Jóvenes, crisis y liberalismo

Iván Carrino: “En la facultad de economía por ahora Milei tiene más adeptos que Kicillof”

El especialista en macroeconomía planteó que el crecimiento de Milei en las facultades es “más una consecuencia que una causa” del desgaste de las ideas económicas del kirchnerismo.

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En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Iván Carrino aseguró que, en las facultades de economía, Javier Milei hoy despierta más interés que Axel Kicillof entre los estudiantes. “Probablemente gane en audiencia”, afirmó el economista y profesor de la UBA, aunque aclaró que “las dos aulas estarían llenas”. En ese sentido, sostuvo que “los jóvenes se fueron cansando” del modelo kirchnerista y comenzaron a “buscar explicaciones alternativas”, lo que derivó en “un creciente interés por la economía austríaca” y las ideas liberales.

Iván Carrino es un economista, escritor y profesor argentino especializado en macroeconomía y defensor de la Escuela Austríaca de Economía. Actualmente se desempeña como investigador asociado en Faro de la Universidad del Desarrollo de Chile. Es profesor de Historia del Pensamiento Económico de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y jefe del Departamento de Economía del Colegio Cardenal Newman. Entre los años 2012 y 2014 se desempeñó como analista económico de la Fundación Libertad y Progreso. Fue subdirector de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE y hoy dirige su propia consultora de Economía y Finanzas, Iván Carrino y Asociados.

Un gusto hablar con usted y con mucho interés, especialmente porque la Escuela Económica Austríaca, que le da toda la visibilidad a la elección que hace el presidente Milei de ella, es, en términos históricos, podríamos decir, pequeña, para decirlo de alguna manera. Así que me gustaría primero entender su propia elección por ella, qué lo llevó a elegirla, cómo fue su relación y si es correcto lo que yo estoy diciendo, de que no es una de las escuelas más numerosas de la economía mundial.

Sí, a ver, ahí hay un poco de debate. La Escuela Económica Austríaca es una tradición dentro del pensamiento económico que tiene sus orígenes a fines del siglo XIX, a partir de 1870 en adelante. Hasta cierto momento de la historia, te diría, hasta el surgimiento del keynesianismo, la Escuela Económica Austríaca y el resto de las escuelas prácticamente eran muy similares. Lo que se conoce como la corriente neoclásica, que podríamos decir que es la dominante en la actualidad, no se separaba de forma muy marcada de lo que pensaban Mises o Hayek, que eran los autores importantes de la época en ese momento.

Pero es cierto que después de los 40, los 50 y en adelante, la corriente principal del pensamiento económico va tomando una forma más matemática, va aceptando más objeciones a la economía de mercado y eso va separando las corrientes.

Hay muchas cosas de la Escuela Económica Austríaca que yo diría que están incorporadas plenamente en el corpus de lo que se estudia hoy en las principales universidades, solo que no te las van a explicar diciendo: “Bueno, esto lo decía la Escuela Económica Austríaca”. Lo van a decir como: “Bueno, esto es lo que la economía entiende”.

La idea de que los individuos maximizan su utilidad, la idea de que los mercados son importantes para coordinar la actividad económica, son principios que la Escuela Económica Austríaca tiene, con otras tradiciones de pensamiento económico.

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Pero esas verdades económicas aceptadas, ¿no son anteriores, obviamente, a la Escuela Económica Austríaca?

Lo que pasa es que la Escuela Económica Austríaca, principalmente Menger, que es el fundador, tiene la característica de compartir, junto con Leon Walras y William Stanley Jevons, uno en Francia, uno en Inglaterra y otro en Austria, la idea de que el valor está dado por la utilidad marginal decreciente. A eso se le llamó revolución marginalista.

Eso fue una revolución respecto de lo que decían Smith, Ricardo y demás, y ayudó a entender más el valor de los bienes. Y eso diferencia a la modernidad respecto de lo que pensaban los clásicos. De todas maneras, el pensamiento clásico, Adam Smith, la idea de la coordinación espontánea de intereses individuales, eso sí se lo debemos a Adam Smith, pero es algo que la Escuela Económica Austríaca ha continuado. No es algo en donde se oponga.

