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MODO FONTEVECCHIA
De la militancia radical al pragmatismo político

A 50 años del PT de Brasil: cambios y continuidades del partido de Lula

Luiz Greenhalgh, uno de los históricos del Partido de los Trabajadores analizó el giro hacia la conciliación sin perder las banderas de origen.

Luiz Greenhalgh 06022026
Luiz Greenhalgh | Captura web

A 50 años de la creación del Partido de los Trabajadores, el abogado y dirigente brasileño Luiz Greenhalgh, uno de sus fundadores, analizó los cambios y continuidades de la fuerza política que llevó a Luiz Inácio Lula da Silva al poder. “El PT en su origen era un partido mucho más radical, mucho más combativo, mucho más intransigente de lo que es hoy”, sostuvo, y explicó que esa transformación fue el resultado de un aprendizaje político: “Nuestro partido se fue adaptando a la coyuntura, fue aprendiendo a gobernar, pero también aprendiendo a conciliar y a dialogar con otras fuerzas”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), sin embargo, advirtió que ese proceso no debe implicar una ruptura con su identidad: “Lo que el PT necesita es nunca olvidar sus compromisos de origen, adaptándolos a la realidad que avanza”.

Luiz Greenhalgh es un abogado, activista por los derechos humanos y político brasileño, notable por ser uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores. Estuvo afiliado entre 1974 y 1980 al Movimiento Democrático Brasileño, el partido que anteriormente representaba a la oposición civil a la dictadura. Fue diputado federal por San Pablo en los períodos 1990–1994 y 2003–2007, y vicealcalde de São Paulo entre 1989 y 1993. Participó de la creación del Comité Brasileño de Solidaridad con los Pueblos de América Latina. Fue uno de los coordinadores principales del proyecto Brasil: Nunca Más, que documentó las torturas y abusos cometidos durante la dictadura para garantizar que no fueran olvidados.

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El PT cambió mucho y Brasil cambió mucho también. Creo que de los fundadores del PT, pocos todavía están vivos; tengo la suerte de estar vivo. Pero, el PT en su origen era un partido mucho más radical, mucho más combativo, mucho más intransigente de lo que es hoy. No se olvide de que Lula perdió tres veces la Presidencia de la República para recién ganar en la cuarta vez. Y ahora va por el cuarto mandato en las elecciones de este año. Entonces, nuestro partido se fue adaptando a la coyuntura, fue aprendiendo a gobernar, a tener un modo de gobernar, pero aprendiendo a conciliar, a tener diálogo con otras fuerzas, a respetar los problemas, las visiones que no son idénticas a las nuestras.

Yo creo que eso fue un salto de calidad nuestro. Lo que el PT necesita, en mi opinión, es nunca olvidar su origen, nunca olvidar sus compromisos de origen, y adaptar esos compromisos a la realidad que avanza. Hace 50 años, yo tenía pelo, era flaco, era elegante. Hoy pasaron 50 años, pero sigo siendo petista y tengo mucho orgullo de ser uno de los fundadores del partido.

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¿Cuáles son las diferencias que usted encuentra entre el PT, el peronismo y el Partido Laborista inglés?

Yo creo que el peronismo se aproxima más al getulismo. Y veo muchas identidades entre Perón y el propio Getúlio Vargas. En la época son contemporáneos y, por lo tanto, yo creo que el peronismo tiene más que ver con el getulismo que con el PT. El PT fue una fórmula que la coyuntura impuso, pero es una fórmula muy inteligente.
El PT se forma cuando vivíamos en la dictadura militar y, cuando el proceso democrático en Brasil empieza a abrirse y se posibilita la creación del PT, que es creado con tres vertientes.

La primera vertiente: los sobrevivientes de la lucha armada, los sobrevivientes de los presos políticos, los sobrevivientes de la guerrilla; hubo muchas guerrillas en Brasil. Después, los católicos, los cristianos de la teología de la liberación, del proceso de comunidades eclesiales de base, y el sindicalismo combativo. Y esas tres vertientes, en un acuerdo: los sobrevivientes de la guerrilla, los católicos de izquierda y los sindicalistas. Y el acuerdo fue que esas tres vertientes quedaran bajo la dirección de los trabajadores, de los sindicalistas. Entonces, esa es una receta especial que separa un poco al PT del Partido Laborista inglés y separa al PT del peronismo. Fue un criterio de ocasión.

