Poder legislativo y legitimidad social

Facundo Nejamkis: “Si la economía no desbarranca, Milei puede reelegir por falta de candidato opositor”

El politólogo señaló que el oficialismo fortaleció su músculo político tras las últimas elecciones, pero alertó que la verdadera prueba será sostener expectativas económicas en una sociedad que todavía percibe deudas pendientes.

Facundo Nejamkis Foto: Captura de YouTube

Facundo Nejamkis planteó que el futuro electoral de Javier Milei no dependerá exclusivamente de su capacidad para construir mayorías legislativas, sino del desempeño concreto de la economía y de la ausencia, hasta el momento, de un liderazgo opositor capaz de ofrecer una alternativa sólida. Según el politólogo, si el oficialismo logra evitar un deterioro profundo en la situación económica y mantenerla “de regular para arriba”, el Presidente podría encaminarse a la reelección más por debilidad ajena que por fortaleza propia. "Si a Milei le va muy bien, los incentivos para construir cosas nuevas van a ser menores", sostuvo en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). 

Facundo Nejamkis es politólogo con una destacada trayectoria profesional en organismos públicos nacionales e internacionales. Fue jefe de gabinete de la presidencia del Mercosur en los años 2005 a 2009, subsecretario de comunicación estratégica en el 2011 y vicejefe de gabinete de ministros entre 2011 y 2013. Dirige la consultora Opina Argentina. Es reconocido por su trabajo en estudios de opinión pública, las tendencias sociales y la configuración del vínculo entre la ciudadanía y la política en la Argentina. 

Este gobierno, que históricamente construyó su discurso señalando a la política como el enemigo, hoy parecería encontrar un escenario más favorable justamente en el plano legislativo. ¿Cómo leés este momento político del gobierno de Milei?

El análisis nos exige hacer como una especie de sección y separar capas. Es obvio que el gobierno ganó músculo político en la elección del mes de octubre, que tiene un congreso que le es mucho más favorable y al que no se ve obligado a pulsear permanentemente como durante su primer año de gobierno. También es cierto que es un congreso que le es mucho más favorable y que no tiene casi condiciones de posibilidad que suceda lo que le sucedió en el segundo año de gobierno, que es que perdía casi todas las batallas legislativas, incluso al punto de que algunos vetos del propio presidente fueron revertidos por el propio congreso.

Desde las condiciones de gobernabilidad política, el gobierno está infinitamente mejor que en sus primeros dos años de gobierno, y eso es innegable. Y también es cierto que el gobierno fue adquiriendo habilidades políticas propias de quien empieza a hacer una actividad de manera más seguida y sostenida en el tiempo, como cuando uno se dedica a cualquier profesión. Hay que reconocer en eso que el presidente Milei carecía totalmente de experiencia política cuando llegó al poder, que tenía dos años como diputado. No es que era alguien que tenía el recorrido de haber sido intendente, gobernador, ex diputado, senador.

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Era una persona que carecía de experiencia política y que al mismo tiempo su relación con la sociedad parece muy afincada en la vehemencia de sus valores y sus ideas. Eso también lo lleva muchas veces a posiciones inflexibles, pero pareciera ser que los primeros movimientos post electorales muestran un gobierno más dispuesto a la negociación política que el de los primeros dos años.

Ahora, esa es una capa. Dicho eso, también hay que decir otras cosas, que es que el gobierno, este o cualquier otro, ningún gobierno es evaluado y votado por su capacidad para construir mayorías legislativas, sino que los gobiernos son votados y elegidos en tanto y en cuanto la gente siente que el gobierno satisface algo de sus expectativas cuando ese proceso político comenzó, a lo largo de ese proceso de gobierno. No quiero es caer en las loas a la construcción de gobernabilidad, a la posibilidad de sancionar leyes, e incluso todas las leyes que el gobierno considera necesarias para llevar adelante su programa económico.

Porque en su momento se habló de la reforma laboral, pero también de la reforma impositiva, de la reforma previsional, porque ningún gobierno es votado y reelegido por la cantidad de leyes que aprueba, sino que son votados y dirigidos por si mejoran o no la calidad de vida de la gente a lo largo de los años de su gobierno, por lo menos en tanto y en cuanto la sociedad los evalúa así. Ahí es donde todavía parece que el gobierno tiene la deuda pendiente, en el sentido que se pone mucho el énfasis en su construcción política, que es cierto y está bien, porque es mejor un gobierno que tiene fortaleza política que uno débil, pero creo que todavía ahí hay una deuda pendiente en términos de la fortaleza del programa económico que todavía no termina de hacer pie.

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Escribo las columnas en el Buenos Aires Times, y siempre hacía la lectura que el primer año se vio a Milei pragmático, no sé si a propósito o sin querer, o sin querer queriendo, podríamos decir, jugando un poco con las palabras. Y el segundo año se vio un Milei inflexible que perdió todo. Y ahora volvemos a ver ese Milei pragmático, y creo que esta construcción de la gobernabilidad no es suficiente para el apoyo político, pero sigue siendo necesaria. Y un chiste que yo digo es que parte de eso se debe a que el presidente no hable. Creo que cuando sale y habla es que detona su posibilidad de construir estas alianzas coyunturales. En cambio, cuando se dedica a hablar solo por redes, parecería que está más contenido, pero sigue siendo una condición totalmente necesaria del gobierno construir estas mayorías políticas, ¿no?