O sea, puede decirse que son como capas geológicas, que cada una va aportando algo a lo largo de los años.

En algunos aspectos sí. En algunos aspectos la Escuela Económica Austríaca está incorporada en el mainstream; en otros aspectos no. O sea, hay debate sobre la cuestión de las fallas de mercado, qué genera una crisis económica, donde ahí la Escuela Económica Austríaca tiene una posición muy importante, más bien distinta, y eso la pone afuera del mainstream. Eso es verdad. 

¿Y qué entonces lo motivó a elegir algo minoritario dentro de las escuelas económicas? 

Mi papá estudió en ESEADE, conoció a mi madre en ESEADE. ESEADE es una escuela de posgrados que nació en los años 70 en Argentina y siempre se preocupó por mantener viva la tradición austríaca de pensamiento.

Entonces, en la biblioteca de mi viejo había muchos libros de Mises, de Hayek, también de otros liberales clásicos. Siempre me llamó la atención la defensa del mercado y, en la crisis del 2008, di con muchas lecturas de la escuela austríaca para explicar la crisis subprime en Estados Unidos. Me atrajo particularmente y quise profundizar más en esas ideas. Si bien no eran mainstream, me llamaron la atención, me persuadieron bastante y ahí fue que hice ese recorrido.

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¿Coincide usted con las críticas que hace Giacomini respecto de que la política económica que lleva Milei no responde a los cánones y traiciona, desde la perspectiva de Giacomini, las enseñanzas de la escuela austríaca de economía?

Yo diría que no y sí. A lo que voy: el programa de gobierno de Milei es un programa que uno podría llamar ortodoxo, con algunas pátinas heterodoxas. Por un año y medio la economía convivió con un cepo y, desde un punto de vista austríaco, incluso más amplio, liberal, uno podría decir: “Bueno, habría que haber eliminado el cepo y el tipo de cambio tendría que haber flotado libremente”. En ese aspecto particular el programa fue más bien heterodoxo que ortodoxo.

Ahora, en términos del equilibrio fiscal, intentar desregular la economía, intentar abrirla al comercio, reducir el gasto público y ahora tener muchas menos restricciones cambiarias de lo que se tuvo antes, yo creo que en esos puntos... Por eso ahí es como que yo no sería tan enfático o no me abrazaría tanto a la etiqueta de la escuela. O sea, ahí hay pensadores austríacos que van a coincidir con pensadores de la escuela neoclásica.

En Argentina, la situación heredada, alto déficit fiscal, alta inflación, alto riesgo país, poco dinamismo empresarial, digo, esos problemas, cualquier economista promedio, no hace falta ser austríaco, no tiene que ver con ser de Chicago o de la escuela keynesiana, casi que va a haber mucho consenso de que lo que hay que hacer es un plan de estabilización y una liberalización de las fuerzas productivas de la Argentina.

 Por eso digo: bueno, por ahí no es específicamente austríaco. No.Es un programa normal para arreglar una economía. Era una economía que era fuertemente anormal.

Usted también fur jefe de Economía del Colegio Cardenal Newman, que es donde estudió o fue. ¿Se puede decir que el hecho de que usted lo haya sido, abrazando la escuela austríaca, implica que en el Cardenal Newman haya una tradición económica más cercana a la escuela económica austríaca?

No. Yo en la Universidad de Buenos Aires tengo un curso de un semestre completo, de hecho lo estoy dictando en este momento,  que se llama Economía Austríaca y ese curso tiene alrededor de 20 años de historia en la Universidad de Buenos Aires.

Ahora, en el colegio secundario, primero que me tengo que atener a las regulaciones de la Provincia de Buenos Aires, eso está clarísimo. Y, en segundo lugar, lo que dictamos es los libros de economía estándar, tradicionales: la curva de oferta, la curva de demanda, el equilibrio del mercado, las fallas de mercado, las externalidades, principios de micro y macroeconomía convencionales e iguales.