Yo recuerdo, por ejemplo, que hicimos muchas discusiones y muchos debates para la creación del PT. Teníamos compañeros que pensaban que no era hora de crear el PT, que era hora de continuar bajo el paraguas del PMDB. Y muchos de esos se quedaron. Recuerdo que Fernando Henrique Cardoso, por ejemplo, se quedó hasta la última reunión, cierto día, en la discusión sobre la creación del PT. Y él solo salió para continuar en el MDB en la última reunión, y nosotros resolvimos fundar el PT. Fue una experiencia osada pero que dio resultado. El tiempo demostró que dio resultado.

¿Lula es más que el PT?

Es una buena pregunta. Lula es más que el PT. Lula avanza en su manera de ser. Lula es una figura compleja. Yo tengo la condición de decirlo porque, además de compañeros en la fundación del PT, yo fui abogado de Lula en los diversos procesos que respondió en la época de los militares, por la Ley de Seguridad Nacional. Y soy una persona que conoce bien a Lula. Lula tiene un compromiso básico en la cabeza: cuando tiene que decidir en una cuestión compleja, decide a favor de los más débiles. Ese es Lula. Entonces, él va llevando, va cautivando, va ampliando, va conversando con todos, inclusive con personas que son antagónicas desde el punto de vista político. Y va dialogando hasta el límite. Cuando tiene que decidir, decide por su origen obrero, por las clases sociales. Ese es el fenómeno Lula. Él es un fundador del PT, la principal liderazgo del Partido de los Trabajadores, pero hoy es más que el PT, y gobierna con más partidos que el propio PT.

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¿Qué cree usted que va a acontecer en las elecciones de este año? ¿Lula va a volver a ser electo presidente por cuarta vez?

Yo creo que todo indica que sí. Pero la elección de este año será la más difícil para Lula y para el PT. Primero, la coyuntura latinoamericana: hay un sesgo de crecimiento de posiciones de derecha. Segundo, la posición de los Estados Unidos con el gobierno de Trump, que también está interfiriendo en América Latina. Vea la situación de Venezuela, vea las elecciones en Ecuador. Hay una determinación en esta nueva política externa americana de controlar América Latina. Entonces, en esa situación, la coyuntura para nosotros se vuelve difícil. Volviendo a la pregunta anterior: la relación de Lula, el diálogo de Lula con Trump, es muy revelador de lo que le dije antes.

Lula está conversando con Trump, que piensa diferente, que piensa en contra de él, y va intentando, con diálogo y consenso progresivo, hasta el límite de la extenuación. Y después, si no hay condiciones, va a optar por los intereses brasileños. La elección de este año va a ser la más difícil. Él está haciendo un buen gobierno; desde el punto de vista de la economía está muy bien, pero la extrema derecha en Brasil es muy fuerte, y ahora se agrega en el entorno de América Latina, con la presencia de la extrema derecha en muchos países latinoamericanos y con la vigilancia del gobierno de Trump sobre estas elecciones. Va a ser difícil, pero confiamos en vencer.

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Hoy, casi 40 años después, cuando usted mira en Nueva York a Mamdani proponer transporte gratis, ¿siente cierta nostalgia de que Mamdani quiera hacer en Nueva York lo que ustedes quisieron hacer en São Paulo hace 40 años?

Tengo nostalgia, sí. La elección de Luiza Erundina y la mía fue la mayor sorpresa que el PT tuvo en aquel inicio. Nosotros empezamos con 1%. Derrotamos en una interna al candidato de la dirección, el candidato de Lula, que era el compañero Plínio Sampaio. Y cuando ganamos esa interna, ganamos a la dirección, ganamos a Lula, y evidentemente no recibimos ninguna ayuda financiera de nuestro partido. Y, ante eso, recuerdo haber conversado con Luiza Erundina y ella me dijo: “Si no hay dinero, vamos a gastar suela de zapato y caminar por este municipio”. Y fue una sorpresa: venimos de 1%, 3, 4, 5, 7, 10, 15, hasta ganar las elecciones con ideas. Transporte gratuito y no sé cuántas cosas más.

Hoy veo al alcalde de Nueva York en esta situación. Yo, sinceramente, rezo para que lo logre, pero creo que es difícil. Tal vez congele por seis meses el precio de las tarifas; ya sería una buena ventaja. Ahora, la tarifa cero es muy difícil. Lula está planteando eso ahora en Brasil, pero no pasa, en mi opinión, por el Congreso Nacional de ninguna manera. Pero soñar está permitido.

RM/ff