ENTREVISTA EXCLUSIVA

Excandidata a presidente de Brasil: “Bolsonaro, Trump y Milei son los estertores de una crisis civilizatoria”

La ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva, analizó la polarización en su país, advirtió sobre el avance de la extrema derecha global y remarcó la importancia de resguardar la democracia y los recursos estratégicos de la región por encima de las coyunturas políticas.

Marina Silva Foto: AFP

Marina Silva pasó por Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190) para analizar el complejo escenario político de Brasil y la región. Reconocida internacionalmente como la fundadora del Partido Red de Sostenibilidad y tres veces candidata a la presidencia, la actual ministra de Medio Ambiente de Luiz Inácio Lula da Silva repasó los hitos de su gestión, la necesidad de una transición ecológica continental y los desafíos de consolidar una alternativa democrática frente a la polarización que atraviesa a la sociedad brasileña.

Durante la entrevista, la funcionaria abordó la persistencia de los liderazgos personalistas en América Latina y advirtió sobre el avance de las corrientes reaccionarias a nivel global. En una profunda reflexión sobre el estado actual de la política internacional, Silva definió el surgimiento de figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Marine Le Pen y Javier Milei como los síntomas evidentes de una «crisis civilizatoria». Asimismo, abogó por mantener las relaciones históricas entre Argentina y Brasil por encima de las coyunturas ideológicas de turno y remarcó la urgencia de redefinir las utopías del siglo XXI para proteger tanto a las instituciones democráticas como a los recursos naturales estratégicos de la región.

Marina Silva es una dirigente política, ecologista e historiadora brasileña, reconocida internacionalmente como la fundadora del Partido Red de Sostenibilidad. Compitió como candidata presidencial en tres oportunidades, posicionándose históricamente como una tercera vía política. Se ha desempeñado como ministra de Medio Ambiente de Luiz Inácio Lula da Silva en dos etapas diferenciadas, y nuevamente a partir de enero de 2023, en el tercer mandato de Lula. Durante sus gestiones se implementaron políticas clave que redujeron drásticamente la tasa de deforestación en la Amazonia.

Marina, buen día. Jorge Fontevecchia habla con vos. Primero de todo, cumplidos de Jaime Durán Barba, el ecologista de perfil, que manda muchos cumplidos para vos; él fue uno de los asesores de su campaña presidencial. Y comienzo con la primera pregunta. La elección presidencial brasileña volvió a revelar un país profundamente dividido entre lulismo y bolsonarismo. ¿Cómo nos explica que, después de tantos años de gobiernos democráticos, dos liderazgos tan diferentes continúen concentrando gran parte de la identidad política de los brasileños? ¿Si Brasil se convirtió en prisionero de sus personalismos?

Bien, tenemos una situación de alta complejidad aquí en Brasil, en la que pensábamos que después de la elección de 2022 iríamos a una disputa en la que cuáles serían las bases más favorables en relación a la estabilización de nuestras instituciones, de nuestra democracia y de los logros sociales que alcanzamos a lo largo de los gobiernos del PT y del presidente Lula. Infelizmente, no fue eso lo que sucedió. Continuamos con un país altamente polarizado en el que una fuerza reaccionaria, negacionista, se colocó en la escena política brasileña a partir de 2018. Fue victoriosa en 2019 y ahora esta fuerza política se coloca nuevamente. Creo que Brasil tiene un histórico de lucha en defensa de la democracia, pero una parte del pueblo brasileño tiene una herencia autoritaria que no se refiere solo a este momento reciente. Vivimos una situación de más de 20 años de dictadura militar en nuestro país y algo que contaminó nuestro continente. Y ahora estamos viviendo una situación geopolítica en la que la extrema derecha gana fuerza en todas las regiones del mundo. Aquí en nuestro continente no es diferente y en Brasil, que es un polo de resistencia al autoritarismo, al negacionismo y a las políticas contrarias, ahora vivimos este gran riesgo de tener un miembro de la familia Bolsonaro elegido con una visión subserviente en relación a los Estados Unidos y contrario a la democracia, a las políticas sociales y a todo lo que conquistamos en términos civilizatorios. Es algo complejo que estamos enfrentando con mucha atención y mucho esfuerzo para no permitir que la democracia se convierta en una situación de violencia y que el Brasil pierda esta condición de ser un polo importante de resistencia junto con Uruguay y México.

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El bolsonarismo demostró capacidad de transferir su capital político de Jair Bolsonaro para su hijo Flávio. El lulismo, por otro lado, continúa muy dependiente de la figura de Lula. ¿La señora acredita que el PT consiguió construir un proyecto capaz de sobrevivir políticamente a Lula?

