La prohibición de exportaciones de petroleo a Cuba, decidida por Estados Unidos, provocan cortes de electricidad en la isla, y profundizan la crisis de la población, sumergida en la precariedad y la pobreza, no obstante la mobilización de los sectores de la militancia aún adictos al régimen «socialista y revolucionario» que fundara Fidel Castro en 1959, cuyo hermano Raúl, hoy de 94 años, ha delegado el mando en Miguel Diaz-Canel, líder del Partido Comunista.
El decreto firmado por Donald Trump impone aranceles suplementarios a los productos importados de países que suministren directa o indirectamente petroleo a Cuba, como es el caso de México. Gran parte de la población cubana aguanta con las remesas de pequeñas sumas de dólares, transferidas legalmente por familiares desde el extranjero, para paliar la pobreza, mientras la inflación galopa, el turismo deserta, se intensifica la emigración, provocando una tasa de crecimiento negativa del pueblo, a su vez objeto de vigilancia represiva y sistemática.
De 10 millones de habitantes en 2019, Cuba ha descendido a 8,5 millones. Los alimentos escasean, la salud se deteriora, los salarios son de miseria, colapsan los servicios públicos, la actividad económica ha caído un 33% desde 1990, tras el derrumbe soviético de 1991, cortando la ayuda financiera externa, sumado a la alta cantidad de mujeres en edad de procrear que han huido al extranjero, buscando mejor vida. La alta tasa de mortalidad, el envejecimiento acelerado, y la represión a la disidencia, agravan la «policrisis» cubana que parece sin solución a la vista.
Mexico se ha opuesto al embargo decretado por Estados Unidos contra Cuba desde 1962. En 2025 abasteció con el 44% del petróleo importado por La Habana, mientras que Venezuela contribuía con el 34%. La agroindustria del azúcar, fuente histórica de divisas para Cuba, entró en crisis en 1991con el cierre de 156 centros azucareros. El 2025 produjo 140.000 toneladas, similares a los del siglo XIX. Quedan 14 usinas, pero funcionan solo 6. La cosecha del 2026 se anuncia como la peor del siglo XXI. En 1970 Fidel Castro fracasó en su campaña de cosechar 10 millones de toneladas.
Empresas controladas por el Estado son dueñas de las compañías que dominan gran parte del turismo, las estaciones de servicio, supermercados, oficinas de cambio de divisas, y alquiler de habitaciones en los hoteles. En su mayoría son administradas por militares. El noveno Congreso del Partido Comunista, programado para abril de 2025, fue anulado y no hay nueva fecha. Al comienzo de 2026, la oenege «Prisoners Defenders», contabilizó 1207 presos políticos en Cuba.
El país enfrenta una triple epidemia de chikungunya, dengue y la enfermedad del virus oropuche. Las cifras oficiales de las víctimas asumen una treintena. Los médicos independientes calculan que están subestimadas. Agregan que los hospitales van «a la deriva», donde los pacientes deben aportar las sabanas y comprar los medicamentos en el mercado negro, pues las farmacias están vacías o llenas de productos ficticios. Desde 2016 la crisis del Covid 19 y las sanciones de Estados Unidos, los intercambios comerciales de Cuba se redujeron del 47% al 10%.
Los turistas que visitaban Cuba, que llegaron a ser unos 4.00.000 anuales descendieron a 1 millón y medio en 2025. Los hoteles están vacíos, las »casas particulares» que los acogían han cerrado. Los guías están en paro. Ciertos caminos del interior del país, son ahora impracticables para los vehículos. Allí deambulan perros esqueléticos y gallinas errantes. Las piedras brotan del suelo rompiendo el asfalto, como flores perversas. Actualmente unos 30 mil enfermeros cubanos ejercen en el mundo entero, debiendo ceder una parte de su salario al Estado.
Para un visitante europeo, el panorama del interior de la Isla de Cuba, da pie para imaginar la Rumania de Ceausescu, en los años 1980: una economía en agonía, múltiples absurdidades y una vigilancia maniática, con un partido fosilizado en el poder. Las paredes de la ciudad de Cienfuegos, muestran escrituras gigantes con eslóganes marxistas exaltantes de victorias de los trabajadores construyendo el comunismo y venciendo al capitalismo. En las grandes avenidas desiertas hay inmuebles estilo Rococo, un panorama en ruinas: «bienvenido a la Cuba socialista».
El éxodo de población al extranjero es calculado «entre 2 y 3 millones de cubanos desde el 2020, según una fuente de la Universidad de La Habana, cifra excepcional tratándose de un país en paz». Se agrega que «Cuba es una isla desierta, debilitada, pero quizá una isla a punto de caer, como esperarían los responsables estadounidenses, cuya estrategia, por ahora parece ser la asfixia», denunciando que «parte del petroleo importado de Mexico y Venezuela se vendía al extranjero para conseguir divisas». Los baños de la emblemática heladería «Covelia» están infectados. Sus celebres «26 gustos», copiaron al Movimiento 26 de julio, de Fidel Castro.
El salario medio en Cuba es de 6.000 pesos, unos 209 euros, sabiendo que 410 pesos equivalen a 1 dólar. Los jubilados cobran 3000 pesos. Una cajetilla de 30 huevos, cuesta 2800 pesos. Hay escasez de sal. El paracetamol es imposible de conseguir. Para comprar cualquier producto de primera necesidad, hay que presentar una «libreta», documento oficial que da las pautas del racionamiento. Los cortes de electricidad arruinan los congeladores para preservar productos como la carne de pollo. Una persona tiene derecho a 500 gramos por persona y por mes.
Fuentes consultadas: «Le Temps», Ginebra, 4 de febrero de 2026. «Le Monde», Paris, 12, 29, 30 y 31 de enero de 2026,