud, defensa nacional, industria química, y también inversiones en saneamiento, viviendas, infraestructura, fondo vial, portuario y la transición energética.
Es un gobierno que busca dar un choque de distribución a la gente del país por una reforma de los tributos a la riqueza de la gente, del patrimonio y no del consumo, que hizo una reforma del impuesto al consumo y no de la producción. Brasil es un país que tiene una concentración de gente increíble. Un tercio de la agenda nacional está en menos de dos millones de los doscientos millones de brasileños. Uno piensa por qué se habla de una revolución social, incluso del acceso de millones de jóvenes de las clases trabajadoras a la educación pública y gratuita. Y también sacar del hambre y de la pobreza a veinte millones de brasileños del hambre y a casi un tercio de la población brasileña de la pobreza, que es un cambio de veinte años. Creo que la marca del PT en Brasil se da cuando, a pesar de todo lo que ha pasado, Lula gana las elecciones de 2022. Ya en 2018 Fernando Haddad había conseguido 32 millones de votos y, en la segunda vuelta, un 47%, lo que demuestra que el PT tiene una base política histórica e incluso es el partido de preferencia de un tercio de los brasileños. Vino para quedarse y es parte de la historia de Brasil.
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JF: Sonrío, José, porque su español es espectacular. ¿Cuántos años estuvo en Cuba?
JD: Estuve en Cuba desde 1969 a 1971 y después de 1972 a 1974. Pero todos los años, desde 1980 hasta 2012, cuando fui condenado y después arrestado en 2013, pasé diez años prácticamente en la prisión, cuarenta meses encerrado, después un año con restricciones muy duras; fui a Cuba dos o tres veces por año. Conozco todos los países de América Latina. He viajado mucho y continúo viajando, pues soy de Ecuador y quiero conocer. A Argentina tengo que ir más, porque apuesto mucho a la integración sudamericana, incluso con los problemas políticos.
Te digo con sinceridad: creo que podemos avanzar mucho en la logística para llegar al Pacífico, unificar los ferrocarriles de Brasil con Bolivia y Argentina y llegar al Pacífico, o por los ríos en Perú. Energía: creo que podemos hacer una integración; la lucha contra el narcotráfico; contra la regulación y legalización de la inmigración; la defensa de la Amazonía, que son todos los países, con excepción de Paraguay, Argentina y Uruguay, tenemos más relación hoy en América del Sur. Creo que Brasil y Argentina tienen un papel muy importante en el desarrollo económico de América del Sur y en su integración. Ya estamos volcados a China, nuestro principal mercado y nuestro principal inversor, y creemos que podemos mantener nuestra América del Sur en una posición no alineada, para todas las posibilidades de desarrollo.
Las relaciones con los Estados Unidos, Europa, con los BRICS, con China tienen que ser explotadas. Tenemos que aprovechar nuestra riqueza natural, nuestro mercado: somos cuatrocientos millones, somos una Europa. Y tenemos riquezas que no tiene ningún otro país del mundo. Brasil prácticamente no tiene invierno como en el hemisferio norte, mismo Argentina. Tenemos soberanía de alimentos, de energía, tenemos una base industrial y tecnológica. Nuestros países tienen condiciones de tomar formas estructurales, particularmente la distribución de la gente y de la riqueza del país, porque hay mucha concentración. Hay una estructura tributaria que no me gusta, porque no permite que el país aumente sus inversiones a 23% o 25% de formación bruta de capital, como hizo China, Corea, Japón, para no citar el ejemplo solamente de China. Este es el dilema de Argentina y Brasil.
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JF: Por el mismo tema del cumpleaños cuarenta y seis de la formación del PT, entrevistamos el viernes a otro de los fundadores, el vice de Luiza Erundina en la gobernación de San Pablo (Luiz Greenhalgh), y él nos contaba que hasta el último día antes de la formación del PT Fernando Henrique Cardoso era parte, y que se fue poco antes de que se formase el PT. O sea, el PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) de Fernando Enrique Cardoso, como usted mencionaba, era en aquel momento el partido de la oposición. ¿En qué sentido parte de la transformación que logró el PT y Lula es también resultado de que la oposición que ustedes tenían era un presidente como Fernando Henrique Cardoso que, aunque más de centroderecha, era una persona humanista y era una persona con, podríamos decir, convicciones de justicia social?
JD: Muy importante, incluso por la democracia. Cardozo aceptó la derrota electoral de su candidato, José Serra, nuestro amigo que vino de las luchas estudiantiles también, de la lucha contra la dictadura, y después hizo una transición; yo fui responsable de parte del gobierno ya de transición de Lula, perfecta, muy democrática, con todas las informaciones, con todo el apoyo. Porque, de verdad, el PSDB fue creado con tres corrientes muy claras. Una demócrata cristiana, de Franco Montoro, que fue mi maestro en la Facultad de Derecho, muy amigo de mi familia; una segunda corriente socialdemócrata, de Mário Covas, de José Serra; y ya el social-liberalismo de Fernando Henrique, que era un poco la corriente que después se tornó hegemónica y dirigió el PSDB.
Pero teníamos una convicción de que lo más importante en aquellos años era mantener la democracia y buscar la justicia social. Que Brasil no podía, por su riqueza, tener tanta pobreza y tanta miseria. Entonces, creo que había puntos de contacto y todos estábamos dentro de las reglas de las cuatro líneas de la construcción. Después, infelizmente, sectores del PSDB participaron del impeachment, que fue un golpe parlamentarismo-jurídico a Dilma Rousseff y del apoyo a Bolsonaro, pero esa ya es otra fase. No se puede dejar de registrar el papel que tuvo Fernando Cardoso en la lucha por la democracia en Brasil. Su gobierno hizo una transición muy justa y muy importante para Brasil en aquel momento. Había muchas fuerzas que no querían aceptar la victoria de Lula.
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JF: José Dirceu, felicitaciones por estos 46 años del joven PT. Le mandamos un abrazo fraterno de la Argentina y le deseamos lo mejor en las elecciones de este año.
JD: Agradezco mucho esta oportunidad de hablar con ustedes y con Argentina. Saludos al pueblo argentino y lo mejor para Argentina. Y siempre creyendo que Brasil y Argentina tienen que marchar juntos, estar juntos con Paraguay, con Uruguay y quizás con toda América del Sur, porque el mundo que se está formando es un mundo de guerras. Cada país cuida de sí y nosotros precisamos cuidar de nosotros.
NG cp