En este momento hay un esfuerzo de que, siendo la última elección presidencial del presidente Lula, nuevas liderazgos puedan afirmarse en el campo democrático. Tenemos líderes jóvenes, como es el caso de Fernando Haddad y otros líderes de regiones del norte como Renan Filho, como el propio exministro de Educación Camilo Santana; tenemos líderes en el norte como es el caso de Helder Barbalho, también la exministra de Planeamiento Simone Tebet, y tenemos líderes como Guilherme Boulos. La dificultad es cómo todo este legado político puede ser identificado con una de estas figuras. ¿Cuál sería la que tendría más condiciones de focalizar este proyecto en 2030? Y espero sinceramente que el presidente Lula pueda tener un cuarto mandato para que podamos afirmar este proyecto de forma más referenciada en las liderazgos que son promisorias pensando en la disputa en 2030. Obviamente que un proceso político no sucede solo durante la elección; es fruto de un acumulado político, social, histórico, cultural y económico en una determinada dirección, que en el caso de Brasil es la dirección de prosperidad económica, con combate a la desigualdad, con el enfrentamiento del cambio climático y con relaciones internacionales que sean altivas y soberanas. Este es el esfuerzo que hemos hecho y que viene siendo protagonizado por el campo que dio la victoria al presidente Lula en 2022, la amplia frente que formamos.

La señora fue ministra de Lula, rompió con él políticamente, disputó la presidencia y después volvió a integrar su gobierno. ¿Qué cambió a lo largo de estos 20 años en Lula, en Marina Silva y en el propio Brasil?

Tenemos un legado de contribuciones que fueron siendo dadas en agendas históricamente negligenciadas por sucesivos gobiernos en nuestro país, en diferentes contextos, con raras excepciones en que tuvimos allí un gobierno trabajista de Getúlio Vargas que estableció algunas conquistas para los trabajadores. La agenda social y la agenda ambiental se configuraron en los gobiernos del presidente Lula, en los que tuve la oportunidad de estar presente en los tres mandatos que lideró. Los primeros construyendo una política ambiental robusta que nos llevó a controlar la deforestación de la Amazonia en un 83%, evitando lanzar a la atmósfera 5.000 millones de toneladas de CO2 desde 2003 hasta 2012, la mayor contribución ya dada por un país en reducción de CO2. En el tercer mandato reconstruimos las políticas que habían sido abandonadas por el gobierno de Bolsonaro, llegando ahora a la menor tasa de deforestación de toda la historia de la Amazonia, y esto es un hecho que es reconocido en todo el mundo. Pero más que eso, fuimos capaces de crear instrumentos económicos para viabilizar la transición energética y la transición ecológica del país. Hoy contamos con fondos ya en actividad por el orden de los 350.000 millones de Reales para la transición ecológica del Brasil, y esto fue un trabajo del exministro Fernando Haddad, liderado por el presidente Lula. Yo y el presidente Lula nunca nos distanciamos personalmente, pero tuvimos un periodo alejados políticamente. Nos reencontramos en 2022 en la defensa de la democracia, en un gran movimiento, y el frente amplio que formamos en esa oportunidad permanece hoy. Pero lo que está en riesgo en Brasil es muy grande: la pérdida de las políticas ambientales, de derechos humanos, políticas de inclusión social y todos los logros de protección a los pueblos indígenas; todo esto está gravemente amenazado con el gobierno de Bolsonaro, y es a esto que hemos resistido. Espero que la sociedad brasileña pueda comprender lo que está en riesgo. Las personas no necesitan gustar del PT o del presidente Lula; solo tienen que evaluar si las políticas implementadas por el presidente Lula son positivas para la sociedad. Si las políticas neoliberales, primitivas y radicales de Flávio Bolsonaro se imponen, serán terribles incluso para los emprendedores, porque tendremos muchas oportunidades cerradas, principalmente en relación al agronegocio brasileño y las políticas ambientales, donde muchos mercados serán cerrados.

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Una parte importante de los trabajadores y de las clases populares pasó a apoyar liderazgos de derecha radical, tanto en Brasil como en otros países. ¿Por qué la izquierda perdió la capacidad de representar políticamente a sectores sociales que históricamente construían su base electoral, en el caso del PT?

