RUMBO FINANCIERO

El optimismo de Salvador Di Stefano con la economía en el segundo semestre y en 2027

El analista y consultor económico trazó un balance de la gestión, minimizó el impacto de los ruidos políticos en EE. UU. sobre el respaldo geopolítico a la Argentina y anticipó un segundo semestre de 2026 con inflación "fuerte a la baja" de la mano del reacomodamiento del precio del gasoil.

Hernán Madera: “El que pone la plata en la Argentina no tiene la manija del poder” Foto: Cedoc Perfil

En una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV Radio Perfil (AM 1190) Salvador Di Stefano analizó las perspectivas de la economía argentina de cara a la segunda mitad del año y proyectó el escenario financiero hacia 2027.

Con una mirada optimista sobre las reformas estructurales de la macroeconomía, pero realista frente a los desafíos del mercado interno, el titular de la consultora homónima desglosó las variables clave que definirán el rumbo del país: desde el impacto logístico del gasoil y el comportamiento del sector agropecuario, hasta la ingeniería de deuda con los organismos internacionales.

Además, Di Stefano aportó una lectura clave sobre el entramado de poder de la Reserva Federal y el Tesoro norteamericano, asegurando que la alianza geopolítica con Washington trasciende las figuras de Donald Trump y Javier Milei. "El gobierno de Estados Unidos tiene un interés estratégico en que los chinos no controlen pasos clave como el Canal Beagle", afirmó, desestimando que eventuales cambios de nombres en el gabinete estadounidense alteren el flujo de respaldo financiero para el país.

Salvador Di Stefano es analista económico, periodista, investigador, conferencista y consultor argentino, titular y fundador de la consultora Salvador Di Stefano.

 Salvador, un gusto hablar con usted nuevamente. Cuéntenos su visión. 

 ¿Cómo le va? Buen día. Muchas gracias por su llamado.

Al contrario, un gusto estar hablando con usted. Me gustaría una visión suya sobre cómo va el gobierno. Usted dijo que con tres gobiernos como este, la Argentina sería otro país. Me gustaría primero un balance de estos dos años y medio de gobierno y de política económica.

El primer año de gobierno usted tuvo que llevar adelante un gran ajuste fiscal, lo cual terminó afectando la actividad económica. Recuerde que usted venía de un déficit de aproximadamente 26.000 millones de dólares y tuvo que pasar a un superávit de 1000 millones de dólares. Con lo cual, ese impacto sobre el gasto público generó algo muy duro para todos los argentinos, porque había que enderezar el barco y teníamos que salir de ese escenario de despilfarro para pasar a un escenario de mayor estabilidad. Con eso, ¿qué lograste? Lograste básicamente mejora en los índices de inflación, estabilidad en el tipo de cambio, un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en agosto del 2024, el ingreso de 22.000 millones de dólares de un blanqueo y sentaste las bases para crecer en el 2025. Lamentablemente en el 2025, cuando habíamos mejorado bastante en enero del 2025 y firmamos un nuevo acuerdo con el Fondo allá en el mes de abril con un desembolso de 12.000 millones de dólares, se desata una carrera por el dólar importante en la economía, un poco por las expectativas que tenía el mercado de que probablemente Milei no pueda ganar, y tenemos que vivir un segundo año donde se da un duro ajuste monetario. Ese ajuste monetario eleva las tasas de interés y afecta el capital de trabajo de toda la economía, especialmente de la pyme, que siempre necesita mucho capital de trabajo.

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Con lo cual, ese shock monetario, si bien no borró el crecimiento de la economía en el 2025, dejó sus secuelas para el 2026. En el 2026, cuando todo pintaba para ser un año normal, usted el 26 de febrero tiene el inicio de la guerra que genera una suba del petróleo y consecuentemente se dan dos efectos no deseados para la Argentina. La suba del petróleo le genera un aumento del gasoil, que pasó de 1600 a 2300 pesos, y esto afecta toda la logística del país. Y por otro lado, Argentina, al ser un país exportador de petróleo, genera un gran ingreso de dólares y se da el efecto de más inflación con apreciación del dólar. Ese efecto nos impactó a todos porque, básicamente, si usted tiene una economía en donde la cantidad de monedas no la modifica y tiene una suba internacional del diésel, lo que va a perder es rentabilidad. Y yo le diría que en este momento estamos en el inicio de un camino más normal con lo que fue el fin de la guerra, una caída del petróleo que seguramente hará bajar el gasoil en los próximos meses, con un dólar que se está deslizando a la suba y una Argentina que macroeconómicamente y estructuralmente pasa a exportar casi 100.000 millones de dólares por el gran aporte de minería y energía, por la gran cosecha que tenemos, pero que necesita reacomodarse en el mercado interno. Dos líneas más y corto.

