A solo tres días del cierre de listas, el peronismo bonaerense terminó de definir un giro que buscó blindar la gobernabilidad en La Plata. Todo se encamina para que Axel Kicillof sea el nuevo titular del Partido Justicialista provincial, una decisión que el mandatario aceptó para evitar una interna que amenazaba con una ruptura total. Según confirmaron voceros de la gobernación bonaerense a PERFIL, la premisa de la negociación fue una sola: que el PJ finalmente acompañe los lineamientos de la gestión provincial, tal como ocurre en todas las provincias donde gobierna el peronismo.
La confirmación oficial se hace esperar, ya que la desconfianza entre los distintos sectores se mantiene más activa que nunca. A pesar de que fue el propio Máximo Kirchner quien propuso que Kicillof tome el mando, en la gobernación de La Plata prefirieron ser cautelosos. Recordaron que en otras oportunidades los acuerdos parecían cerrados y después se rompieron a último momento. Por eso, el anuncio definitivo podría demorarse hasta el domingo, que es el último día para presentar los nombres

En medio de estas idas y vueltas, una fuente del PJ habló en off con PERFIL y señaló que la situación ya tiene un rumbo claro. "Todo se encamina para que Axel sea el nuevo titular", aseguraron, con la idea de que el partido finalmente acompañe los planes del Gobierno provincial. Este es un pedido puntual que se hizo desde el sector del gobernador para que el PJ bonaerense funcione como ocurre en el resto de las provincias peronistas, donde el partido y el gobernador tiran para el mismo lado y no se pelean entre ellos.
De todas formas, Kicillof avisó que solo va a aceptar si siente que hay un "respaldo total" de todos los intendentes y sectores. Por las dudas, su equipo todavía mantiene la candidatura de Verónica Magario como un as bajo la manga. La idea es no caer en ninguna trampa: el gobernador no quiere ser presidente de un partido que sea una "cáscara vacía" o que siga poniéndole palos en la rueda a su gestión. Por eso, puso como condición que el consenso sea real y que todos se comprometan a trabajar juntos.

Ahora que la presidencia de Axel parece definida, la pelea se mudó a quiénes van a ocupar los otros cargos importantes en el Consejo y el Congreso del partido. El kirchnerismo intentó poner a sus propios candidatos en esos lugares, pero el grupo que responde al gobernador, Movimiento Derecho Al Futuro, no lo aceptó. El mensaje fue corto y al pie: si Kicillof se hace cargo, tiene que tener el control de los organismos que después deciden las estrategias para las elecciones, para que nadie le juegue por atrás.
Para Kicillof, manejar el PJ de la provincia es una pieza clave pensando en sus ganas de ser candidato a presidente en el 2027. Para armar algo a nivel nacional, sabe que primero tiene que tener su propia casa ordenada. Por eso, aunque las charlas vienen lentas, hay una voluntad clara de ocupar este espacio para fortalecer su figura. En La Plata están convencidos de que este es el momento de liderar la estrategia y de normalizar la relación con los intendentes para que el peronismo llegue unido a las próximas batallas políticas.
La pelea por las sillas que definen las elecciones
Más allá de quién sea el presidente, la verdadera discusión está en el Consejo y el Congreso del PJ bonaerense. Estos son los lugares donde se decide qué alianzas se hacen y cómo se usa la plata del partido. El equipo de Kicillof no quiere que estas oficinas sigan bajo el control total de La Cámpora, porque eso le sacaría fuerza al gobernador. Por eso están negociando nombre por nombre para que la estructura del partido respalde de verdad las decisiones que toma el Gobierno provincial.
Al principio, el gobernador quería que Verónica Magario fuera la presidenta del PJ, aunque hubo muchos "peros" de otros dirigentes. El argumento principal fue que La Matanza ya tenía mucho poder, con Fernando Espinoza manejando a los intendentes de todo el país. Para evitar más roces, Magario aceptó correrse y dejar que Axel fuera el nombre de la unidad. Sin embargo, su candidatura sigue en el tintero "por si acaso".
La frase en off a PERFIL sobre "acompañar la gestión" tiene que ver con cómo se maneja el peronismo en el resto de la Argentina. En provincias como Tucumán o Formosa no se entiende que el partido vaya por un lado y el gobernador por el otro. Kicillof quiere copiar ese modelo para terminar con lo que muchos llaman el "doble comando" en Buenos Aires. El objetivo es que, de ahora en más, el PJ bonaerense sea una herramienta que ayude al gobernador a gestionar y no un “club de la pelea” constante.
TC/ML