El Gobierno de los que no duran: récord de renuncias, poder concentrado y funcionarios descartables en la era Milei
En poco más de dos años de gestión, la administración de Javier Milei acumuló entre 140 y 210 renuncias y desplazamientos, un récord histórico desde el regreso de la democracia en 1983.
Por momentos parece un dato menor. Una renuncia más. Otra salida silenciosa. Un funcionario que duró semanas. Pero cuando se mira el tablero completo, el fenómeno deja de ser anecdótico y se vuelve estructural: el gobierno de Javier Milei ya es el que más funcionarios perdió -por renuncia o desplazamiento- desde el regreso de la democracia en 1983. Y lo hizo en tiempo récord.
En poco más de dos años de gestión, entre 140 y 210 funcionarios políticos dejaron sus cargos. Ministros, secretarios, subsecretarios, titulares de organismos, directores de empresas públicas. Algunos con ruido, otros sin una sola línea de explicación oficial. El promedio es brutal: hasta 100 salidas por año.
No es solo un problema de nombres. Es un modelo de poder.
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Un gobierno chico, una rotación gigante
Milei llegó prometiendo “dinamitar el Estado”. En los hechos, lo que se dinamita es la estabilidad interna. El Gobierno se achicó en estructura formal, pero explotó en rotación. Funcionarios que duran semanas. Áreas enteras que se vacían de golpe. Renuncias en cadena en sectores sensibles como Transporte, Infraestructura o control financiero.
El caso del exministro Guillermo Ferraro, eyectado a los 50 días, marcó un precedente: nadie es imprescindible. Después vino Diana Mondino, salida de Cancillería en medio de un giro abrupto en política exterior. Más tarde, secretarios, directores y autoridades de organismos que se fueron sin despedida.
El patrón se repite: no hay acumulación política, no hay equipos que maduren. Hay fusibles.
Tabla comparativa: Milei contra la historia reciente
Si se pone el fenómeno en perspectiva, el contraste es demoledor:
|
Gobierno |
Duración |
Renuncias estimadas |
Promedio anual |
|
Javier Milei |
2023–2026 |
140–210 |
70–100 |
|
Alberto Fernández |
2019–2023 |
70–120 |
18–30 |
|
Mauricio Macri |
2015–2019 |
40–80 |
10–15 |
En términos simples: Milei tuvo en dos años más renuncias que Macri en cuatro. Y probablemente más que Alberto Fernández en todo su mandato.
No es lo mismo renunciar que ser descartado
En el gobierno de Alberto Fernández, las renuncias respondieron, en general, a crisis políticas: la salida explosiva de Martín Guzmán, el vacunatorio VIP que se llevó puesto a Ginés González García, la guerra interna tras las PASO 2021. Había conflicto, pero también había peso político detrás de cada salida.
En el de Macri, los cambios fueron graduales, negociados, previsibles. Un modelo gerencial, con mesa política estable y recambios puntuales.
En el de Milei, en cambio, la renuncia dejó de ser una excepción. Es parte del funcionamiento cotidiano. Muchos funcionarios no se van por escándalos ni por derrotas políticas: se van porque no deciden nada, porque no tienen respaldo o porque chocan con un sistema hipercentralizado.
El mapa real del poder
Formalmente, Milei es presidente. En la práctica, el poder se concentra en un triángulo mínimo:
- Javier Milei: decisión final sobre todo.
- Karina Milei: control político, armado, vetos.
- Luis Caputo: economía, mercados y continuidad.
Debajo de ese núcleo, hay un segundo anillo de ministros y secretarios que ejecutan sin autonomía. Y más abajo, una zona amplia de descarte: subsecretarios, directores, autoridades de organismos y empresas públicas que pueden ser reemplazados sin costo político. No hay mesa política. No hay discusión interna. Hay obediencia o salida.
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Consecuencias: menos Estado, más fragilidad
El Gobierno celebra el ajuste y la reducción de estructuras. Pero el costo es otro:
- Áreas sin conducción estable
- Decisiones discontinuas
- Funcionarios que no llegan a conocer su propia oficina
- Políticas públicas sin seguimiento
La paradoja es evidente: el Estado se achica, pero la inestabilidad crece.
¿Gobernar sin equipos es gobernar?
Macri gobernó con una mesa política. Alberto, con una coalición rota. Milei gobierna con un círculo íntimo y una fila interminable de funcionarios que entran y salen. El resultado es un récord histórico de renuncias que no habla solo de personas, sino de un modelo de poder que expulsa. No es casualidad. No es mala suerte. Es el sistema.
La historia reciente muestra tres modelos: el gerencial de Macri, el fragmentado de Alberto Fernández y el hiperpersonalista de Javier Milei. Pero solo uno convirtió la renuncia en rutina, el descarte en método y la rotación en norma. No es solo un gobierno con muchos exfuncionarios. Es un gobierno que funciona así.
RM CP
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