Escuchamos con atención, siga tranquilo.

Si usted mira el dato de PIB de ayer, el dato de PIB de ayer da crecimiento. Pero claro, cuando uno mira los indicadores de las empresas y cuando uno mira los indicadores de empleo, se encuentra que hay cierre de empresas y que el empleo no está con una fortaleza importante. Esto es parte del cambio que tiene la Argentina, en donde la integración hace que se produzca más con mayor productividad, pero no todas las empresas están preparadas para ese cambio y se da un reacomodamiento en el mercado de trabajo.

¿Y cómo proyecta 2027 siguiendo con esta línea?

El 2026 yo creo que el segundo semestre va a ser mucho mejor que el primero, porque usted va a tener un reacomodamiento de los precios del gasoil. Veo que tiene el pulmón YPF que se tiene que dar ahora, pero yo creo que en algún momento el gasoil va a bajar a la zona de 1800 pesos. Eso va a impactar muy bien sobre el índice de precios; o sea, yo veo que el índice de inflación va a estar fuerte a la baja. Podés tener inclusive, si en algún mes se da una baja fuerte del gasoil, puede haber un mes de cero; eso puede ocurrir. Todo va a depender del gasoil. Le repito: subió de 1600 a 2300, tendría que venir como mínimo a 1800 en algún momento, cuando se dé ese reacomodamiento pulmón de precios de YPF.

Esto sería, por ejemplo, para entender: es decir, el gasoil, usted dice, puede llegar a bajar 30% sobre su precio actual. ¿Y qué porcentaje tiene en el total del IPC? Obviamente de carácter transitivo, porque todo requiere gasoil para transportarse. ¿Qué porcentaje, a su juicio?

No tengo el número técnicamente, pero sé que es relevante el gasoil porque usted con el gasoil atraviesa todos los negocios de la Argentina, porque Argentina es extensa. Yo, por ejemplo, sin ir más lejos, me dedico mucho al campo también, es una parte de mi rubro. Yo al campo le dije: "No vendas ahora porque el precio del gasoil es muy alto; en noviembre vamos a tener un precio de gasoil más bajo y el flete va a ser más bajo". Todo el norte argentino, si usted mira, por ejemplo, la soja, se cosecharon 52 millones de toneladas y se vendieron 12; no se vendió mucho porque la gente está esperando que baje el gasoil, porque el impacto sobre el precio es muy importante. Entonces, yo creo que eso va a ser positivo y lo que empezamos a ver es una mejora en las paritarias, en un mercado laboral que es raro. Es raro porque hay mucho empleado informal; el empleo informal no tiene un buen registro, el registro es con un retraso de cinco meses.

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Pero yo creo que vamos a ir teniendo una mejora en la micro en los próximos meses, apoyada por una cosecha que fue de 170 millones de toneladas, esto es muy importante. En el 2027 va a haber una baja de retenciones, con lo cual dinero del Estado va a pasar al sector privado en vastas zonas del territorio de la Argentina, y creo que los efectos de mayor inversión en determinados rubros se van a ir dando. La micro es otro partido, Fontevecchia. La micro está atravesada por un cambio estructural de consumo, de venta de plataformas, en donde el que se adapte va a ir muy bien y el que no se pueda adaptar o no tenga capital para invertir la va a tener complicada.

¿Y cómo proyecta con este segundo semestre de 2026 que nos cuenta, incluso hasta con algún mes con un cero delante, ¿no? Ya con un uno delante, como todos coinciden, ¿cómo proyecta 2027 comparativamente con las turbulencias cambiarias que mencionó de 2025?

Esto es muy lindo de charlar porque el gobierno llega al año 2027 con mucha fortaleza. Fíjese usted: el gobierno ya del swap chino de 18.000 millones de dólares había activado 5000; esos 5000 que alguna vez se habían activado, se pagaron. Por ejemplo, usted en el 2025, cuando tuvo la gran corrida, en el Banco Central tenía las LEFI; al 2027 ya no llega ni con LEFI ni con pases. El Banco Central está muy saneado y llega con reservas netas positivas al 2027. El Banco Central, por ejemplo, llega con el mercado de futuros prácticamente limpio; o sea que, si mañana llega a haber un ataque especulativo, puede vender hasta 9000 millones de dólares en el mercado de futuros. Y en lo que respecta a la deuda, ahí tenemos que hacer especulaciones. Vamos por partes. El gobierno pidió un crédito al Banco Mundial y al BID de 3000 millones de dólares en todo concepto; eso lo va a usar el gobierno como garantía para pedir 5000 millones de dólares a bancos. O sea que usted ya tendría 5000 a cuenta del 2027. A partir de acá van a venir mis conjeturas.