Entonces le pregunto, avanzo un poco más allí. Recientemente el ministro de Economía, Luis Caputo, dijo que la economía de Macri era lo más opuesto a la economía de Milei. Puso como ejemplo respecto de la no baja del déficit fiscal al comienzo, sino al final; la expectativa financiera positiva al comienzo y no al final, como sería el caso de Milei. Me gustaría su comparación respecto de la economía que llevó adelante el gobierno de Macri, donde tuvo una parte no menor como actores principales a los mismos actores que hoy tenemos,a Caputo y a Sturzenegger, y la de Milei hoy.

No, o sea, me parece que es una exageración decir que esto. O sea, lo que verdaderamente es opuesto a lo que se está haciendo hoy es la economía del kirchnerismo. Las ideas económicas del kirchnerismo pasan por una fuertísima regulación estatal. Teníamos extensivos controles de precios, controles de cambios, retenciones a las exportaciones, un mercado hidrocarburífero...

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Yo le preguntaba respecto de Macri

Pero es que a lo que voy es que me parece exagerada la afirmación. No obstante, es correcto decir que hay una diferencia fundamental entre lo que fue la experiencia de Macri y lo que está haciendo la experiencia de Milei: que la experiencia de Milei puso como primera cuestión el equilibrio fiscal y bajó el gasto público. Y eso es verdad que Macri no lo hizo y eso le pasó factura.

O sea, el gobierno de Macri, al mantener un alto déficit fiscal, generó una alta vulnerabilidad de la economía a los flujos internacionales de capitales que, en el momento que vieron que el programa de Macri presentaba algunas dudas, esos flujos dejaron de llegar y tuvimos una crisis de balanza de pagos.

En ese sentido, el programa de Milei, de alguna manera, intenta blindar a la economía de la posibilidad de una crisis. Eso no es menor. Es una diferencia muy importante. Pero las similitudes también existen. O sea, Macri eliminó el cepo, bajó retenciones, sinceró tarifas de servicios públicos. Todas esas cosas también están presentes en el programa actual. O sea, había también un interés de liberalizar la economía en la gestión de Macri. Y sí, se equivocaron en la cuestión fiscal.

¿Y puede haber allí un paralelismo entre las similitudes y diferencias entre lo que se denomina neoliberalismo, la escuela económica de Chicago y la escuela austríaca? Si usted nos podría explicar didácticamente en qué se diferencian una y otra. Si podríamos considerar, a lo mejor, a Macri neoliberal y a Milei libertario, o de escuela austríaca.

Yo trabajo en un centro de investigaciones en la Universidad del Desarrollo, en Chile. Hay un autor, un joven abogado y escritor, que se llama Álvaro Vergara, y tiene un libro sobre el neoliberalismo. Y la verdad es que dentro del neoliberalismo uno tendría que incluir a la escuela austríaca, a la escuela de Chicago, a la corriente de pensadores de la llamada escuela de Friburgo, que son unos alemanes que protagonizaron el cambio en la política económica de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

Sí, podríamos decir que son cercanos. La escuela austríaca tal vez es la que ha tenido autores que han sido más radicales a la hora de proponer reformas. Por ejemplo, eliminar el Banco Central, quitar al Estado de un montón de áreas en donde no se puede hacer nada, y que por ahí otras escuelas liberales no se han metido en esos temas.

Por ejemplo, le han preguntado al hijo de Milton Friedman, que se llama David Friedman: “¿Sabés cuál es el problema de tu papá? Que tu papá no quería eliminar el Banco Central”. Y David Friedman dice: “Sí lo quería eliminar, no le preguntaron lo suficiente, y se ocupó, a la hora de escribir papers, de considerar que, existiendo el Banco Central, qué es lo mejor que se puede hacer”.

