Los sindicatos argentinos, encabezados por la CGT, la CTA y la CTA Autónoma, expresaron un rechazo contundente a la reforma laboral promovida por el gobierno de Javier Milei, a la que definen como regresiva, precarizadora y esclavista. A través de una entrevista para Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, afirmó que la iniciativa no admite correcciones parciales y debe ser rechazada en su totalidad, al tiempo que planteó la necesidad de un plan de lucha nacional con movilizaciones y una huelga general cuando el proyecto sea tratado en el Senado, al sostener que “el sindicalismo tiene la oportunidad de recuperar su imagen ante los trabajadores impidiendo la reforma laboral”.
El dirigente sindical y actual secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) a nivel nacional, Rodolfo Aguiar, es una de las voces gremiales más visibles y activas frente a las políticas del gobierno de Javier Milei, con fuerte presencia mediática en debates sobre ajuste fiscal, despidos en el Estado, salarios públicos y reforma del empleo público. Sin embargo, antes de asumir la conducción nacional, fue secretario general de ATE Río Negro, donde consolidó su perfil. Desde ATE, impulsa medidas de fuerza, paros y movilizaciones en defensa del empleo estatal, la negociación paritaria y el rol del Estado, y mantiene una posición crítica frente a la reducción del gasto público y los recortes en áreas sensibles como salud, educación y organismos descentralizados.
Independientemente de las acciones que el movimiento obrero pueda realizar, ¿cuál cree usted que va a terminar siendo la suerte del proyecto de lo que el gobierno llama reforma laboral? ¿Cree que va a ser aprobado con muchos cambios, con pocos cambios o que no va a ser aprobado?
Yo creo que el gobierno no cuenta con los votos para, al menos, lograr que tenga tratamiento esta iniciativa en las sesiones extraordinarias. Yo confío en que allí el movimiento obrero pueda asestar una primera derrota parcial al gobierno de Javier Milei. Luego, por supuesto, soy de los que piensan que los trabajadores no nos podemos conformar con el mal menor. Esto quiere decir que no acuerdo con aquellos compañeros o dirigentes que piensan que nos podemos sentar a una mesa y que alcanzaría con modificar un par de artículos. Eso no mejoraría de ninguna manera nuestra posición. La reforma se tiene que caer completa. Es una regla básica de negociación. Se trata de una propuesta elaborada íntegramente, desde la primera hasta la última letra, desde el primer hasta el último artículo, por los estudios jurídicos de las grandes asociaciones empresarias nacionales y también transnacionales.
Yo creo que tenemos que acelerar nuestros pasos. Hasta aquí Milei tiene licencia para hacer lo que quiera y nosotros tenemos que ponerle límites. La posibilidad de hacerlo es salir a la calle con un plan de acción que comience antes del día 10 o 11 de febrero, cuando está previsto el tratamiento en el Senado. Luego, por supuesto, empiezan a jugar los gobernadores. Muchos de ellos se van a pegar un tiro en el pie, porque esta reforma no solo va a terminar de destruir el empleo en las provincias, sino que además encubre una reforma fiscal que terminará de destrozar las arcas provinciales. Las provincias van a quedar asfixiadas a partir de la reducción drástica de la coparticipación para cada uno de los distritos y, si el gobierno está decidido a entregar fondos coparticipables a cambio de apoyo, yo les exijo a los gobernadores que no vendan a los trabajadores por dos pesos, porque nos van a quitar todos nuestros derechos.
¿Y usted qué cree que van a terminar haciendo los gobernadores, independientemente de lo que usted considera que debería ocurrir?
Nosotros tenemos mucho por hacer. Me reuní con Daniel Yofra, de la Federación Aceitera, con Furlán y con otros dirigentes de la UOM, y esas reuniones se van a seguir dando durante esta semana. Tenemos que iniciar medidas que podrían comenzar en algunas de las provincias de estos gobernadores, estableciendo un cronograma. No podemos aceptar que se malverse de manera instantánea el voto y la voluntad de la gente. Hay mandatarios provinciales que hace meses se decían peronistas y confrontaban las políticas del gobierno nacional, y ahora vienen a Buenos Aires a arrodillarse.
Yo creo que el sindicalismo tiene una oportunidad frente a esta contrarreforma laboral. Digo contrarreforma porque, según el ordenamiento vigente en nuestro país, una reforma laboral debería ser progresiva, es decir, aumentar derechos y crear nuevos derechos. En este caso es regresiva y ataca de manera directa los derechos individuales y colectivos de todos los trabajadores. No me quiero olvidar de este intento de desafiliación masiva que pretende el gobierno, esta idea de terminar con el sindicalismo. Ya en plena dictadura, en el año 1977, conocimos el decreto 385, que establecía la caducidad de todas las afiliaciones: daban de baja los padrones de todos los sindicatos y, en un tiempo muy breve, exigían a los trabajadores, en un contexto represivo, que manifestaran su voluntad de reafiliarse. En algunas fábricas o empresas tenían que ir a la oficina de recursos humanos y el gerente los esperaba con un militar al lado. De ese proceso el sindicalismo salió más fortalecido.
Tenemos una oportunidad en este momento, que es recuperar la confianza que hemos perdido frente a la sociedad, y somos capaces de confrontar esta reforma.
¿Y qué posibilidades se asigna de ese triunfo?
La resignación no hace historia. Yo lo escuchaba el otro día a Luis Barrionuevo, por ejemplo. Me tocó, para colmo, coincidir en el mismo programa de televisión y lo tuve que escuchar desde Mar del Plata decir que ellos firmaban el uno por ciento y que eso era una muestra de cómo venían dando a este gobierno. No podemos dejar pasar por alto que son precisamente esas prácticas que han existido en algunos dirigentes gremiales las que hoy hacen que el sindicalismo cargue con un fuerte desprestigio sobre sus espaldas. Aquí tenemos una oportunidad. Los trabajadores quieren ir al paro. No tenemos mucho que andar pensando. Hay que convocar a una huelga. Hay que salir a la calle y no bajarnos hasta que la reforma no sea derogada.
¿Esas huelgas, alrededor del momento de tratamiento del día 10, tendrían que ser en las provincias donde los gobernadores acordaron que sus legisladores voten a favor o a nivel nacional?
Las provincias que más fondos federales perderán con la reforma laboral de Milei
No. El día que se trate la reforma en el Senado, la huelga y la movilización tienen que ser en la Capital Federal. Ahora, lo que sí estamos diciendo es que tiene que estar acompañado por un plan de lucha previo que contemple movilizaciones en cada una de las provincias. No pueden tener cero costo los gobernadores. No les puede salir gratis este manoseo hacia los trabajadores, porque están utilizando un debate que no les es propio. Se arrogan casi la representación de los trabajadores y usan la reforma laboral para salvar la propia.
MV cp