Creo que tenemos múltiples factores que llevan a estas diferentes situaciones y contextos en las más diversas regiones del mundo, pero yo creo que lo que está sucediendo en el mundo es algo más profundo. Estamos viviendo una crisis civilizatoria. La crisis es económica, social, ambiental, política, de valores, en todas las direcciones. En los momentos en que entramos en una crisis civilizatoria, generalmente los estertores de esta crisis entran en actividad con toda fuerza para intentar salvar el sistema que está en ruinas. Yo identifico que figuras como Trump, Bolsonaro, Le Pen o Milei son figuras que representan los estertores de esta crisis civilizatoria. Y en este contexto, la izquierda tiene que acercarse a los cambios que necesitan ser hechos y que probablemente ya están siendo vislumbrados dentro de la propia crisis. Pero es necesaria una actualización de lenguaje, es necesaria una actualización de proyectos en la dirección de lo que serían las nuevas utopías del siglo XXI en un contexto altamente complejo de avance tecnológico sin medida y de crisis, no solo de la democracia, sino de la propia capacidad que la política tiene de ser el operador de las grandes transformaciones. Yo concuerdo con la tesis de Bauman de que la política entró en un vórtice de repetición de más de lo mismo, y cuando la política, sea por la izquierda o por la derecha, solo es capaz de ponerse haciendo más de lo mismo, va perdiendo el sentido para la sociedad. El sistema tiene esa capacidad de fagocitar todo lo nuevo que aparece para transformarlo en repetición de lo que ya está sucediendo. Es de eso de lo que necesitamos librarnos, romper con este ciclo vicioso y caminar en la dirección de una nueva utopía, aunque ninguno de nosotros tenga esa respuesta absoluta.

Argentina posee enormes reservas de gas, de petróleo, de litio y de cobre. En cuanto a Brasil, tiene escala industrial, tecnología y capacidad de financiamiento. ¿Sería posible construir una estrategia común de industrialización sustentable en el Mercosur en vez de que cada país explore aisladamente sus recursos naturales?

Tenemos un desafío inmenso, porque al mismo tiempo que tenemos grandes reservas de recursos minerales, tenemos un contexto político que ha llevado a situaciones y relaciones diplomáticas muy complejas entre Brasil y Argentina en el gobierno de Milei. Solo verifiquemos lo que pasó durante las elecciones de 2026, con ofensas inaceptables que fueron hechas por el presidente Milei al presidente Lula, lo que llevó a una degradación de la representación diplomática argentina en Brasil a la condición de encargado de negocios y no a nivel diplomático pleno en función de estas ofensas. Pero tenemos que orientar nuestras relaciones sobre principios y valores que sean duraderos, que no estén condicionados a quien esté en el gobierno como gobernante de turno simplemente; el presidente Lula y todos tenemos esa conciencia. Y obviamente que tenemos un desafío en relación a la exploración de minerales y la exploración de petróleo. Estamos viviendo una crisis climática que es una especie de armagedón de la crisis ambiental, que está llevando a un aumento de temperatura con graves consecuencias para todos los procesos y dinámicas productivas. Por eso propusimos en la COP30 una hoja de ruta para salir de la dependencia del combustible fósil y crear una rueda de inversión, diversificación económica, tecnológica y de alianzas para poder establecer con seguridad esta transición. Creo que, obviamente, tenemos que articularnos como continente y seremos más fuertes si lo hacemos así, aun más en este contexto geopolítico en el que el gobierno de Trump intenta tratar a América del Sur como si fuese su patio trasero. Somos demasiado grandes, como dijo el presidente Lula, para caber en el patio trasero de quienquiera que sea. Pero para eso tenemos que tener gobiernos que sean autónomos, soberanos y con altivez suficiente para con sabiduría manejar este contexto geopolítico tan difícil.

La falta de respeto en la era de la desvergüenza

Por último, la señora inició su trayectoria política al lado de Chico Mendes y dedicó gran parte de su vida a la defensa de la Amazonia. Después de cuatro décadas de actuación política pública, ¿cuál es su mayor preocupación: que la humanidad no consiga evitar esta crisis climática o que las democracias dejen de ser capaces de tomar las decisiones necesarias para enfrentarla?

Hay una preocupación con las democracias occidentales, esto es algo que está patente en el mundo entero: de cómo vamos a conseguir las respuestas efectivas para las demandas y los derechos legítimos de nuestras sociedades y, al mismo tiempo, mantener democracias plenas. Estos procesos autoritarios están asociados a una visión excesivamente liberal que no ve ningún tipo de problema en recortar políticas sociales que son esenciales para atender necesidades básicas que aún existen en la mayoría de nuestros países y sociedades. Al mismo tiempo en que tenemos que atender las necesidades básicas, tenemos que proteger las bases naturales de nuestro desarrollo. La Amazonia es un caso específico de esta necesidad, porque la Amazonia es responsable del 75% del PIB de América del Sur. Sin ella no habrá agua, y sin agua no habrá desarrollo.

Marina Silva, muchas gracias por esta entrevista. Nos quedaremos en contacto. Y nuevamente, saludos de Jaime Durán Barba para usted.

Agradezco la oportunidad de poder dirigirme a usted y a todos los que nos acompañan. Es una satisfacción poder siempre conversar con el pueblo argentino, con el que tenemos relaciones históricas de cooperación económica, social, comercial y cultural. Sabemos que no confundimos las estacionalidades políticas e ideológicas con nuestras relaciones históricas. Así que solo quiero agradecer y desear que todos puedan acompañar con interés las elecciones que tenemos aquí en Brasil.

Muchas gracias.


LMM