Así es. Coincido en eso que vos decís, pero no es suficiente. Si uno ve la evolución de la imagen presidencial y la imagen del gobierno, uno encuentra que el gobierno tuvo muy mal 2025 hasta que se produjo el proceso de polarización propio de la dinámica de la elección. Eso le permitió al gobierno crecer en imagen, sobre todo a partir de un resultado positivo, y después de eso, después de 45 días, 60 días, otra vez la imagen del gobierno y del presidente volvió a entrar en un proceso de declive, así como las expectativas sobre el programa económico.

Por eso yo digo, ojo con confundir el resultado de la elección creyendo que la sociedad está totalmente satisfecha con el estado actual del programa económico y de cómo está funcionando la sociedad argentina, con la renovación de un crédito de confianza frente a un gobierno que todavía logra a veces mantener las expectativas, pero que una gran parte de la sociedad, incluso quienes lo votaron, sienten que todavía hay mucha deuda por delante por resolver.

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¿Cómo hace Milei para sostener en un ambiente adverso esa imagen presidencial bastante elevada y esta idea de que es esperanza frente a la combinación de la coyuntura económica que vemos que en la micro está muy compleja, menos en los sectores extractivistas, y la acumulación de, por ejemplo, cuestionamientos por corrupción, como la causa ANDIS y el escándalo $Libra?

Hay una combinación de dos factores. Por un lado, cuán mal esté la economía y la sensación de la sociedad respecto de cuán mal esté la economía. Es decir, supongamos tres resultados posibles: bien, regular y mal. Si la economía está de regular para arriba, el gobierno tiene muchas chances porque con quienes compite en el escenario político todavía no han logrado construir una alternativa política lo suficientemente renovada, atractiva desde el punto de vista de los liderazgos y demás, como para ofrecerse como un reemplazante seguro para, sobre todo, los votantes que están en el medio y que no se encuentran posicionados en los extremos.

Entonces, si el gobierno mantiene la economía en un estado regular, sus chances con esta oferta que presenta el universo opositor se mantienen. Si el gobierno hace las cosas muy mal, supongamos Macri 2018-2019, ahí es probable que la sociedad misma arme cualquier oferta opositora para reemplazar al propio Milei. Entonces, ahí es una combinación de variables lo que nos va a dar ese resultado que vos señalás.

¿Qué ve uno hoy? Lo que vos decís, la tensión entre la micro y la macro, eso es cierto, pero uno ve cada vez más que quizás se desacomodan también algunas variables de la macro. Por ejemplo, si vos ves los últimos seis a ocho meses en la evolución de la inflación, vas a dar cuenta que la inflación ha perdido el ritmo decreciente que tuvo, ese impulso decreciente que tuvo en los primeros tiempos de la gestión Milei-Caputo, y hoy se encuentra en un ritmo ascendente.

Entonces, la sociedad le valoró mucho al gobierno la sensación de tener una macro ordenada. Bueno, el gobierno no tiene que preocuparse porque hay una parte de la sociedad que empieza a sentir que quizás también la macro se desordena un poco en este contexto. La micro funcionando como estamos diciendo que está funcionando, combinado con una macro que muestra también un estado de agotamiento.

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El otro día yo le escuché decir a Juan Carlos de Pablo, nadie lo puede acusar ni de kirchnerista ni de heterodoxo, es un economista cercano al gobierno y que tiene una mirada muy ortodoxa sobre la economía, y decía: “Bueno, si la inflación crece los últimos ocho meses y vos decís que la inflación solo se debe a la emisión y vos decís que no estás emitiendo, algún problema estás teniendo en el programa económico”. Creo que ahí hay temas que el gobierno tiene que arreglar. Por supuesto que además tiene muchas chances porque falta mucho tiempo para el 2027.

Se especula con que se busca un outsider para competirle a Milei. ¿Qué imaginás vos en esa construcción de un outsider?

Apuntaría a que no es tan fácil construir un outsider, que Milei era una figura atractiva en los medios de comunicación desde el año 2017, 2018, que su proceso de instalación incluyó una elección intermedia en el 2021, y que no veo hoy esas figuras. No veo una figura de la cual la sociedad hable y diga: “Este tipo qué interesante, me gusta, me provoca, me cae bien, me cae simpático, me resulta atractivo, está en la tele y paro para mirarlo”. No veo hoy esa figura y no soy tan de la idea de que se pueden fabricar en tan poco tiempo. Es cierto que el dinero ayuda y mucho en política para construir figuras, pero también es cierto que las figuras tienen que tener crecimiento orgánico ante la sociedad. Si no prenden, no prenden. Y todavía no veo esa figura que haya prendido. Eso no quiere decir que no pueda aparecer. Lo que digo es que no la veo todavía.

Entonces, hoy veo un escenario quizás más parecido al peronismo ofreciendo una figura de su riñón, donde quizás no es el peronista clásico gobernador del interior del país, sino por ahí más parecido a Axel Kicillof, compitiendo contra un espacio liderado por Javier Milei. Hoy parecería ser que el escenario está más configurado para ese lado, pero hay que esperar porque, insisto, sobre el escenario electoral influye mucho cómo se termina configurando la escena económica y social. Entonces también de eso va a depender mucho qué termina o no emergiendo del mundo opositor. Si a Milei le va muy bien, los incentivos para construir cosas nuevas van a ser menores.

 

RM/ff