Entonces, al final, existen diferencias, también existen muchas similitudes. No sé si fui súper claro en la respuesta, pero podríamos meter a todos en la bolsa de lo que es el neoliberalismo.

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¿Creés que en 2027, para la segunda fase de este plan, Milei tiene los conocimientos para lo que sería el segundo tomo de la biblioteca macroeconómica?

Yo diría que sí. Milei tiene un horizonte bastante claro, que es profundizar las reformas que liberalicen a la economía argentina. Desde el punto de vista macroeconómico, desde el punto de vista de la política macro, ¿eso qué quiere decir? Mantener superávits de las cuentas públicas, reducir la emisión monetaria a niveles compatibles con menor tasa de inflación y estamos.

Y después, en lo micro, un programa que continúe desregulando. Y algo que por ahí uno dice, la cuenta pendiente: una reforma tributaria que baje más los impuestos, porque una de las quejas que uno ve de empresarios y gente que está en el llano, dándole día a día a la producción, es: “Con estos impuestos se me complica competir”.

Bueno, es una deuda pendiente, no sé si del gobierno o del esquema político argentino. Entonces, me parece que sí, Milei tiene esas ideas en su agenda o en su cabeza, como las puede tener otro líder que comparte esas ideas, que son, te diría, de bastante sensatez.

En la UBA, ¿han crecido, a partir de Milei, jóvenes interesados, más interesados, en la Escuela Económica Austríaca? ¿Imaginás que hay una especie de legado generacional? Vos no sos de la generación de Milei, sos de la generación posterior a Milei, o sea, bien más joven. Y cuando ves a los estudiantes de 20 y pico, otros 15 años de diferencia con vos, ¿encontrás que hay una continuidad creciente de esas ideas?

Te diría que he visto un creciente interés un poco antes de que Milei se transforme en alguien tan relevante para la escena política nacional. Entonces, como que hay algo de que Milei causa un interés por la Escuela Austríaca, pero también hay algo de que había un interés por la Escuela Austríaca, o por las ideas liberales, por ideas libertarias, también un poco antes del surgimiento de Milei.

Te diría lo siguiente: hubo un proceso en donde el modelo del kirchnerismo se fue agotando y los jóvenes se fueron cansando de esas ideas y empezaron a buscar explicaciones alternativas. Entonces, en ese marco ganó Macri, en ese marco hubo mayor interés en las ideas de la economía más ortodoxa, y el fracaso de Macri también llevó a mayor interés en las ideas liberales. Y ahí sí tenés un solapamiento entre el auge de Milei y el interés por la economía austríaca.

Claramente hay mayor interés por la economía austríaca. Por Milei se ve también, pero lo que te quiero decir es que un poquito antes también ya podías ver un creciente interés. O sea, es una consecuencia más que una causa. Y, en ese sentido, un egresado de los 90 de la UBA, como Kicillof, hoy sería visto como una persona grande, como una persona añeja, con ideas que representan otra época.

¿Cuál es tu propia perspectiva si fueran a dar una clase magistral en un aula Kicillof y en otra aula Milei? ¿Qué cantidad de gente, qué aceptación tendría una u otra entre los estudiantes de economía actuales? Todos esos jóvenes actuales de hoy, de la UBA, que estudian economía.

No, yo creo que hoy, en la Universidad de Buenos Aires, estarían las dos aulas llenas. O sea, el joven estudiante de la Universidad de Buenos Aires es un joven igual curioso. Igual irían al aula de Kicillof a criticarlo y también irían al aula de Milei a criticarlo. Hay interés. Eso genera interés.

Por ahí sí, si me presionás y me decís quién gana en audiencia, probablemente gane en audiencia hoy, por algo Milei claramente está ahí en la primera escena. Pero el problema que hoy tendría Kicillof, o el problema que veo, es que parecería ser que la ciudadanía, los estudiantes en general, perciben que las ideas de Kicillof ya se probaron y no han dado los mejores resultados. Funcionó bien por un rato, se agotó. Entonces, eso debilita la popularidad o el encanto que pudiera generar.