A ver

El gobierno dice que una operación REPO de 6.000 millones de dólares la va a renovar. Si lo damos por hecho, sobre 23.000 que le vencen, 11.000 los tendría cubiertos, y estamos a junio del 2026. Ahora, usted tiene más o menos 7000 millones de dólares de vencimiento con el FMI, el Banco Mundial y organismos internacionales; eso usted lo tiene que pagar. Pero siempre en la vida hay un pero: hay un as en la manga, que es que el gobierno podría firmar un nuevo acuerdo con el Fondo y renovar esa plata. Ha visto que el gobierno tiene muy buena relación con el Fondo Monetario Internacional. Si consigue esa renovación, ahí tendríamos 18.000 de los 23.000 que vencen, con lo cual el gobierno tendría un 2027 que pinta no ser como el 2025, en donde la gente compró 50.000 millones de dólares, y me parece que va a ser de menos volatilidad cambiaria.

Lo que usted plantea es que hay dos escenarios: por un lado, la deuda y, por otro lado, la dolarización de cartera de los propios argentinos. Respecto de la deuda, usted dice que si se renueva de alguna manera la deuda con el Fondo Monetario Internacional, los vencimientos, faltarían solamente 5000 millones de dólares de deuda a conseguir para poder pagar la deuda sin problema el año próximo, a pesar del enorme...

Que lo puede conseguir, sí; que usted lo puede conseguir de acá a fin de año comprando dólares con el Banco Central.

Muy bien. O sea, ni siquiera aumentando la deuda. Con 5000 millones podría pagar neto la Argentina reduciendo la deuda. Y usted dice que contaría con el Banco Central para no tener que depender de un Scott Bessent si eventualmente no estuviera el año próximo. Si hubiese...

Ahí sí, ahí perdóneme.

Sí.

Tenga en cuenta que nosotros tenemos dos swap que podemos activar cuando queremos. O sea, usted tiene el swap chino de 18.000 millones de dólares y tiene el swap norteamericano, que si usted tiene un problema lo puede activar.

Esté o no esté Bessent. Lo que usted dice es: esté o no esté, el swap está disponible.

Sí, yo en esto probablemente usted sea más ilustrado que yo, pero lo que yo creo que nosotros tenemos es un acuerdo con Estados Unidos por cuestiones más que nada geopolíticas. Esas cuestiones geopolíticas exceden a Trump y a Milei; es el gobierno americano. El gobierno americano tiene interés en que los chinos no estén en Argentina ni controlen pasos estratégicos como el Beagle. Con lo cual, a mí me parece que esté Trump, esté Milei, venga un demócrata o cambie de gobierno, los acuerdos con Estados Unidos se van a mantener.

Tiendo a coincidir con usted. Digo, obviamente no sabemos... Mucha gente, de hecho un analista, un colega suyo que entrevistamos en estos días, nos decía que había que tener más cuidado en las elecciones de medio término de Estados Unidos, no en la suerte de Trump, sino en que Bessent luego quiera continuar y no volverse a la actividad privada. Pero como usted dice...

Ahí tiene un temita. ¿Me deja que le cuente una pequeña historia?

Cuénteme, claro.

Mire, hay un señor que se llama Stanley Druckenmiller. Stanley Druckenmiller tiene uno de los fondos de inversión más importantes del mundo y fue el lugarteniente de Soros cuando fue el ataque especulativo a la libra ¿se acuerda?

Y al Banco de Inglaterra.

Sí, Druckenmiller tenía dos lugartenientes: uno era Scott Bessent y otro era Kevin Warsh. Hoy Scott Bessent es secretario del Tesoro y el señor Warsh es presidente de la Reserva Federal. Si usted los lee a los tres, los tres opinan de manera muy parecida en materia monetaria y financiera. Ellos creen que hay que desarmar lo que alguna vez Ben Bernanke armó en la Reserva Federal; o sea, desarmar el esquema de que la Reserva Federal financia al Tesoro. Y esta es una posición muy firme que tienen los tres. Por lo cual, como veo cómo se ha armado el entramado económico americano —en donde Estados Unidos funciona más en base a agencias que a un gobierno en sí—, me parece que es difícil que Scott Bessent salga de esa línea, estando tan alineado con Druckenmiller, que es una persona muy influyente en los mercados y en el partido republicano. Con Bessent y Warsh tienen armado el esquemita para llevar adelante un programa económico y monetario que lo vienen estudiando hace muchos años.

 Muy interesante, Salvador, realmente muchas gracias. Un gusto hablar con usted.

Un placer, a su disposición. Y sabe que lo admiro mucho. Hasta luego.

MEG